Finaliza el año 2004
Los meses de octubre, noviembre y diciembre, con
precipitaciones dentro de valores históricos promedios, sin excesos ni
falta y quizás lo más significativo de mencionar son dos cosas:
ausencia en términos generales de falta de humedad en el suelo y el
otro hecho digno de destacar, fue la temperatura ambiente que estuvo
sin registro de valores extremos, y sí más bien templada, e incluso
por debajo del promedio especialmente por las noches.
Estas condiciones climáticas tan favorables,
permitieron una floración y madurez excelente al cultivo de trigo por
ejemplo, que concluye en un resultado de la campaña de éste, con
rendimiento dentro de los mejores alcanzados en las últimas campañas.
También este medio ambiente, influyó sobre los
cultivos de gruesa, manifestándose especialmente en un próspero
crecimiento y una altura en general por debajo de lo normal.
Se inicia el año 2005
Con un clima excelente para la cosecha de trigo,
los días bien soleados y secos, permitiendo la recolección del trigo
en forma rápida, y con un producto logrado de muy buena calidad.
El mes de enero, transcurre sin prácticamente
lluvias que, asociado al aumento de la temperatura ambiente, los
suelos rápidamente pierden humedad y los cultivos hacia fines de mes
comienzan a marcar su carencia.
De tal situación, son los cultivos de girasol
sembrado en época los que mejor la superan, puesto que su floración
transcurre, cuando aún, los suelos disponen de humedad suficiente.
El cultivo de maíz, que como es bien sabido muy
sensible a la seca durante la floración, es el cultivo que más acusa
la falta de agua en el mes de enero, que luego se refleja en una
cosecha significativamente por debajo de lo esperado, incluso lotes
más castigados se destinan a forraje.
También la soja acusa la falta de agua, que
sumado a la baja temperatura promedio, da un cultivo de baja altura
hasta inicio del mes de febrero, donde las más adelantadas no
superaban los 40-45 cm. de altura y el escaso follaje impedía cerrar
el surco.
Así transcurre el clima para una amplia región,
hasta la primera semana de febrero, donde además todos los cultivos de
gruesa tienden a “copiar” el suelo disponible, ya sea en fertilidad o
bien humedad e incluso por ambas.
Abundantes precipitaciones en febrero:
Luego de la primera semana de febrero, y hasta
mediados de marzo las precipitaciones son frecuentes y con llamativa
periodicidad, con una temperatura promedio más bien templada y días
con llamativa baja temperatura, también acompañan numerosos días muy
húmedos para la época, casi podríamos señalarlos como otoñales.
Este excepcional período para los cultivos de
gruesa, permitió una sorprendente recuperación especialmente en soja,
dándole la oportunidad de una recuperación al extremo, que
posteriormente su cosecha promedio alcanza, un rendimiento dentro de
los mejores logrados en las últimas campañas.
Quedando atrás y en el olvido, aquel cultivo a
fines de enero, donde todo era dudas y el riesgo de una mediocre
cosecha no daba lugar a dudas.
Hasta la soja de segunda, alcanzó una aceptable
recuperación, excepto aquellas muy dañadas por las bajas temperaturas
de los meses anteriores.
Desde mediados de marzo hasta el mes de junio
Se caracteriza por una importante falta de
lluvias, que permitieron una cómoda recolección de los cultivos de
gruesas, y de prácticamente la totalidad del área sembrada con muy
buena calidad.
Si bien debemos mencionar, que son las sojas de
segunda donde hubo una importante disparidad de situaciones, propias
de una siembra donde los riesgos se acentúan y más aún, cuando el
clima no la favorece.
Actualmente los suelos no cuentan con una recarga
de humedad en el perfil del suelo, como para iniciar la siembra de
fina con seguridad.
Manifestando lo anterior los productores, con un
inicio lento de la siembra de trigo, que se realiza especialmente en
aquellas zonas de menores riesgos, ofrecido por el suelo o bien por el
cultivo antecesor.
Con respecto a la ganadería
El clima descrito desde luego no la favoreció,
más allá de las lluvias de febrero hasta principios de marzo.
Normalmente las especies presentes en nuestras
pasturas y campos naturales, son de invierno primavera y aprovechan
mejor aquellas condiciones de buen clima durante el período otoñal. Es
en esta época precisamente del año en curso, donde tenemos una marcada
falta de lluvias.
