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Diciembre 2001
La
diarrea neonatal es una enfermedad multifactorial compleja de los terneros recién
nacidos. Clínicamente suele presentarse desde las 12 horas posparto hasta los primeros 35
días de vida y se caracteriza por excreción de heces acuosas y profusas, deshidratación
progresiva, acidosis y, en casos severos, muerte en pocos días. Para su manifestación
deben concurrir distintos factores epidemiológicos que dependen, además del agente
etiológico (virus, bacterias y protozoos), del huésped, transferencia de inmunidad
pasiva y condiciones ecológicas. Es de tener en cuenta la falta de higiene en los
sistemas de crianza artificial, la alta carga animal y concentración de la parición en
los sistemas de cría, son factores que condicionan a la aparición de la enfermedad con
elevada incidencia. En nuestro país la diarrea neonatal de los terneros (DNT) es
específicamente grave y frecuente, provocando importantes pérdidas económicas por
morbilidad y mortalidad. La repercusión económica es importante ya que su elevada
incidencia (que puede ser superior al 60%) implica tratamientos veterinarios, demanda de
tiempo y mano de obra, y porque la mortalidad puede ser importante (hasta el 20%) así
como el retraso en el desarrollo corporal que manifiestan los animales afectados.
Si bien las causas de la DNT pueden ser
infecciosas o no infecciosas, siendo las primeras las que originan
mayores problemas de mortalidad. Los agentes etiológicos involucrados
son variados, siendo los virus los más importantes. Aunque rotavirus,
coronavirus y varios enterovirus se hallan distribuidos ampliamente en
la población bovina, sólo bajo ciertas circunstancias la infección
es lo suficientemente grave como para producir lesiones y diarrea. La
acción de los virus suele actuar como factor predisponente para
infecciones bacterianas secundarias. Los virus causan destrucción y
atrofia de las células intestinales, provocando disfunción
intestinal y mala absorción, con acumulación de leche parcialmente
digerida en la luz intestinal y aumento de la presión osmótica que
favorece el proceso diarreico. Entre éstos, rotavirus bovino Grupo A
se encuentra ampliamente distribuido en Argentina, habiéndose
demostrado como el principal agente causal de diarrea neonatal en
rodeos de cría. Por su parte, Cryptosporidium
predomina en las explotaciones tamberas de nuestro país. La
asociación de rotavirus con Cryptosporidium, o E. coli
también es causa importante de DNT de los 10 primeros días de vida
en los terneros de carne y leche. Un limitado número de cepas de E. coli.
con capacidad de colonizar la mucosa intestinal y producir
enterotoxinas actuarían como enteropatógeno primario provocando
diarrea mediante un mecanismo de hipersecreción intestinal en
terneros menores de una semana de vida. La incidencia de salmonelosis
bovina en rodeos lecheros se ha incrementado en Argentina; el elevado
porcentaje de aislamiento de Salmonella spp. en
terneros lactantes estaría indicando que el actual ecosistema
productivo es favorable para la presentación de la enfermedad.
Cuadro 1. Etiología
de la DNT en Argentina
| Agente |
Terneros
evaluados |
| Cría
(n=213) |
Tambo
(n=239) |
| Rotavirus |
35,2% |
17,6% |
| E. coli
K99+ |
0,0% |
0,0% |
| Cryptosporidium |
21,1% |
23,8% |
| Salmonella spp. |
0,9% |
0,4% |
| Rotavirus + Cryptosporidium |
8,9% |
5,0% |
| Rotavirus + Salmonella spp. |
0,5% |
0,4% |
| Cryptosporidium + Salmonella spp. |
0,0% |
0,8% |
| Rotavirus+Cryptosporidium+Salmonella spp. |
0,5% |
0,0% |
| Negativo |
32,9% |
52,0% |
Bellinzoni y
col., 1990
Es importante identificar la causa de la DNT ya que, según
los resultados, se podrá decidir sobre los tratamientos y terapia
hidroelectrolítica a establecer y plantear futuras estrategias de vacunación
con inmunógenos adecuados. El diagnóstico etiológico de la DNT se basa en la
identificación del agente en materia fecal de terneros diarreicos y/o a partir
de muestras de intestino obtenidas en necropsias. Es conveniente hacer un
muestreo de animales no tratados en los estadios iniciales de la enfermedad. Las
muestras deberían ser recolectadas de un número no inferior a 5-10 animales y
remitidas refrigeradas al laboratorio. La identificación de rotavirus y
coronavirus generalmente se realiza por el método de ELISA, Cryptosporidium
por observación del protozoo en materia fecal, o en contenido intestinal y Salmonella
spp. y E. coli pueden aislarse por cultivo. Para el caso
de esta última bacteria debe tenerse en cuenta que las cepas causantes de
diarrea crecen adheridas a la mucosa intestinal y que el diagnóstico final se
basa en la determinación de su capacidad enterotoxigénica.
