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Agosto 2002
Introducción
El objetivo de incorporar una vacuna a un programa de prevención sanitario
es generar resistencia en el rodeo de modo tal que sean minimizadas las
pérdidas por enfermedad clínica, muerte, abortos, mortalidad perinatal, etc.
En general, tal decisión ocurre luego de la aparición de una enfermedad grave
en el rodeo. Frente a estas circunstancias, y ante la necesidad de "hacer
algo", el empleo de vacunas en pleno brote seguramente no aportará a la
solución del problema en cuestión.
La incorporación de una vacuna al
"calendario sanitario" de un rodeo debe hacerse con el criterio de
brindar inmunidad o protección poblacional y no individual; por lo tanto, una
vacuna puede considerarse efectiva para mantener la sanidad del rodeo a largo
plazo y no para solucionar problemas sanitarios coyunturales.
Las inmunizaciones
contra agentes virales deberían ser utilizadas integralmente junto con otras
medidas profilácticas y de manejo disponibles. Por otra parte, también
debería evitarse la tendencia a sobredimensionar el poder protector de las
vacunas como única forma para la solución de un problema.
La utilización de
una vacuna tampoco debería basarse en una simple decisión de costo, sin tener
en cuenta la calidad del producto, formulación, dosis requeridas, etc.
Las vacunas
Existen vacunas elaboradas con virus vivo modificado y con virus muerto, o
inactivado; en nuestro país sólo están autorizadas estas últimas para su
aplicación en bovinos. Cada vacuna tiene sus propias ventajas y desventajas que
a continuación definiremos.
En las vacunas con virus vivo, el mismo está atenuado por multiplicación en
una especie no susceptible o en cultivos en laboratorio. El virus inoculado con
la vacuna tiene una capacidad de multiplicación limitada en el organismo, pero
suficiente para generar respuesta inmune (similar a la que proporciona la
enfermedad). Debido a su atenuación el virus pierde la capacidad de causar
enfermedad, reduciéndose también su eliminación o contagio por parte de los
animales vacunados. Luego de la vacunación con virus vivo modificado la
protección se establece en unas 2 a 3 semanas, obteniendo protección
generalizada (sistémica) y en mucosas (oral, nasal, genital, etc.) por
períodos prolongados de tiempo, de meses y hasta años.
Aunque la producción de vacunas con virus vivo modificado es económica y este
tipo de vacuna produce protección eficiente, éstas poseen algunas desventajas.
Entre ellas se pueden citar fallas en la inmunización que ocurren cuando la
vacuna es conservada en forma inapropiada o el posible riesgo de reversión a la
forma virulenta del virus contenido en la vacuna, pudiendo causar enfermedad y
contagio a otros animales. Otro problema de las vacunas vivas es la
contaminación con virus adventicios capaces de producir enfermedad. Un
contaminante frecuente de las líneas celulares y suero fetal bovino empleado en
la elaboración de vacunas es el virus de la diarrea viral bovina (DVB).
Los inconvenientes de las vacunas con virus vivo modificado o atenuado se ven
minimizados con las vacunas con virus inactivado. En éstas, se controla la
contaminación adventicia y al utilizar virus muerto no presentan riesgo
biológico, por lo que también pueden aplicarse en hembras gestantes. Sin
embargo, la protección que brinda al feto este tipo de vacunas es motivo de
controversias. Por otra parte, debido al proceso de inactivación las vacunas
con virus muerto generan una respuesta inmune limitada (no generan inmunidad en
mucosas o inmunidad mediada por células) por lo que generalmente se requieren
adjuvantes y dosis múltiples para dar una protección adecuada (ver figura).
Por otra parte, las reacciones adversas post-vacunales pueden ocurrir con las
vacunas inactivadas; éstas incluyen desde inflamación en el punto de inóculo,
hasta severas reacciones de anafilaxia y muerte de animales. Otra desventaja
asociada de las vacunas con virus inactivados es su costo y la necesidad de
requerir varias aplicaciones para estimular una adecuada producción de
anticuerpos.
La biotecnología
La tecnología proveniente de la manipulación genética y recombinación de
ácidos nucleicos provee nuevas herramientas para el desarrollo de vacunas
eficientes y seguras. Se puede anticipar que las vacunas con subunidades
proteicas, obtenidas por recombinación genética, que contienen sólo los
componentes necesarios para la protección estarán disponibles para su uso en
un futuro cercano. Experimentos con este tipo de vacuna han demostrado brindar
adecuada protección contra Herpesvirus Bovino (IBR), ofreciendo todo el
potencial para el control del virus.
Por otra parte, dado que en la vacuna
pueden incorporarse "marcadores", hace posible diferenciar los
anticuerpos producidos en respuesta a la vacuna de aquellos causados por una
infección natural.
