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Junio 2003
Sinónimos: Acetonemia, Cetosis de la gestación, Enfermedad de los gemelos,
Toxemia de la gestación.
Introducción
La toxemia de preñez de la oveja forma parte, junto con la acetonemia
de los bovinos, del complejo conocido como cetosis de los rumiantes
Esta enfermedad se produce en ovejas de 4 a 6 años de edad
(eventualmente, mayores) durante el último tercio de la gestación y que, luego de haber recibido
un buen nivel nutricional, sufren una brusca caída del mismo o son sometidas a un stress violento,
tal como manejos inadecuados o condiciones climáticas adversas. Se
caracteriza por hipercetonemia (aumento de cuerpos cetónicos, tóxicos en
sangre) e hipoglucemia (disminución de glucosa en sangre), lo que genera
un estado de intoxicación en los animales, que produce trastornos
neurológicos y cambios degenerativos en órganos tales como el hígado y los
riñones. Generalmente culmina con la muerte.
Factores predisponentes y desencadenantes de la enfermedad
Durante el último tercio de la gestación, aumentan considerablemente
los requerimientos energéticos de los animales; esto debe ir acompañado de
un aumento en el aporte de energía en el nivel nutricional. Pero, si esto
último no sucede, la madre consume sus reservas de glucosa (hipoglucemia)
y trata de atender las exigencias energéticas de su organismo y de los
fetos, metabolizando sus reservas grasas que se desdoblan hasta el estado
de cuerpos cetónicos (hipercetonemia), que son los responsables del cuadro
tóxico característico de la enfermedad.
Pero, además de la gestación como factor que aumenta los requerimientos
energéticos de la oveja, existen otros factores predisponentes, que
también actúan aumentando los requerimientos de los animales. El principal
predisponente es el stress, que se produce como consecuencia de
condiciones climáticas desfavorables o de prácticas inadecuadas de manejo
(largos arreos, tratos bruscos a los animales, demoras en la esquila,
cambios en la alimentación, etc.).
Resumiendo: si bien el factor desencadenante de la enfermedad es una
disminución nutricional, actúan como predisponentes todos aquellos
factores que aumentan los requerimientos energéticos de los animales,
tales como la gestación gemelar, las condiciones climáticas desfavorables
y/o ciertas prácticas inadecuadas de manejo.
Es interesante señalar que muchas veces, al realizar la necropsia de
los animales afectados, se los encuentra “gordos”, con abundante grasa, lo
que indicaría un buen estado nutricional; pero al averiguar sobre los
antecedentes recientes del caso, se encuentra que ha habido una
disminución del plano nutricional, o bien que los animales han sido
sometidos a un stress violento; ovejas que han sido trasladadas al final
del período de gestación a mejores potreros, pero no estaban acostumbradas
a los nuevos pastizales, no comen adecuadamente. En otros casos se
presentó mal tiempo y los animales se ocupan más de buscar refugio que en
comer.
Sintomatología
Esta enfermedad afecta a majadas, tanto de régimen intensivo como
extensivo y puede presentarse en forma explosiva, tomando en poco tiempo
muchos animales o en forma insidiosa, de a poco. Puede llegar a afectar
hasta al 25% de las ovejas de una majada.
La enfermedad comienza a manifestarse con cambios de conducta de los
animales afectados.
Se apartan del grupo, aparecen deprimidos y suelen quedarse horas
parados en un mismo lugar. Luego, al intentar caminar, pierden el
equilibrio y si se los fuerza a moverse, caminan en círculos y no esquivan
los obstáculos que haya en el camino, contra los que se apoyan. Suelen
observarse convulsiones y es característico el golpeteo de los dientes.
Orinan frecuentemente, se constipan, pierden peso rápidamente, se babean
en abundancia y, frecuentemente se percibe olor a acetona en el aire que
expiran. Finalmente comienza una parálisis de los miembros posteriores,
que va avanzando hacia delante, hasta tomar todos los músculos del cuerpo.
Muy raramente se producen abortos, en cuyo caso suele ocurrir la
recuperación espontánea de los animales.
Aproximadamente el 90% de los animales enfermos mueren en un período
que va desde 1 hora a 14 días. El 10% restante se recupera en forma muy
lenta.
Examen post-mortem
Al abrir el cadáver, las principales lesiones que se observan son:
- hígado graso, de aspecto frágil y amarillo, similar a la masilla
- riñones repletos de grasa y en degeneración
- uno o dos fetos en el útero
- el primer estómago casi lleno
- el corazón reblandecido
- congestión generalizada de todos los órganos
Prevención y tratamiento
Debido a lo costoso y poco efectivo de los tratamientos y a la
dificultad de detectar y controlar a los animales enfermos, los
principales esfuerzos deben estar orientados hacia la prevención. La misma
debe centrarse en:
- Dar a las ovejas gestantes potreros con buenas pasturas, que
aseguren un nivel nutricional adecuado, en el último tercio de la
gestación.
- Evitar stress a las ovejas en ese estado, para lo cual se deben
evitar manejos bruscos y preferentemente brindar el tratamiento
farmacológico. Consiste en la administración de solución glucosada al 30 o
40%, por vía endovenosa, o bien de glicerol, por vía oral, acompañadas por
pequeñas dosis de corticoides. Estos tratamientos suelen dar buenos
resultados, solamente si los animales son detectados en fase muy temprana
de la enfermedad.
La intervención quirúrgica sólo es aplicable a animales muy valiosos.
Consiste en cesárea e interrupción de la gestación, con lo que se obtiene
la recuperación del animal.
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