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Comentario climático

Registro de los Partidos de Olavarría, Laprida, La Madrid y Benito Juárez

 
   

1er. Semestre del Año 2005

 

Ing. Agr. Alberto Allasia

   

Finaliza el año 2004

Los meses de octubre, noviembre y diciembre, con precipitaciones dentro de valores históricos promedios, sin excesos ni falta y quizás lo más significativo de mencionar son dos cosas: ausencia en términos generales de falta de humedad en el suelo y el otro hecho digno de destacar, fue la temperatura ambiente que estuvo sin registro de valores extremos, y sí más bien templada, e incluso por debajo del promedio especialmente por las noches.

Estas condiciones climáticas tan favorables, permitieron una floración y madurez excelente al cultivo de trigo por ejemplo, que concluye en un resultado de la campaña de éste, con rendimiento dentro de los mejores alcanzados en las últimas campañas.

También este medio ambiente, influyó sobre los cultivos de gruesa, manifestándose especialmente en un próspero crecimiento y una altura en general por debajo de lo normal.

Se inicia el año 2005

Con un clima excelente para la cosecha de trigo, los días bien soleados y secos, permitiendo la recolección del trigo en forma rápida, y con un producto logrado de muy buena calidad.

El mes de enero, transcurre sin prácticamente lluvias que, asociado al aumento de la temperatura ambiente, los suelos rápidamente pierden humedad y los cultivos hacia fines de mes comienzan a marcar su carencia.

De tal situación, son los cultivos de girasol sembrado en época los que mejor la superan, puesto que su floración transcurre, cuando aún, los suelos disponen de humedad suficiente.

El cultivo de maíz, que como es bien sabido muy sensible a la seca durante la floración, es el cultivo que más acusa la falta de agua en el mes de enero, que luego se refleja en una cosecha significativamente por debajo de lo esperado, incluso lotes más castigados se destinan a forraje.

También la soja acusa la falta de agua, que sumado a la baja temperatura promedio, da un cultivo de baja altura hasta inicio del mes de febrero, donde las más adelantadas no superaban los 40-45 cm. de altura y el escaso follaje impedía cerrar el surco.

Así transcurre el clima para una amplia región, hasta la primera semana de febrero, donde además todos los cultivos de gruesa tienden a “copiar” el suelo disponible, ya sea en fertilidad o bien humedad e incluso por ambas.

Abundantes precipitaciones en febrero:

Luego de la primera semana de febrero, y hasta mediados de marzo las precipitaciones son frecuentes y con llamativa periodicidad, con una temperatura promedio más bien templada y días con llamativa baja temperatura, también acompañan numerosos días muy húmedos para la época, casi podríamos señalarlos como otoñales.

Este excepcional período para los cultivos de gruesa, permitió una sorprendente recuperación especialmente en soja, dándole la oportunidad de una recuperación al extremo, que posteriormente su cosecha promedio alcanza, un rendimiento dentro de los mejores logrados en las últimas campañas.

Quedando atrás y en el olvido, aquel cultivo a fines de enero, donde todo era dudas y el riesgo de una mediocre cosecha no daba lugar a dudas.

Hasta la soja de segunda, alcanzó una aceptable recuperación, excepto aquellas muy dañadas por las bajas temperaturas de los meses anteriores.

Desde mediados de marzo hasta el mes de junio

Se caracteriza por una importante falta de lluvias, que permitieron una cómoda recolección de los cultivos de gruesas, y de prácticamente la totalidad del área sembrada con muy buena calidad.

Si bien debemos mencionar, que son las sojas de segunda donde hubo una importante disparidad de situaciones, propias de una siembra donde los riesgos se acentúan y más aún, cuando el clima no la favorece.

Actualmente los suelos no cuentan con una recarga de humedad en el perfil del suelo, como para iniciar la siembra de fina con seguridad.

Manifestando lo anterior los productores, con un inicio lento de la siembra de trigo, que se realiza especialmente en aquellas zonas de menores riesgos, ofrecido por el suelo o bien por el cultivo antecesor.

Con respecto a la ganadería

El clima descrito desde luego no la favoreció, más allá de las lluvias de febrero hasta principios de marzo.

Normalmente las especies presentes en nuestras pasturas y campos naturales, son de invierno primavera y aprovechan mejor aquellas condiciones de buen clima durante el período otoñal. Es en esta época precisamente del año en curso, donde tenemos una marcada falta de lluvias.

La reacción forrajera por rebrote de los campos es muy pobre, y actualmente se enfrentan a una caída significativa de la temperatura promedio además de intensas heladas, conduciéndonos a una escasa oferta de pasto y marcando ya un futuro forrajero de elevado riesgo.

