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Parásitos

Causas, control y efectos de la enfermedad parasitaria

Dr. Carlos Entrocasso

   

Febrero 2004

 

 Con el destete en otoño se debe pensar en los planes sanitarios de prevención, ¿Qué debe hacer el productor?

Lo primero es darle importancia al tema y luego discutirlo con el profesional. El otoño es la época donde los parásitos gastrointestinales causan mayores pérdidas. La coincidencia con el destete de un animal tan susceptible requiere, en el inicio de este período de recría, un plan sanitario que va desde las vacunaciones profilácticas comunes que se tienen en la zona, a las estrategias de control parasitario por establecimiento. La historia de la enfermedad en los animales y de los potreros es importante.

Cuánto puede arriesgarse de producción?

Las enfermedades parasitarias pueden alcanzar una incidencia en la producción de 40 a 50 kilos de pérdida de peso por animal en el primer año posdestete, que está relacionada con la parasitosis gastrointestinal fundamentalmente, algo por mosca de los cuernos (6 ó 7 kilos) y en algunas circunstancias también problemas de sarna que agravarían las pérdidas en 10-30 kg más.

La mayoría de los productores aplican tratamientos y muchos de ellos, si bien no están muy vigilados, hacen que se evite la pérdida de 20 a 30 kilos de peso, pero queda pendiente como pérdida subclínica, o sea sin síntomas, entre 25 y 30 kilos, lo que hace prácticamente inviable económicamente la producción si se está con este riesgo. Esto es en invernadas, pero si pensamos los efectos en recría de vaquillonas y más si son de leche, las pérdidas pueden ser mucho más.

Es interesante resaltar que los efectos de la enfermedad no sólo se dan en animales de hasta 13 –15 meses, sino también se comprobaron efectos negativos en vaquillonas de primer y segundo parto en la preñez siguiente, en el peso de los terneros al destete y en la producción de leche en vaquillonas Holando. Este último trabajo fue realizado con el NUZEA INTA Venado Tuerto y Merial Argentina y demostró que los parásitos afectaron la producción de leche en más de medio litro por día y por animal (promedio de 6 tambos) y en un establecimiento llegó a casi 2 litros por día.

Cuál sería el objetivo principal del programa de control?

El objetivo para esta época otoño invernal es desarrollar planes que involucran la reducción de la oferta de infección parasitaria en las pasturas de las cuales los jóvenes animales se puedan enferman.

Ser estrictos en los tratamientos y en el manejo de otoño e invierno nos permite poner menos cantidad de droga en el medio ambiente y ser más exitosos en el control de la enfermedad, no sólo en un año de producción sino dejar un menor pie de infección para el año siguiente.

Puede haber distintas opciones de manejo si se dispone de verdeos o pasturas nuevas que, usadas con animales jóvenes en otoño e invierno, disminuyen los riesgos y se usarán menos tratamientos.

Hay que diseñar un plan estratégico de intervención para controlar las pérdidas producidas por los parásitos, de esto se debe encargar el profesional de confianza del productor. Si hubiera dudas o una problemática especial, puede consultar al Grupo de Sanidad Animal del Area de Producción Animal de la Estación Experimental del INTA Balcarce.

¿Qué consecuencias le trae al productor no hacer las cosas bien en el control de los parásitos?

Las consecuencias son perder plata, a veces mucha. Cuando el productor comienza a ver síntomas de la enfermedad parasitaria ya se han arriesgado 40 kilos de peso por animal.

Para tener una idea, con 30 kilos de pérdidas de peso del animal el productor dice: "No le caerá bien el pasto. La calidad del pasto cayó por ser invierno" y no es eso. Con una probabilidad muy alta es un problema de parásitos que no dejan asimilar el alimento. Entonces una enfermedad parasitaria que no muestra síntomas son unos 30 kilos de pérdida de peso.

Cuando empiezan a aparecer síntomas, es alrededor de los 40 kilos de pérdida de peso. Si llega a haber animales muertos, estamos entre 50 a 70 kilos de pérdida de peso. Los kilos perdidos no se van a compensar, porque se perdió desarrollo. No hay compensatorio sanitario con respecto a la enfermedad parasitaria, lo que se perdió se perdió, lo que se requiere después es más tiempo y en vez de ser músculo, que es lo que se arriesga con los parásitos en los terneros de destete y recría, vamos a tener que poner grasa con un costo muchísimo mayor en alimento y tiempo.

Las pérdidas de kilos son dinero que no va a llegar al productor, ¿cómo podemos saber qué incidencia está teniendo en el rodeo la enfermedad parasitaria?

