Introducción
En Argentina es común la utilización de los rastrojos
de maíz como fuente de alimentación de bovinos, de esta manera se
aprovecha la fibra procedente de la chala y la energía de los granos presentes
en las espigas que no fueron levantadas por la cosechadora. Ha sido considerada
una fuente alimenticia de bajo costo y de bajo riesgo desde el punto de vista
sanitario.
En el presente trabajo se describe una mortandad de
vaquillonas por consumo de maíz parasitado con un hongo llamado Diplodia
maydis reconocido patógeno de este cereal, el que consumido por bovinos
y ovinos produce una intoxicación llamada Diplodiosis.
La Diplodiosis es una neuromicotoxicosis,
caracterizada por producir lesiones clasificadas como mielinopatía espongiforme.
Es la principal intoxicación en Sudáfrica que afecta a los rumiantes domésticos
en los meses invernales; es causada por la ingestión de maíz infectado
por Diplodia maydis cuya presencia es común en este cereal.
Agente causal
Diplodia maydis (=Stenocarpella maydis)
tiene amplia difusión en las zonas maiceras del mundo, afectando a los cultivos
fundamentalmente en los años húmedos, junto con hongos del género Fusarium
sp. causa la podredumbre de la espiga (“ear rot”) y del tallo (“stalk rot”).
D. Maydis se desarrolla desde la base de la espiga hacia el extremo, siendo
visible como un micelio blanco-gris-amarronado. Como el hongo infecta la
chala y los granos éstos aparecen pegados por los micelios. Los granos aparecen
con menos lustre, color gris opaco o ligeramente marrones. Pequeñas
fructificaciones color negro, picnidios, desarrollan más tarde, tanto sobre los
granos como en la chala.
Principio tóxico
Un metabolito tóxico llamado diplodiatoxina ha sido
aislado, caracterizado y su toxicidad evaluada en ratas. La toxina fue aislada,
purificada y producida in vitro.
Las pruebas de toxicidad fueron realizadas en ratas donde
pudieron verificarse cambios enzimáticos que indicarían hepatotoxicidad.
Signos clínicos
Los signos clínicos aparecen entre los 2 y 5 días del
consumo de la toxina, y se caracterizan por ataxia, negación al desplazamiento,
búsqueda de mayor base de sustentación abriendo los miembros, caminar con los
miembros rígidos y con pasos cortos, fallando en forma repetida. Estos signos
son seguidos por paresia y parálisis, permaneciendo caídos hasta una semana
hasta la muerte.
Se cita que el consumo de la toxina produce abortos en
bovinos y ovinos.
Hallazgos de necropsia
No se describen hallazgos macroscópicos significativos en
los animales intoxicados por Diplodia maydis.
Hallazgos histopatológicos
El examen con el microscopio óptico no revela lesiones en
animales afectados en forma aguda, pero se observa una espongiosis laminar en
el estrato subcortical del cerebro y cerebelo de ovejas que han estado
paralizadas durante largo tiempo y en novillos con disturbios locomotores
permanentes.
Tratamiento
No existe tratamiento para esta afección, sólo la
observación temprana de la signología clínica permite retirar los animales
del potrero problema, con remisión de los mismos.
Descripción del caso
A fines de abril de 2003 el Grupo de Campo del Servicio de
Diagnóstico Veterinario Especializado (SDVE) del INTA Balcarce concurrió
a un establecimiento ubicado en cercanías de la ciudad de Venado Tuerto (sur de
Santa Fe). Dicho establecimiento consta de 4000 has, de las cuales el 90% se
dedican a la agricultura.
El rodeo problema estaba constituido por 500 vaquillonas
que se encontraban en un rastrojo de maíz, al que habían ingresado 13
días antes.
Comienza con la aparición de una vaquillona con
incoordinación en miembros posteriores, caminaba con marcha rígida y posterior
caída, al día siguiente las afectadas eran 5 y a los 15 días, los animales
caídos eran 27.
Ante la sospecha de tratarse de un trastorno metabólico,
durante los primeros dos días, los animales fueron tratados con magnesio
inyectable, con aparente recuperación de algunos animales. Otras vaquillonas
permanecieron caídas, fueron tratadas con cardiotónicos y hepatoprotectores sin
respuesta clínica satisfactoria.