Cuadro 2. Identificación
de rotavirus en materia fecal de casos de DNT por el método de ELISA.
Servicio de Diagnóstico Veterinario Especializado (SDVE) INTA Balcarce. Años 1996-2001
| Establecimientos |
Muestras
de materia fecal |
| Evaluados |
Cría |
Tambo |
Total positivos |
Evaluadas |
Cría |
Tambo |
Total positivos |
| 47 |
10/35
28,6% |
6/12
50% |
16
34% |
170 |
22/95
23,2% |
13/51
25,5% |
35
20,6% |
|
|
|
|
Terapia hidroelectrolítica en terneros con DNT
La
fluidoterapia consiste en la reposición de fluidos y electrolitos, para restablecer las
pérdidas de los mismos, mantener un equilibrio ácido base y un balance calórico
positivo. La diarrea se caracteriza por un aumento de agua en la materia fecal, secundaria
a un trastorno hidroelectrolítico intestinal; si ésta es severa y hay excesivas
pérdidas de fluidos, asociada con desbalances electrolíticos profundos requiere una
terapia de fluidos con urgencia.
El mecanismo fisiopatológico de la diarrea puede influir
en el desbalance final de electrolitos y fluidos; por ejemplo, la hipernatremia
que generalmente ocurre como consecuencia de la mal absorción, se debe a que
solutos presentes en intestino atrapan el agua con la materia fecal, con
detrimento de agua asociada al sodio. Por otra parte, la diarrea secretoria
(causada por enterotoxinas bacterianas) está asociada con las pérdidas
isotónicas del fluido diarreico. Las pérdidas de fluidos y electrolitos
causadas por este tipo de diarrea generalmente son masivas.
Los objetivos de la terapia fluida son la rehidratación y
el reemplazo de electrolitos y de nutrientes. Es importante determinar el grado
de deshidratación y la pérdida de bases por la diarrea, a los fines de
efectuar el cálculo del volumen a reponer. En la tabla adjunta se resume la
determinación a tomar en cada caso.
Cuadro 3. Estimación de la deshidratación, déficit de bases y
respuesta a la terapia
| Deshidratación (%) |
Déficit base
(mEq/litro) |
Signos clínicos |
Respuesta
a la rehidratación |
| 0 - 5% |
5 |
Ninguno |
|
| 6 - 8% |
10 |
Ojos hundidos levemente
Pérdida elasticidad piel de 3" - 5"
Conjuntiva inyectada
Boca seca |
Oral, SC, IV: buena |
| 8 - 10% |
15 |
Ojos hundidos
Pliegue piel persistente más de 10"
Membranas mucosas secas
Ausencia de succión
No se para |
Oral: regular a nula
SC: regular IV: buena
|
| 10 - 14% |
20 |
Extremidades frías
Pulso débil
Deprimido y comatoso
Pliegue piel persistente |
Oral, SC: nula
IV: regular a nula
|
Adicionalmente, la estimación del volumen hídrico para
sustitución se puede calcular según las siguientes fórmulas:
a) Déficit previo o estimación del volumen
para rehidratación (expresado en ml): Peso corporal x % deshidratación x 10
b) Necesidades de mantenimiento o estimación
del volumen para mantenimiento: 40 - 60 ml/kg/día (valor estimado)
c) Estimación del volumen para reponer
pérdidas patológicas: 4% del peso corporal (valor estimado expresado en litros)
Del resultado de la suma de a + b
+ c, se obtiene el volumen total a reponer en las primeras 24 hs
de fluidoterapia. Cabe destacar que el cálculo de la terapia rehidratante debe
llevarse a cabo todos los días durante el tiempo que dure ésta.
Asimismo, existe
relación entre los signos clínicos y el déficit de bases en terneros diarreicos:
DB x 0,5 x PV = mEq de bicarbonato deficitario = gr bicarbonato
12
Ej.: ternero de 40 kg con 6 - 8% de deshidratación (DB: 10)
DB x 0,5 x 40 (kg PV) = 200 mEq bicarbonato deficitario = 16.6 gr
de bicarbonato.
