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Diciembre 2005
El Ing. Bragachini, coordinador nacional del
Proyecto Eficiencia de Cosecha y Postcosecha (PRECOP) del INTA,
presentará las razones de una buena regulación de la cosechadora
para el cultivo de trigo. Será en el marco de una
Jornada de Capacitación Técnica a
realizarse el 7 de diciembre en el predio de la Sociedad Rural de
Balcarce sita en la avenida Centenario N° 2175, a partir de las 8:30
h.
Se resaltará la importancia del buen
mantenimiento de partes fundamentales de las máquinas cosechadoras
para obtener su máxima eficiencia al momento de cosechar trigo, como
son: el cabezal, regulaciones en los sistemas de trilla, separación.
Hará especial hincapié en los errores de
conceptos que se tienen en el momento de decidir su reemplazo o
mejoras. El técnico del INTA Manfredi se referirá además a la
importancia de valorar las pérdidas en el cultivo durante la
cosecha, recalcando el significado real de dejar algunos granos por
metro cuadrado en el margen neto final del productor.
Argentina en los últimos 16 años evolucionó en
su producción de 37 a 84 millones de toneladas de grano. Entre los
años 96-97-98 se vendían 1.577 cosechadoras por año como promedio de
los 3 años, mientras que en entre 1999 y 2002, el promedio fue de
651 cosechadoras por año. Esto y el aumento de demanda por mayor
producción, ocasionó un grave problema de pérdida de eficiencia de
cosecha.
La falta de equipamiento impide una oferta de
servicios de cosecha en tiempo y forma, ocasionando problemas de
ineficiencia de recolección que en los ocho principales cultivos de
la Argentina representan 754 millones de dólares de pérdida; con una
reposición ideal de equipos de cosecha que solucione los problemas
de oferta en este rubro, las pérdidas pueden reducirse en un 20 %
recuperando 150 millones de dólares por año para Argentina, sólo en
la cosecha de los ocho principales cultivos de granos de Argentina.
Los lineamientos con que se manejan las
decisiones políticas oficiales, como así también el sector privado
agroalimentario con fuertes inversiones (más de 800 millones de
dólares para los próximos años), indicarían que todos los esfuerzos
toman la dirección de un país con fuerte orientación a la producción
de agroalimentos con alto valor agregado, para exportar.
Para que Argentina se coloque definitivamente
en el lugar que se merece por su potencial como país productor de
alimentos, es necesario entre otras cuestiones, que se identifiquen
los problemas que limitan hoy el desarrollo deseable de la
eficiencia de cosecha, postcosecha y calidad de granos. El mercado
de equipos de cosecha, las causas y consecuencias de sus
fluctuaciones, son puntos fundamentales de la cadena hacia la
eficiencia en la producción de granos en nuestro país.
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