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7 de Julio - Día
de la Conservación del Suelo - Ing. Horacio Sarlangue - Técnico
INTA Balcarce
[Archivo mp3 - 10'26" - 2,4 MB]
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Horacio A. Sarlangue
GOT Sudeste-E.E.A. Balcarce-INTA
Normalmente para esta fecha hacemos mención a la
necesidad de conservar el principal factor de producción para
la agricultura: el suelo. En esta oportunidad quisiera
detenerme en el balance de nutrientes y la fertilidad de los suelos.
El extraordinario avance generado en la tecnología en el sector
agrícola argentino, ha permitido que, campaña tras campaña, se superen
los records de producción de granos y oleaginosas, principalmente como
producto de la expansión de la soja y el aumento de los rendimientos
de los distintos cultivos. En los últimos 50 años el área agrícola
creció un 50 % y la producción un 400 %.
Si bien numerosos trabajos mencionan que la
Argentina ha incrementado el uso de fertilizantes en los últimos 15
años, pasando de un consumo aparente de unas 300.000 toneladas en 1991
a más de 2.500.000 t en el 2005, los balances de nutrientes en
el suelo siguen siendo negativos. Se está extrayendo en los granos
mucho más de lo que se repone como fertilizante. Veamos algunas
cifras: en los cuatro principales cultivos (soja, trigo, girasol y
maíz) para la campaña 2004/05, se repuso a través de los fertilizantes
el 28 % del nitrógeno (N), el 42 % del fósforo (P),
menos del 2 % del potasio (K) y el 13 % del azufre (S)
extraídos en los granos.
Esta especie de "subsidio" que la riqueza natural
de nuestros suelos otorga al usuario de la tierra y al Estado,
no es otra cosa que una pérdida paulatina del capital suelo. Estos
desbalances nutricionales muestran a la soja como el “principal
responsable” de esa situación, dado que se estima que, tanto el maíz
como el trigo reciben aportes de nutrientes que le permiten cubrir más
del 85 % de las extracciones, mientras que el girasol y la soja
reciben aportes que sólo cubren el 30-32 % de las dosis necesarias
para reponer las extracciones de N, P y S en granos.
¿Por qué se fertiliza menos este cultivo?
Las razones esgrimidas por los productores son
diversas (la práctica no es rentable, los resultados no son
consistentes, demora la siembra, creen que la soja a través de la
fijación simbiótica de N cubre sus necesidades, entre otras). No
obstante, a nivel de investigación y experimentación se ha avanzado
mucho, lo que permite contar con una importante cantidad de trabajos
acerca del manejo de la fertilización para el cultivo de soja.
Entonces, el desafío es aplicar los conocimientos para mejorar
los balances nutricionales de los suelos y así modificar esa imagen de
“culpable nacional” del deterioro ambiental.
Finalmente, debemos recordar que la materia
orgánica es el principal reservorio de fertilidad y la responsable de
generar propiedades físicas tan importantes como la estructura, la
actividad biológica del suelo y la capacidad de almacenar agua, entre
otras. De allí que la materia orgánica sea el parámetro clave para
mantener la productividad de un suelo y en ella, el carbono es el
elemento principal a tener en cuenta. En este proceso de
agriculturización y crecimiento de la soja en la secuencia de
cultivos, la pérdida de materia orgánica que están sufriendo los
suelos es importante y se hace necesario revertirla. En esta
oportunidad, al conmemorarse el Día de la Conservación del Suelo,
hagamos un aporte al sistema productivo y pensemos que es una
estructura viva y que necesita ser alimentada en forma
adecuada. |
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