12
El
tratamiento de terneros con soluciones electrolíticas orales suele ser satisfactorio si
el grado de deshidratación es moderado. Cuando las pérdidas de líquidos superan el 8%
la vía oral es insuficiente, por lo que debería acompañarse del tratamiento parenteral.
Las fórmulas orales, preparadas o disponibles comercialmente, deben cubrir los
requerimientos energéticos. Un ternero de 40 kg de peso, necesita unas 2.200
kilocalorías para mantenimiento; al estar afectado de diarrea dicho requerimiento supera
las 3.000 kilocalorías. Muchas formulaciones hidratantes carecen de adecuados aportes
energéticos, proveyendo solamente de 350 a 800 kilocalorías/día. Las soluciones orales
deberían prepararse en volúmenes tales que se consuman en el día; su administración
tibia facilita su absorción. Está contraindicado el empleo de azúcar común en dichas
soluciones, pues la misma está compuesta por sacarosa, glúcido que no puede ser
degradado por el animal joven, agravando el cuadro diarreico por servir como sustrato a
bacterias presentes en el tracto gastrointestinal.
En general se sostiene que los terneros diarreicos pierden
parcial o totalmente la habilidad para digerir la leche. La leche no digerida
pasa al intestino estimulando el crecimiento bacteriano y la fermentación de la
lactosa con aumento de la presión osmótica en la luz intestinal. En estas
circunstancias, la movilización de agua hacia el intestino para restablecer el
equilibrio, agrava el cuadro de la diarrea, por lo tanto es una buena medida
sustituir parcialmente la leche con una solución oral hidratante.
Si la deshidratación es moderada debería tratarse por
vía subcutánea en 4 ó 5 lugares diferentes, en volúmenes de 2 a 3 litros
diarios, según cuadro clínico. Cuando la deshidratación es severa la vía de
elección es la endovenosa. El ritmo de administración debe ser lento
(velocidad máxima de infusión de 80 ml/kg/hr) ya que si en dicha vía se
utilizan grandes volúmenes y se administran en forma rápida puede ocurrir la
muerte por edema pulmonar o arritmia cardíaca. Los líquidos se administran,
normalmente, en dos fases. El déficit previo o estimación del volumen para
rehidratación, se lleva a cabo dentro de las primeras 4 a 6 hs, y el
tratamiento de mantenimiento (combinación de necesidades de mantenimiento y
pérdidas patológicas) dentro de las 18 a 20 hs restantes. Las soluciones a ser
aplicadas por vía parenteral deben reunir requerimientos de esterilidad.
Prevención y control de la DNT
El
primer paso para establecer un programa de control de la DNT es identificar los factores
de riesgo. Debido a la naturaleza compleja de la enfermedad no sería realista esperar una
prevención total de la enfermedad, siendo el objetivo principal lograr la mínima
incidencia económicamente compatible con el sistema de producción. La corrección de
factores relacionados con el manejo, nutrición e higiene del rodeo contribuyen a
minimizar la ocurrencia de DNT.
La incidencia y tasa de mortalidad dependerán del grado de
exposición a los agentes infecciosos y del nivel de resistencia del ternero.
Las variaciones en el tamaño de los rodeos, disponibilidad de instalaciones,
apotreramiento, personal afectado, etc., hacen imposible recomendar
procedimientos que se apliquen a todas las situaciones. Sin embargo, existen
tres principios básicos de control que deberían ser aplicados en todos los
rodeos con problemas: 1) reducir el grado de exposición de los terneros
neonatos a los agentes infecciosos, 2) proporcionar resistencia no específica
máxima a través de un adecuado nivel nutricional y consumo de calostro y 3)
aumentar la resistencia específica de los neonatos mediante la vacunación de
las hembras gestantes.
La disminución de la exposición a agentes infecciosos de
los terneros se obtiene a través de prácticas de higiene y manejo, permitiendo
que los animales permanezcan en un ambiente con reducida contaminación. La
utilización de potreros para parición, secos y sin ocupación reciente por
otros bovinos, proporciona un medio favorable a los terneros luego del
nacimiento. Las hembras no deberían permanecer mucho tiempo en estos potreros
de parición (1 a 2 semanas preparto y unas 48 hs posparto). La carga animal no
debería ser excesivamente alta, siendo la superficie adecuada no inferior a 300
m2 por vaca; cuando el número de hembras gestantes supere los 100
animales, deberían ser separadas en grupos más reducidos, de 50 a 75 animales.