La reacción forrajera por rebrote de los campos
es muy pobre, y actualmente se enfrentan a una caída significativa de
la temperatura promedio además de intensas heladas, conduciéndonos a
una escasa oferta de pasto y marcando ya un futuro forrajero de
elevado riesgo.
Esta situación es señalada fehacientemente, por
el valor adquirido de las reservas de forraje actualmente en el
mercado. Donde por ejemplo el costo por rollo, aún los de menor
calidad nutricional ya supera cada uno los 25 Kg. del novillo y los
mejores 50 Kg. o más aún.
Los verdeos anuales de invierno, excepto aquellos
sembrados muy temprano y reservados, cuentan con escasa o nula
disponibilidad, marcando una vez más su alto grado de riesgo, cuando
descansa su futuro en el rebrote y se enfrenta a años donde el
ambiente no le es propicio.
Qué podemos esperar?
Los comentarios climáticos hacia el futuro, de
varias fuentes consultadas, tienden a señalar una baja probabilidad de
lluvias significativa hasta fines del invierno.
No obstante la alta humedad ambiente propia del
otoño-invierno, más alguna lluvia aislada y sin descontar desde luego
alguna dificultad, permitirían un aceptable desarrollo en la siembra
de los cultivos de fina prevista, cuyo nacimiento y evolución serían
buenos al menos hasta el tratamiento de las malezas, allá por el mes
de agosto. Hasta el presente los sembrados de trigo emergen sin
dificultad y en forma homogénea, tanto los de siembra en directa como
convencional.
En ganadería la situación es más compleja, y
también las situaciones son más dispares, donde coexisten aquellas con
situaciones muy comprometidas a corto plazo y las otras donde su
situación es más segura.
Y es precisamente cómo se haya organizado la
presupuestación forrajera, la responsable de estar hoy en una u otra
situación.
Aquella que descansó la producción de forraje
futura, en función de un terminado clima y a la espera de una
producción de pasto por rebrote, sin una buena reserva elaborada o
bien en pie, su sistema pasa por una situación de riesgo muy severo.
Culpable el clima?
En lo que va del año las condiciones climáticas
han sido buenas o malas, según sea el momento en cuestión.
La cosecha de fina se realizó sin dificultades
como así también la de gruesa, permitiendo prácticamente cosechar todo
lo sembrado, con muy baja pérdida de granos con el cultivo en pie, y
con un producto de excelente calidad, aquí el clima favoreció
enormemente todas las tareas de recolección con un piso en
inmejorables condiciones.
Y otra observación es aquella donde nos ha
perjudicado, como en la producción de forraje, o en el cultivo de maíz
donde faltó lluvia en la floración y su daño fue irreversible.
Pero para ser justo con nuestro clima, debemos
señalar, que lejos está de tener alguna característica ajena a lo
registrado, en alguna oportunidad a lo largo del tiempo.
Pues del análisis de nuestro clima, a través de
varias décadas, una de sus características más sobresalientes y que no
nos da lugar a dudas, es precisamente su variabilidad.
Por lo tanto, de ninguna manera podemos llamarnos
a sorpresa, que se nos presente con las desviaciones al promedio
histórico, como lo ha hecho este año hasta la fecha. Más bien
reconocer una vez más, la importancia en la toma de nuestras
decisiones, pues deben ser capaces de sortearlas de la mejor manera.
Incluso para evitar quitarle el cuerpo a los
problemas actuales del clima, sabemos que éste puede ser más severo
aún, todos somos concientes que existen registros climáticos, con
situaciones mucho más complejas que la presente.
Y no podemos llamarnos a la inocencia de
desconocerlo, pues la información es abundante y caudalosa, tanto en
los medios oficiales o privados, como así también disponible en cada
establecimiento de campo de nuestra extensa región.
También sabemos, que solamente podremos superar
las actuales dificultades exitosamente, siempre y cuando hagamos un
certero diagnóstico, que nos permita desarrollar las medidas
correctivas hacia el futuro. Puesto que llegado a tener que perder en
esta oportunidad, evitar que se repita o bien minimizarlo a lo
humanamente posible.
Benito Juárez 30 de junio del 2005
Anexo registro de lluvias:
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