Las aplicaciones
La resistencia a una infección de animales vacunados depende de las defensas de
cada individuo y de las características de los virus presentes en el rodeo. Las
vacunas contra agentes virales de los bovinos disponibles en el mercado están
formuladas para brindar protección contra las principales afecciones del
ganado: enfermedad respiratoria, diarrea neonatal, abortos, IBR, diarrea viral,
etc. Estas vacunas pueden estar compuestas con un solo virus (monovalente) o con
la asociación de varios virus y bacterias (polivalente) que intervienen en una
determinada enfermedad. Si bien una vacuna debería ser capaz de evitar abortos,
o una disminución de las formas graves de la enfermedad, las vacunaciones no
necesariamente evitan la infección o garantizan totalmente que infecciones
subsecuentes causen lesiones leves, o que se establezcan infecciones latentes
del virus.
En cuanto a ejemplos específicos se puede citar el virus de DVB, infección
viral ampliamente distribuida en el país que, además de causar un cuadro
intestinal, puede ocasionar infección fetal y abortos. Esta situación debería
contemplarse para proteger los vientres que entrarán a servicio y obtener una
adecuada protección fetal. Para lograr dicho objetivo, obviamente, es necesaria
una vacuna que garantice la protección del feto.
La vacunación contra
herpesvirus también está recomendada dada la distribución y alta
contagiosidad del virus. La alta seroprevalencia en la región de herpesvirus
hace también necesaria una clarificación sobre las posibles medidas de control
y el rol de las vacunas. Se ha demostrado que las vacunas no previenen formas de
latencia, o reactivación del virus y que los animales vacunados pueden excretar
virus luego de una infección, aunque a concentraciones más bajas y por menor
tiempo que los no vacunados.
Por otra parte, la inmunización de toros es un
tema controversial especialmente por los problemas de interferencia con el
diagnóstico serológico. Dado que herpesvirus también puede causar abortos, el
concepto de protección fetal mediante la vacunación de hembras preservicio
citado para el virus de diarrea vírica es también válido para IBR.
Investigación, desarrollo y política sanitaria
La decisión de incorporar una vacuna al calendario sanitario debería basarse
teniendo en cuenta las posibles pérdidas causadas por la enfermedad u obtener
una mayor producción. Una buena vacuna debería responder a las expectativas de
los productores en cuanto al retorno económico que provee, a las de los
veterinarios en cuanto a protección e inocuidad y a las de los fabricantes por
su eficacia garantizando el menor número posible de reclamos por fallas de
inmunidad o por efectos desfavorables de las mismas. Por lo tanto, para el
desarrollo de una vacuna deben considerarse la protección adecuada contra la
enfermedad (no necesariamente contra la infección), la duración de la misma y
la seguridad, sin dejar de lado su costo.
La eficacia de una vacuna debería establecerse mediante la conveniente
correlación entre nivel de inmunidad y protección luego de, por ejemplo, el
desafío experimental. En nuestro país, salvo para el caso de la fiebre aftosa,
en la que se evalúa la protección conferida por la vacuna (inicialmente
mediante pruebas de desafío con virus patógeno y actualmente por métodos
indirectos), no se sabe con certeza el grado de protección y duración de la
inmunidad de la mayoría de las vacunas contra agentes virales del mercado. Si
bien éste no es un requisito para su aprobación, una evaluación en tal
sentido obviamente incidiría en una mejor calidad del producto.
Ello exigirá
nuevos planteos por parte de laboratorios productores de vacunas, investigadores
y entes de control en cuanto a investigación, transferencia de tecnología y
mejoras en los aspectos regulatorios para la aprobación de vacunas. La
investigación debería estar orientada a estudios sobre inmunología,
virología y mecanismos de acción de los virus para idear las vacunas más
adecuadas. La transferencia de tecnología debería basarse en la actualización
permanente de componentes antigénicos de las vacunas, la selección racional de
cepas y el control de la eficacia de vacunas mediante pruebas realizadas con el
debido rigor científico y, finalmente, los aspectos regulatorios debieran
apuntar a actualizar los estandard de aprobación para obtener vacunas de mejor
calidad y protección conocida.
En conclusión, las infecciones virales representan un reto importante para
todas las áreas de las ciencias veterinarias: veterinarios rurales,
investigadores, industria y entes de contralor; cada uno de estos sectores tiene
un rol importante en el desarrollo y evaluación de las mismas. Si bien no
existen fórmulas para control de las infecciones virales, la implementación de
prácticas sanitarias, con vacunas eficientes podrían conducir a la
disminución de las formas clínicas y eventual control de las mismas.
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