Introducción
La Cuenca del río Salado es una vasta región de entre 8 y
12.000.000 de ha, que ocupa gran parte del centro, este y sudeste bonaerense.
Tradicionalmente ha sido, y lo es, una región ganadera donde la cría vacuna es la
principal actividad. Alrededor del 70 % de esa superficie es ocupada por pastizales
naturales. Sin embargo sólo dentro del área de influencia de la Unidad Operativa Cuenca
del Salado del INTA, con sede en Rauch (aprox. 6.000.000 de ha), existen unas 900.000 ha
de suelos agrícolas, que son utilizadas en planteos mixtos agrícola ganaderos (recría e
invernada).
Debido a la particular variación que
existe en los suelos de la Cuenca del Salado es que se han desarrollado mezclas apropiadas
para cada condición edáfica en particular. Sin embargo una característica común de los
suelos de esta región es la escasa provisión de fósforo disponible, generalmente
inferior a 8 partes por millón (ppm) , lo que constituye una importante limitante
para el crecimiento y producción de las especies forrajeras.
Suelos agrícolas
(ambientes de lomas)
Este tipo de suelos generalmente es ocupado, además de los
cultivos de cosecha, por pasturas destinadas a la alimentación de novillos. Tradicionalmente en estos suelos se sembraban pasturas a base de raigrás perenne (15-20
kg/ha) y trébol blanco (1-2 kg/ha) con o sin pasto ovillo, más el agregado de
fertilizante fosfatado (Plan Balcarce de la década del 70). Estas pasturas presentan un
típico patrón de distribución de su producción
otoño primaveral, con un pico bien marcado de producción desde mediados de
septiembre a principios de diciembre. Adecuadamente manejadas, con precipitaciones
normales y una buena provisión de fósforo en el suelo (12 -15 ppm) estas pasturas
producen entre 8000 y 10000 kg MS/ha/año.
En los últimos años la intensificación de los sistemas de
producción de carne y leche en la región, produjo la incorporación de otras especies a
las pasturas, como alfalfa, trébol rojo, cebadilla criolla, etc. y también se acotó la
duración de las pasturas a plazos de entre 3 y 5 años para encajar mejor en la rotación
con la agricultura. En este sentido se han difundido dos tipos de mezclas:
Mezclas sin alfalfa
- Raigrás perenne 8-12 kg/ha
- Cebadilla criolla 4-8 kg/ha
- Pasto ovillo 4-5 kg/ha
- Trébol rojo 3-4 kg/ha
Mezclas con alfalfa
- Alfalfa 8 -10 kg/ha
- Pasto ovillo 4-6 kg/ha
- Cebadilla criolla 6-8 kg/ha
La primera de estas mezclas es una pastura que ante condiciones
climáticas normales produce forraje durante todo el año. En los meses de menores
temperaturas hacen su aporte el raigrás perenne y la cebadilla, en primavera las 4
especies están en plena producción, mientras que en verano el principal aporte lo hacen
el trébol rojo y el pasto ovillo.
Con un buen nivel de fósforo en el suelo (±15 ppm) y
fertilización nitrogenada en otoño (50 kg urea/ha) y en agosto (100 kg urea/ha) se
pueden obtener entre 12000 y 15000 kg MS/ha/año. De este total el 50 % es producido en no
más de 90 días (setiembre noviembre) lo que obliga a aumentar considerablemente
las cargas animales (6 a 8 novillos/ha) para aprovecharlas eficientemente. Aún así casi
siempre es deseable la combinación de altas cargas junto con la confección de reservas
forrajeras (rollos, henolaje o silopack) en primavera.
Salvo cuando la pastura se encuentra en estado reproductivo
("encañada"), la calidad forrajera es alta durante casi todo el año. Son
comunes valores de digestibilidad de la MS del orden de 65 % y niveles de proteína bruta
(PB) entre 15 y 20 %. En planteos de invernada corta sobre este tipo de pasturas se hace
necesaria la suplementación energética (grano de maíz u otro concentrado) durante el
otoño y parte del invierno para suplir los desajustes nutricionales ocasionados por el
alto nivel de proteína soluble y el bajo nivel de carbohidratos solubles
("azúcares") del forraje en esta época del año.
Las mezclas formuladas sobre la base de alfalfa son de más
reciente y creciente difusión para la invernada en la región. Básicamente apuntan a
cubrir el bache estival de producción de forraje (diciembre a marzo) de otras pasturas
formuladas a base de gramíneas y tréboles: pero dependiendo del grado de reposo o
latencia invernal de la variedad de alfalfa sembrada, su período de aprovechamiento puede
llegar desde septiembre - octubre hasta abril y a veces mayo.(grupos 7-8 y 9)
Con altos niveles de fósforo en el suelo (15 - 20 ppm) este tipo
de pastura puede producir entre 12000 y 16000 kg MS/ha/año y aún más. Aproximadamente
el 50 % de esta producción ocurre desde octubre a fines de diciembre, siendo también
importante la producción en el trimestre enero marzo (30 40 % del total).
