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Ing. Agr. Horacio Sarlangue - GOT Sudeste INTA
Julio 2005
El cuidado del suelo, el
mantenimiento de su integridad y la reposición de nutrientes
extraídos por los cultivos constituyen las bases para una
agricultura sustentable. El suelo es patrimonio de todos los
argentinos: protegerlo y conservarlo para generaciones futuras es
nuestra obligación.
La Zona Mixta Papera (Balcarce, Gral. Alvarado,
Gral. Pueyrredón, Lobería, Necochea y Tandil) tiene una superficie de
2.178.000 ha, de las cuales se cultivan anualmente 1.350.000 ha
(trigo, girasol, soja, maíz, papa, colza, verdeos de invierno y
pasturas).
En esta zona se estima que un 65 % del área se
encuentra degradado, en su mayor grado con el carácter de
"degradación media" y sectores importantes con "severa" siendo los
partidos más afectados Gral. Pueyrredón, Tandil y Balcarce.

En los últimos 18 a 20 años se ha intensificado
la agricultura en desmedro de los sistemas mixtos (rotación de
cultivos y ganadería). Según una encuesta realizada este otoño una
buena parte de los planteos agrícolas utilizan de 18 a 20 años de
agricultura por cada 3 a 4 años de pasturas.
Esto representa una fuerte presión de labores
sobre los suelos dado que casi el 70 % se realiza con labranzas
convencionales; además de las pérdidas de suelo por erosión (muy
visibles) ocurren cambios en el cuerpo del suelo, pérdida de la
densidad aparente, modificación de la estabilidad de los agregados,
disminución notable de la capacidad de retener el agua en el perfil,
siendo este último el principal responsable de la inestabilidad de
los rendimientos.
Hecho el diagnóstico es muy oportuno insistir
en la necesidad de aplicar políticas activas para favorecer la
posibilidad de plantear rotaciones y secuencias de cultivos que
incluyan al maíz, principal responsable de formar materia orgánica.

El monocultivo de soja y su violenta explosión
a escala nacional, más que un dato alentador señala un peligro si no
se actúa a tiempo. La simplificación del manejo a través de un
monocultivo de soja, si bien ofrece los mejores márgenes en el corto
plazo, en el mediano y largo puede presentar serios interrogantes.
De allí la necesidad de plantear un manejo
sustentable de los recursos naturales que incorpore la dimensión
social y ambiental además de la económica. Es urgente adoptar un
modelo de desarrollo que integre los requerimientos del crecimiento
económico con la satisfacción de las necesidades sociales y la
protección del ambiente, y de esa forma, generar un desarrollo
sustentable para las actuales y las futuras generaciones.
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