Los signos observados fueron temblores musculares,
incoordinación, dismetría y paresia de tren posterior, la que progresaba a
parálisis de los cuatro miembros y muerte.
Las vaquillonas afectadas fueron 27, (morbilidad = 5.4%) y
murieron 10 (de letalidad = 37%).
La mayoría de los animales con signos iniciales, que
fueron retirados del potrero evolucionaron favorablemente.
La necropsia efectuada en un animal agónico no presentó
ningún hallazgo significativo.
El estudio histopatológico por el contrario permitió la
observación de lesiones degenerativas de las vainas de mielina en la sustancia
blanca encefálica, principalmente en cerebelo, diagnosticándose “mielomalacia
cereblar moderada, difusa”.
Discusión
Esta es la primera descripción de un caso de intoxicación
en bovinos por consumo de rastrojos de maíz parasitado por Diplodia maydis
en Argentina
Existen antecedentes de Diplodiosis en Sudáfrica donde
además de los casos naturales se había efectuado la reproducción experimental
de esta micotoxicosis con hongos aislados a partir de granos de maíz de
distintos orígenes incluida la Argentina.
Los signos clínicos observados en el caso descripto son
totalmente coincidentes con los publicados por otros autores no obstante el
tiempo de aparición de los signos varía, desde 2-5 días, 7-10 días, hasta 13
días como en nuestro caso.
Los hallazgos de necropsia descriptos en otras
publicaciones son poco precisos y sin demasiada consistencia, se menciona la
presencia de pigmento amarillo en médula renal, el cual no estuvo presente en
nuestro caso ni en el descrito por Kellerman en 1994.
Los hallazgos histopatológicos excepcionalmente están
presentes en los animales adultos, no obstante la bibliografía menciona
lesiones similares a las encontradas por nosotros en animales cuyo cuadro
clínico se alarga, fundamentalmente en ovinos y en bovinos intoxicados
experimentalmente.
La lesión es caracterizada como degeneración espongiforme
de la sustancia blanca, también referida como estratus espongioso o edema
intramielinico. Estos cambios son atribuidos a la presencia de vacuolas dentro
de las vainas de mielina, las cuales desarrollan grandes áreas císticas
aumentando los espacios extracelulares, con edema extracelular, y en menor
medida aumento de volumen de los astrocitos.
Cuando los animales presentan lesiones muy prominentes las
mismas abarcan cerebro y cerebelo, por otra parte en los casos con lesiones
medianas, estas se circunscriben al cerebelo, esta ultima situación es
compatible con los hallazgos histopatológicos del caso aquí descripto.
Con el cambio de potrero no hubo presentación de nuevos
casos y los animales afectados en su mayoría tuvieron mejoría; esto podría
explicarse por el grado de degeneración espongiforme alcanzado en la mielina,
la que de acuerdo a su etiología puede ser reversible o terminar en
desmielinización.
La bibliografía menciona la presencia de abortos o
nacimiento de terneros y corderos débiles, este hecho no fue constatado en
nuestro caso, probablemente por el estado de gestación reciente que presentaba
el lote expuesto.
En ensayos efectuados en ovejas se observó la presentación
de un gran número de abortos, hasta un 87% de los animales expuestos pierde su
cría. Especialmente cuando los animales son expuestos a la toxina en el último
tercio de la gestación. El cerebro y cerebelo de los fetos muestra las mismas
lesiones de espongiosis.
Los abortos o muertes perinatales se presentan tanto en
animales con síntomas como en aquellos que no muestran signos de intoxicación.
Teniendo presente la gravedad del cuadro observado y la
gran difusión de la práctica de pastorear los rastrojos de maíz en Argentina
surge la pregunta, por qué no existe mayor número de casos de mortandad y
abortos? Probablemente deban darse condiciones climáticas de extrema
humedad para que la presencia de Diplodia alcance niveles de toxicidad; por
otro lado, como la tecnología implementada en nuestro país en la cosecha de
maíz es altamente eficiente hace que las posibilidades que los animales
alcancen a consumir espigas de maíz sean reducidas.
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Más información:
eodriozola@balcarce.inta.gov.ar
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