Este tipo de pastura permite, debido a su ciclo de crecimiento y a las generalmente
adecuadas condiciones climáticas de enero y febrero, obtener rollos de buena calidad
forrajera (15 - 17 % de PB y 60-65 % de digestibilidad). Para este tipo de pasturas
también son válidas las consideraciones ya hechas sobre desajustes nutricionales en
pastoreos de otoño. Un problema adicional a tener muy en cuenta con este tipo de pasturas
es el riego de meteorismo espumoso o "empaste".
Suelos ganaderos o de baja aptitud
agrícola
En estos suelos podemos hacer una diferenciación según su
ubicación topográfica en el terreno. Pudiendo distinguir entre las medias lomas y los
bajos.
En el caso de la medias lomas, éstas pueden ser fértiles y bien
drenadas, pero también las hay "overas" (manchones de suelo de distinta
calidad) y "encharcables".
En el primer caso una mezcla utilizada en la región es:
- Raigrás perenne 10-12 kg/ha
- Trébol blanco 0.5 1 kg/ha
Salvo el trébol rojo, las demás especies de esta mezcla son
perennes. Esta pastura produce forraje en otoño, invierno y primavera, básicamente. La
producción de verano esta supeditada a las condiciones climáticas y a la presencia de
trébol rojo.
Con razonables niveles de fósforo en el suelo (10 -12 ppm) se
obtienen producciones anuales de entre 8000 y 10000 kg MS/ha/año. La distribución de
esta producción es, en forma aproximada, 50% en primavera; 20-25% en otoño y el resto se
reparte entre invierno y verano. Adecuadamente manejada, esta pastura produce forraje de
calidad apto tanto para cría como invernada.
Cuando los suelos presentan un drenaje con dificultades y el valor
de pH es mayor a 7 7.5, se buscan especies adaptadas a esos ambientes para formular
la mezcla. En este caso una pastura tipo puede contener las siguientes especies:
Esta pastura puede producir forraje durante todo el año, ya que la
festuca y el trébol blanco son de ciclo otoño-invierno-primavera; mientras que el
agropiro y el lotus son de producción primavero-estivo-otoñal. La producción anual
oscila entre 6000 y 8000 kg MS/ha, dependiendo del nivel de fertilidad y pH del suelo y de
las condiciones climáticas. Con adecuado manejo de la carga en primavera y corte de
limpieza a fines del verano, que elimine las cañas de las gramíneas (sobre todo las de
agropiro), se consiguen pasturas densas, de calidad aceptable a buena, aptas tanto para
cría como invernada.
Una mención especial merecen los pastizales de "bajo
dulce". Si bien ellos no ocupan la mayor superficie dentro de las diferentes
comunidades del pastizal natural, muchas veces cumplen un rol estratégico en la cadena de
pastoreos de la invernada. Los novillos pueden consumir durante el verano estas pasturas
mientras descansan las pasturas sembradas de ciclo otoño primaveral. Ello obedece a que
ocupan porciones cóncavas del relieve, con buena humedad en épocas de altas
temperaturas, y contienen especies que producen activamente en verano y con alto valor
forrajero como el pasto miel (Paspalum dilatatum) y el Lotus tenuis. Resulta extraño
entonces que algunas promociones de raigrás anual se realicen sobre bajos dulces
(perdiendo sus ventajas), pudiendo utilizarse para tal fin pasturas o pastizales de media
loma degradados (muy invadidos por "gramilla rastrera").
Finalmente, están los suelos "bajos salinos", con
severos problemas de drenaje, generalmente acompañados de valores de pH de 8 a 9 y
habitualmente ocupados por "pelo de chancho" (Distichlis sp.), donde las
especies a sembrar deben estar muy bien adaptadas a ese ambiente. En este contexto, el
agropiro alargado (25 a 40 kg/ha) es la especie base de la pastura, pudiendo estar
acompañado por alguna leguminosa como Lotus tenuis (2-3 kg/ha) o Melilotus sp. (4-5
kg/ha).
La producción de estas pasturas oscila, según años, entre 4000 y
7000 kg MS/ha/año, con una gran concentración de forraje producido entre noviembre y
marzo. Aquí también es recomendable la remoción de las cañas del agropiro hacia fines
de verano para favorecer el macollaje y rebrote de la pastura. Generalmente son pasturas
utilizadas en planteos de cría vacuna.
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