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Los ñandúes son aves que no vuelan, exclusivamente
de las planicies de Sudamérica y por su semejanza con los avestruces africanos,
son llamados comúnmente avestruces sudamericanos. Pero dentro de las grandes
diferencias que existen entre estas dos especies podemos citar que los ñandúes
son mucho más pequeños en tamaño y por lo general no superan el 1,40 m de
altura.
Esta ave alcanza su madurez sexual a los dos o tres años,
pero si las condiciones de cría son óptimas pueden adelantarlas al año de edad.
Durante la época reproductiva el macho se torna agresivo emitiendo fuertes
bramidos y realizando elegantes movimientos con su alas. Él es quien construye
el nido, incuba los huevos y cuida a los pichones.
En Argentina existen dos especies de ñandú: el Ñandú
Común (Rhea americana), que se lo puede encontrar en el norte y
centro del país hasta el Río Negro, y el Ñandú Petiso o Choique (Rhea
pennata), que habita las estepas alto andinas y patagónicas.
Inicio de la actividad
Para comenzar con esta actividad se debe contar con
animales registrados y con la aprobación de las autoridades de Fauna de la
provincia, ya que la extracción de huevos o animales de su hábitat natural sin
autorización es fuertemente penalizada.
Se puede ingresar adquiriendo huevos, pero hay que tener en
cuenta que implica el mayor riesgo para comenzar esta actividad, u obteniendo
pichones de más de dos meses de edad.
Otra forma de iniciarse es adquiriendo animales juveniles y
subadultos, aunque son de mayor precio, tienen menos problemas de mortandad y
retornan la inversión en un tiempo menor. Por último, lo más aconsejable es que
se comience en el negocio con reproductores, que aunque son los animales más
costosos, reintegran la inversión mucho más rápido y son más longevos. Se
recomienda que cuando se inicia esta actividad con animales adultos hay que
tener conocimiento previo o experiencia previa sobre la biología y el manejo de
la especie.
Sistemas de cría
Se puede utilizar el sistema extensivo, intensivo o
semiintensivo. En el sistema extensivo los animales se mantienen en potreros
grandes, alimentados a pastura implantada, complementada, en algunos casos, con
una ración sobre la base de grano molido o heno y los huevos son incubados por
el macho. En el sistema intensivo, los animales juveniles y adultos se mantienen
en corrales y los huevos son recogidos diariamente y se incuban en forma
artificial.
En el sistema semiintensivo los ñandúes se mantienen en
potreros grandes (1 a 2 ha). La principal fuente de alimento en este sistema es
la pastura implantada en el lote (se recomienda alfalfa o pasturas consociadas),
complementada con alimento balanceado. En este sistema los huevos se recogen
diariamente y se incuban de manera artificial.
Para la producción intensiva o semiintensiva, las
instalaciones necesarias son: sala de incubación, galpón o sala de cría con
criadoras, corrales o potreros de recría y corrales o potreros de reproductores.
Productos a obtener
Los principales productos a obtener son la carne, el cuero,
aceite, plumas, huevos y ejemplares vivos. La carne es roja y sabrosa, de bajo
tenor graso y calórico y con alto contenido proteico y de ácidos grasos
poliinsaturados. El cuero posee un diseño con características distintivas que le
otorgan durabilidad y flexibilidad. Se puede producir camperas, zapatos, botas,
carteras, cintos, etc.
En el caso del aceite su uso puede ser muy variable, ya que
puede tener fines cosméticos, medicinales y nutricionales. Las plumas pueden ser
utilizadas para la confección de vestimentas y plumeros. Los huevos infértiles
son vaciados y utilizados para elaborar diversos adornos y artesanías. En el
caso de la comercialización de ejemplares vivos, como futuros reproductores,
puede aumentar la rentabilidad de la empresa.
Más información:
Revista IDIA XXI, Revista de información sobre investigación y desarrollo
agropecuario editada por INTA. Año III – N° 5, diciembre de 2003.
Ing.Néstor Maceira
INTA Balcarce - tel.: 02266-439100.
Correo electrónico:
nmaceira@balcarce.inta.gov.ar
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