Esta situación es señalada fehacientemente, por el valor adquirido de las reservas de forraje actualmente en el mercado. Donde por ejemplo el costo por rollo, aún los de menor calidad nutricional ya supera cada uno los 25 Kg. del novillo y los mejores 50 Kg. o más aún.

Los verdeos anuales de invierno, excepto aquellos sembrados muy temprano y reservados, cuentan con escasa o nula disponibilidad, marcando una vez más su alto grado de riesgo, cuando descansa su futuro en el rebrote y se enfrenta a años donde el ambiente no le es propicio.

Qué podemos esperar?

Los comentarios climáticos hacia el futuro, de varias fuentes consultadas, tienden a señalar una baja probabilidad de lluvias significativa hasta fines del invierno.

No obstante la alta humedad ambiente propia del otoño-invierno, más alguna lluvia aislada y sin descontar desde luego alguna dificultad, permitirían un aceptable desarrollo en la siembra de los cultivos de fina prevista, cuyo nacimiento y evolución serían buenos al menos hasta el tratamiento de las malezas, allá por el mes de agosto. Hasta el presente los sembrados de trigo emergen sin dificultad y en forma homogénea, tanto los de siembra en directa como convencional.

En ganadería la situación es más compleja, y también las situaciones son más dispares, donde coexisten aquellas con situaciones muy comprometidas a corto plazo y las otras donde su situación es más segura.

Y es precisamente cómo se haya organizado la presupuestación forrajera, la responsable de estar hoy en una u otra situación.

Aquella que descansó la producción de forraje futura, en función de un terminado clima y a la espera de una producción de pasto por rebrote, sin una buena reserva elaborada o bien en pie, su sistema pasa por una situación de riesgo muy severo.

Culpable el clima?

En lo que va del año las condiciones climáticas han sido buenas o malas, según sea el momento en cuestión.

La cosecha de fina se realizó sin dificultades como así también la de gruesa, permitiendo prácticamente cosechar todo lo sembrado, con muy baja pérdida de granos con el cultivo en pie, y con un producto de excelente calidad, aquí el clima favoreció enormemente todas las tareas de recolección con un piso en inmejorables condiciones.

Y otra observación es aquella donde nos ha perjudicado, como en la producción de forraje, o en el cultivo de maíz donde faltó lluvia en la floración y su daño fue irreversible.

Pero para ser justo con nuestro clima, debemos señalar, que lejos está de tener alguna característica ajena a lo registrado, en alguna oportunidad a lo largo del tiempo.

Pues del análisis de nuestro clima, a través de varias décadas, una de sus características más sobresalientes y que no nos da lugar a dudas, es precisamente su variabilidad.

Por lo tanto, de ninguna manera podemos llamarnos a sorpresa, que se nos presente con las desviaciones al promedio histórico, como lo ha hecho este año hasta la fecha. Más bien reconocer una vez más, la importancia en la toma de nuestras decisiones, pues deben ser capaces de sortearlas de la mejor manera.

Incluso para evitar quitarle el cuerpo a los problemas actuales del clima, sabemos que éste puede ser más severo aún, todos somos concientes que existen registros climáticos, con situaciones mucho más complejas que la presente.

Y no podemos llamarnos a la inocencia de desconocerlo, pues la información es abundante y caudalosa, tanto en los medios oficiales o privados, como así también disponible en cada establecimiento de campo de nuestra extensa región.

También sabemos, que solamente podremos superar las actuales dificultades exitosamente, siempre y cuando hagamos un certero diagnóstico, que nos permita desarrollar las medidas correctivas hacia el futuro. Puesto que llegado a tener que perder en esta oportunidad, evitar que se repita o bien minimizarlo a lo humanamente posible.

Benito Juárez 30 de junio del 2005

 

Anexo registro de lluvias:
 
   

Laprida

Enero 37.5 mm.

Febrero 100 mm.

Marzo 140 mm.

Abril 2 mm.

Mayo 4 mm.

Junio 16 mm.

 

La Madrid

Enero 37 mm.

Febrero 122 mm.

Marzo 149 mm.

Abril 0 mm.

Mayo 0 mm.

Junio 10 mm.

Olavarría

Enero 59.6 mm.

Febrero 137.8 mm.

Marzo 205.9 mm.

Abril 0.1 mm.

Mayo 3.7 mm.

Junio 37 mm.

 

Benito Juárez

Enero 69 mm.

Febrero 168 mm.

Marzo 124 mm.

Abril 5 mm.

Mayo 19 mm.

Junio 33 mm.

 
 
 

 

 

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