Para el caso particular de los rodeos lecheros, donde el
manejo de los animales es diario y es posible realizar practicas higiénicas
individualizadas, debería enfatizarse la limpieza de la ubre y periné preparto.
Los terneros recién nacidos luego de consumir calostro deberían alojarse en
lugares limpios, preferentemente en recintos individuales, para su crianza en
forma aislada.
Los terneros que presentan diarrea, ya sea en los potreros
de parición o en aquellos que fueron destinados al posparto, deben ser
trasladados junto a sus madres a otro potrero para el tratamiento y
convalescencia. Esta práctica es de fundamental importancia para evitar la
difusión de la enfermedad por ternero afectado de diarrea.
Las complicaciones bacterianas que pueden acompañar los
cuadros diarreicos justifican, en algunos casos, el empleo de antimicrobianos.
Para ello la elección de el/los antibiótico(s), según tengan o no absorción
intestinal, es importante.
La
resistencia inespecífica se logra administrando buena alimentación a la madre y al
neonato, asegurándose que éstos consuman al menos un 5% de su peso en calostro dentro de
las 6 hs de vida. Debe recordarse que la capacidad para absorber las inmunoglobulinas
calostrales se pierde a las 24 hs. Dar un adecuado nivel nutricional a los vientres
preñados en los últimos 60 días de gestación, asegura el nacimiento de un ternero
vigoroso y la producción de calostro en calidad y cantidad suficiente.
La
resistencia a la DNT puede incrementarse mediante un adecuado programa de vacunación de
los vientres gestantes, que transferirán anticuerpos específicos al ternero con el
calostro. Vacunas contra diversos agentes causantes de diarrea están disponibles
comercialmente, siendo eficaces en reducir la incidencia cuando se asocian a medidas de
manejo apropiadas. Generalmente se aconseja inmunizar con dos dosis de vacuna a los 45 y
20 días previos al parto. Cabe destacar que los resultados obtenidos con la vacunación
son variables, fundamentalmente, debido a que en la ocurrencia de DNT intervienen
múltiples factores. Posibles variaciones antigénicas de los agentes involucrados,
además, sugieren la necesidad de la actualización regional de las cepas incorporadas en
las vacunas.
Cuadro 4. Fórmulas
rehidratantes orales
| -
Radostis y cols. (1975) |
-
Jones y col (1977) |
| |
Cloruro de sodio 117 gr |
|
Cloruro de sodio 22 gr |
| |
Cloruro de potasio 150 gr |
|
Gluconato de calcio 4,5 gr |
| |
Bicarbonato de sodio 168 gr. |
|
Sulfato de magnesio 1,2 gr |
| |
Fosfato bipotásico 135 gr |
|
Fosfato monopotásico 17,5 gr |
| Utilizar 5,7 gr de la mezcla cada
1000 ml de agua, agregar 50 gr de glucosa por litro. Dar 150 ml/kg PV cada 24 hs, en 3-4
tomas. |
|
Glicocola 42,4 gr |
| Glucosa 111,2 gr |
| Agua csp 4000 ml |
| |
|
Administrar 1 litro 2 veces por día. |
| - Hartman y col (1981) |
- Hamilton |
| |
Cloruro de sodio 4,8 gr |
|
Cloruro de sodio 113,6 gr |
| |
Bicarbonato de sodio 4,8 gr |
|
Cloruro de potasio 50,3 gr |
| |
Glucosa 20 gr |
|
Bicarbonato de potasio 108,9 gr |
| |
Glicocola 10 gr |
|
Glucosa 535,1 gr. |
| |
Agua c.s.p. 1000 ml |
|
Glicocola 223,0 gr |
| |
|
|
Total 1030,9 gr. |
| |
|
Pesar 38,2 gr de dicha mezcla y disolver en
1000 ml de agua |
|
| - Phillips (1982) (fórmula casera) |
|
|
Glucosa 60 gr |
| |
Caldo de carne 320 gr |
| |
Bicarbonato de sodio, 2
cucharaditas de té |
| |
Cloruro de sodio, 1 cucharadita de
té |
| |
Cloruro de potasio, 1 cucharadita
de té |
|
|
Agua c.s.p. 1900 ml |
|
|
Esta mezcla aporta 48 mEq/1
bicarbonato y 31 mEq/l de potasio. |
|
|
|