Introducción
La Argentina atraviesa situaciones de crisis y de cambios
cada vez más rápidos, con la necesidad de adaptarse a nuevas demandas en cuanto
a cantidad y calidad del producto. Esto ha significado en el caso de la carne la
modificación del sistema puro pastoril a uno, que en muchos casos incluye el
feedlot para la terminación y homogeneización del producto. Esto significó que
el productor debió, no solamente intensificar su producción con el objetivo
básico de permanecer como tal, sino también aumentar la plasticidad de su
sistema .
A medida que un sistema se intensifica los costos de
alimentación se hacen más importantes como porcentaje del costo total. La
alimentación es una parte sustancial del costo de los sistemas intensificados,
en un sistema de alimentación a corral el 80% del gasto (Santini y otros 1999) y
en un sistema de producción de carne pastoril con suplementación el 44% del
costo total es alimentación (Allipe, 1998).
Además del recurso pastura como base de la producción de
los sistemas pastoriles, es necesario pensar en la introducción de otros
alimentos, para aumentar la producción individual y la productividad por
hectárea.
Esta tecnología deberá ser analizada no solo en los
aspectos que hacen a su implementación, sino a su inserción en el sistema de
producción. Lógicamente para hacer un uso correcto de estas tecnologías,
relacionadas con la nutrición, es necesario tener en cuenta como funciona la
misma bajo el punto de vista fisiológico nutricional en las categorías de
animales a alimentar y en la respuesta económica lograda.
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