Los parásitos externos se ven, mosca de los cuernos o sarna es fácil de observar y los productores pueden reaccionar rápidamente.

Los parásitos internos son mucho más difíciles de detectar porque no los vemos y lo único que podríamos llegar a medir es una parte de su ciclo, en la que ponen huevos, y por cuenta de huevos en materia fecal se puede advertir la presencia de parásitos adultos dentro del animal.

Según el número de H.P.G., como se le llama a la cuenta de cantidad de Huevos Por Gramo en materia fecal, uno puede saber que está ante el riesgo de presencia de larvas parásitos en las pasturas y seguramente va a tener un daño el animal.

Aunque el H.P.G. no es un indicador directo de la cantidad de parásitos internos que tiene el animal y por lo tanto de cuánto pierde, es un indicador de que hay infección y es de mucho valor en la primera parte del año, menos de 13 -14 meses de edad, cuando no tienen defensas. En la segunda parte del año, después de la primavera ya hay respuesta inmune y baja el valor diagnóstico. El otro sistema sería lavar pasto, así podemos medir la cantidad de infección que hay en la pastura que el animal va a comer.

Si tenemos opciones de potreros de buena calidad para estos terneros podemos saber cuál es el potrero de menor riesgo.

Con la necropsia de animales muertos podemos saber qué parásitos están actuando, pero en ese momento ya es tarde y está todo el rodeo infectado.

La otra forma de diagnóstico es el “Control vigilado”, que es hacer comparaciones de ganancia de peso de animales tratados con antiparasitarios sistemáticamente, con otro de control que espera una diferencia de peso con el primer lote para empezar a administrarle antiparasitarios. Esto nos da mucha información del establecimiento. Requiere de la formación de lotes de animales muy parejos del cuerpo de parición, que son animales de buena sensibilidad a los parásitos.

No hay que usar la cola de parición, por ser muy débiles, ni tampoco hay que usar la cabeza de parición porque son animales que responden muy bien y esconden la información de que otros animales podrían estar sufriendo la enfermedad sin que este grupo lo demuestre.

Con estos métodos ya tenemos un esquema de seguimiento y diagnóstico.

Sabiendo que hay parásitos en el rodeo y cuánto hay, ¿cómo los controlamos?

Para poder controlar a los parásitos es importante conocer la calidad de las drogas.

Hay que utilizar drogas de laboratorios serios, que siempre mantienen un estándar de calidad porque están vigilados. Y llamo la atención sobre este tema porque hay muchos productos que no tienen control de calidad y de acuerdo a los vaivenes del mercado la calidad puede variar. No hay un control oficial de la calidad de los productos, solamente cuando se presentan los certificados para la venta por primera vez hay un control, y después raramente se controla.

Hay diferencias importantes de calidad. Entonces, la primera recomendación es dosificar con un producto de primera calidad, después si tenemos problemas de parásitos internos y/o externos elegimos los productos a utilizar: los orales, conocidos también como lechosos, se dan por boca y tienen una acción de drogas de dos a tres días, en el mejor de los casos, con productos buenos. Por lo tanto habría que repetirlos con cierta frecuencia. Seguir con supervisión profesional recordando que 21 días es el período de crecimiento de las larvas un vez ingeridas. Ostertagia consumidas en primavera pueden tardar varios meses en re-activarse.

Si usamos endectocidas, los que son de buena calidad de droga, tienen una acción de 25 a 28 días y los de larga acción, también de marcas muy conocidas, pueden llegar a los 40 a 45 días de acción de protección. Estos pueden repetirse a los 60-70 días en casos que los potreros estén muy infectados.

Si contamos con un verdeo, que viene de agricultura y está limpio, podemos usar una droga más barata por su corta acción, pero siempre de buena calidad, por que no necesitamos efecto residual.

Si se utilizan pasturas nuevas de campo ganadero, verdeos o pasturas nuevas realizadas con siembra directa, sigue habiendo posibilidad de infección de parásitos ya que no se rompe la materia fecal que es el "hotel" de las larvas.

Un tema nuevo es la aparición de la resistencia a las drogas en los parásitos en varias zonas ganaderas. Ya hay test para conocer cuál es la situación en cada campo.

Hoy se recomienda usar antiparasitarios de corta acción en períodos donde las larvas no abundan como es al final del verano inicio de otoño y las de larga acción cuando abundan las larvas en el pasto como es al final del otoño e invierno.

Hay que tener mucho cuidado en el diseño del programa de control parasitario, usar productos de calidad y de acuerdo a la problemática del campo.

 
 

 

 

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