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Méd.
Vet. Jorge Manazza
[Archivo mp3 - 9' 18" - 2,6 MB]
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Es
necesario poner atención a la sanidad y mérito genético de los reproductores
machos ya que el mejoramiento de nuestras majadas depende en gran medida de los
carneros que utilicemos. Esto se verá reflejado en la producción de lana
(cantidad y calidad) o en la producción de carne (corderos logrados). Hay que
tener en cuenta que esta acción se complementa con la selección y el estado
nutricional de las hembras que pondremos en servicio.
En este período clave una práctica muy recomendada, pero
quizás no siempre utilizada, es realizar previamente un buen control de los
carneros y evaluar la sanidad de los mismos, ya que de tener problemas se
notarán los efectos negativos en la señalada.
Un carnero infértil, no sólo fallará al servicio, al estar
enfermo puede infectar a otros animales sanos y diseminar la enfermedad en la
majada, seguirá produciendo gastos en alimentación y sanidad, sin tener un
justificado desempeño reproductivo.
¿Qué debemos hacer?
Los problemas que pueden afectar la fertilidad de un macho,
generalmente se traducen por alteraciones en su aparato reproductor, es decir
testículos, epidídimo y pene. Pero es también importante hacer un control
general del animal, prestando especial atención a su dentadura, conformación de
la boca, condición corporal, estado de sus ganglios, para detectar presencia de
seudotuberculosis y defectos en lana, pezuñas y aplomos, etc., que no deseamos
se transmitan a la descendencia.
Debemos tener en cuenta, que ciertas enfermedades
infecciosas reproductivas del macho, no siempre producen alteraciones
detectables a simple vista o diagnosticables por palpación. Un ejemplo es la
Brucelosis ovina o Epididimitis de los carneros, pudiendo existir animales que
son portadores de la enfermedad, sin tener lesiones evidentes. Por ello, una
práctica indispensable es extraer sangre de los carneros para efectuar los
análisis en laboratorio.
Como toda actividad, la revisación de carneros debe hacerse
con método; una forma de trabajo que permita realizar correctamente la tarea y
evaluar del mismo modo a todos los animales.
Cómo proceder
- Revisar todos los carneros, vayan o no a servicio.
- Identificarlos mediante caravana segura o tatuaje que permita asentar en
una planilla la información o datos de cada animal.
- El trabajo debería efectuarse con tres personas: un agarrador, el
veterinario que examina y la tercera que anota lo que el profesional indica.
Este procedimiento nos permite una toma de decisiones
criteriosa sobre el futuro de cada reproductor.
Los animales se ubican en semicírculo en posición ”sentado”
apoyando el lomo sobre las piernas del agarrador. Comenzar por la cabeza,
observando posibles afecciones oculares; boca, para determinar la edad del
animal (desgaste de dientes); conformación de mandíbula: prognatismo (afección
hereditaria), cobertura de lana en la cara (correlacionado con la fertilidad),
palpar los ganglios de la cabeza y cuello (parotídeos, retrofaríngeos,
submaxilares) y miembros anteriores (preescapulares). Continuar palpando
ganglios de los miembros posteriores (prefemorales y poplíteos) luego los
ganglios inguinales con especial atención ya que de encontrarse aumentados de
tamaño pueden dificultar el desplazamiento de los testículos y afectar la
calidad del semen. El tamaño normal de los ganglios no debe exceder los tres
centímetros de diámetro y son elásticos al tacto. Al palparlo buscamos
alteraciones de tamaño, temperatura o consistencia. En caso de Seudotuberculosis
pueden hasta triplicar su tamaño.
Seguidamente se examina el aparato genital, incluyendo
bolsa escrotal, testículos, epidídimo y pene. Revisar pezuñas por posibles
lesiones de pietín. Con el animal nuevamente en pie se evaluará la condición
corporal, a fin de detectar carneros que no están en buen estado para entrar a
servicio (por debajo de grado 3, suplementar para recuperar condición).
Revisar los aplomos ya que traerán problemas en la monta.
Terminado el examen clínico se extrae sangre para la
detección de brucelosis a todos los carneros teniendo en cuenta que es la
principal enfermedad que afecta el aparato reproductor del macho. Si se confirma
la infección con Brucella ovis, se recomienda iniciar de inmediato el control de
la enfermedad en el establecimiento que incluye una segunda revisación y
análisis de laboratorio a los 30 ó 45 días de finalizado el servicio con el fin
de descartar los infectados durante el mismo.
En cabañas utilizaremos básicamente los mismos criterios
aplicados a carneros de majada general pero más estrictos en los controles. Con
animales de alto valor genético se justificará intentar tratamientos
medicamentosos o quirúrgicos de ciertas afecciones (orquitis unilateral,
varicocele, etc.)
El objetivo del control pre-servicio de los carneros, es
determinar si están en condiciones de ser utilizados para cumplir eficazmente su
función, produciendo crías libres de defectos y enfermedades.
Es fundamental la necesidad de trabajar con machos y
hembras en buen estado nutricional, sanos y funcionales, vale decir: libres de
defectos genitales, enfermedades infectocontagiosas u otras que afectan a la
reproducción y sin problemas de parasitosis que implica pérdidas de producción.
Carneros vigorosos y de fuerte impulso sexual, sin estrés
durante los 60 días previo al servicio. Las ovejas necesitan descanso después
del destete para recuperar estado y pasar de una condición corporal grado 2 -
2.5 (lactancia) a grado 3 – 3.5 ( adecuado para iniciar el servicio). Borregas:
categoría importante dado que representan las hembras de reemplazo y futuro
material productivo de la majada, seleccionarlas cuidadosamente en este momento
ingresando las aptas para reproducción y las que más respondan a los objetivos
de la empresa. Evaluar sanidad y estado de nutrición registrando condición
corporal (CC) de cada una. La CC deseable es también 3 - 3.5, nos permitirá
interpretar en su momento los índices de parición, señalada y destete logrados.
Más información:
jmanazza@balcarce.inta.gov.ar
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