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En la medida que ha ido
aumentando la cantidad de silaje
de maíz y
sorgo que se produce en el país y en la zona, ha crecido el interés en torno a
la calidad nutritiva de ambos tipos de silaje. Si bien el tema es aparentemente
bien conocido, no por ello está libre de contradicciones, puntos de vista
diferentes y de preguntas aún sin contestar. Muchos técnicos y productores se
preguntan: ¿Cuál es la Calidad Nutritiva
del silaje de maíz?, ¿Qué diferencias hay entre silaje de maíz y sorgo? ¿Cómo
varía la calidad en relación al híbrido, clima y manejo del cultivo? ¿Conviene
el híbrido para silaje o el granífero? ¿Qué ventajas tiene los sorgos de
nervadura marrón?¿Qué hay que tener en cuenta para obtener un buen silaje?¿Qué
se puede esperar en respuesta animal?
Ante todos estos interrogantes sobre el tema, Visión
Rural conversó con el Dr Oscar Di Marco quién está trabajando
en el tema, conjuntamente con el Ing. M. Aello, la Ingr. Arias, el Ing.
Gutiérrez y tesistas de grado y posgrado, en la Unidad Integrada Balcarce.
VR: En primer lugar ¿Qué es la calidad nutritiva?
OD: Para fines prácticos la calidad nutritiva del
silaje es sinónimo de digestibilidad (D), de la cual se estima la concentración
de energía metabolizable (EM) del silaje (EM = D * 3,608). Por lo tanto calidad
nutritiva y digestibilidad indican la misma cosa en este caso. No hay que
confundirla con la calidad fermentativa que es otro concepto.
Cuando se hace una evaluación también se determinan otros
parámetros auxiliares como el contenido proteico (PB) y la fibra en detergente
neutro (FDN). La PB puede variar entre el 7 a 9%, por lo tanto es una
información de poca importancia con respecto a la calidad nutritiva. Por su
parte la FDN es sumamente variable según el contenido de grano. Es decir,
disminuye con el aumento de la proporción de grano en la planta (índice de
cosecha), debido a que el incremento del contenido de almidón del silaje diluye
la FDN.
VR: ¿Siendo el concepto tan simple por qué hay tanta información dispar?
OD: Las diversas corrientes de opiniones en el tema
son el producto de la evolución de las metodologías de evaluación. Los datos más
antiguos de calidad, que tienen más de 150 años en Europa, se realizaron con el
llamado “análisis proximal”, que aún se sigue usando en Europa. Este tipo de
información nos permite ver al silaje desde una perspectiva determinada.
Posteriormente, cuando se comenzaron a realizar ensayos de digestibilidad in
vivo, el conocimiento se amplió más. Pero fue recién en la década del 50 que
aparece la digestibilidad in vitro de Tilley y Terry, lo cual permitió
evaluar la digestibilidad en el laboratorio en forma rápida, agregando otra
perspectiva al tema de calidad del silaje. En los 60 aparece el método de Van
Soest, que avanza mucho sobre el concepto anterior de fibra bruta del análisis
proximal, con lo cual hubo otro avance en el conocimiento de la calidad del
silaje. De esta forma llegamos al momento actual, en que se agrega la digestión
in situ o método de las bolsitas en el rumen, la técnica de gas in
vitro y la incubación de bolsitas in vitro. A ello hay que agregar
las distintas ecuaciones para estimar la digestibilidad a partir de la FDN, FDA
o lignina y los valores obtenidos con el NIRS (Near Infrared Reflectance
Spectroscopy).
Sin embargo hay un problema no resuelto: hay muy pocos
ensayos in vivo para los híbridos modernos disponibles en el mercado; y
un gran abanico de técnicas indirectas para estimar la digestibilidad del silaje
en el laboratorio. Esto significa que cuando se habla de digestibilidad, no se
trata de la digestibilidad in vivo, sino que puede ser de digestibilidad
in vitro, producción de gas, incubación de bolsitas in vitro,
incubación in situ (rumen), fórmulas a partir de algún componente del
silaje y valores de NIRS, para citar los más comunes.
VR: ¿Cómo se explica que no haya información de digestibilidad in vivo?
OD: Para dar una idea de la escasez de información
in vivo, basta mencionar que en los últimos 15 años no creo que haya más
de una docena de experimentos en la bibliografía internacional y no más de 3 ó 4
en el país. Ello se explica por el gran trabajo que se requiere para realizar
este tipo de experimentos con animales, que implica desde confeccionar una
considerable cantidad de silaje, tener los animales, darles de comer, juntar las
heces. Y todo ello para obtener un dato. Con esta información por sí misma se
obtiene poco rédito en términos de publicaciones o captación de recursos para
investigar. Entonces simplemente no se hacen. Hace 20 ó 25 años atrás la
historia era otra y este tipo de información era muy importante y aceptada en
las publicaciones.
VR: ¿Cuál es el problema de utilizar la digestibilidad in vitro?
OD: La digestibilidad in vitro es el método
más utilizado históricamente para evaluar forrajes y reservas forrajeras. Sin
embargo sobrestima la in vivo en un 15%, debido a que está estandarizada
con un período incubación, con licor ruminal, de 48 h en un tubo de ensayo. Este
período de incubación excede el tiempo que el silaje es retenido en el rumen,
que se estima en menos de 24 horas en vacas lecheras o novillos en engorde de
alta producción.
VR: ¿Las otras metodologías son mejores que la digestibilidad in vitro?
OD: Se está usando mucho la degradabilidad in
vitro y la producción de gas in vitro. Con este último método uno
puede tener un patrón de fermentación en el tiempo. De todas maneras siempre
queda pendiente cual es el tiempo adecuado de fermentación que habría que
utilizar para que los valores estimen adecuadamente la digestibilidad in vivo.
Por ejemplo, en la Universidad de California en Davis utilizan la producción de
gas in vitro en 24 h para determinar la digestibilidad de silajes y
forrajes. Un grupo de investigadores de USA (Silage Working Team) recomienda
evaluar la digestibilidad del silaje incubando bolsitas de nylon in situ
por 24 h, pero esto requiere un animal con fístula ruminal, lo que en muchos
casos es una complicación. También un Instituto de asesoramiento a productores
de USA (FARME) utiliza dicho criterio para balancear dietas de vacas lecheras
que consumen silaje como parte de la ración. Nosotros hemos observado que los
valores degradabilidad in situ en 24 h estuvieron en el rango de la
digestibilidad in vivo.
VR: ¿Qué valores de digestibilidad in vivo se puede esperar en
silajes?
OD: Nosotros hemos medido que la digestibilidad
in vivo es de aproximadamente 50-55%. Estos valores tan bajos también han
sido observados en otros experimentos en el país y en el extranjero.
VR: ¿Cómo explican valores tan bajos, se debe a bajo contenido de grano?
OD: No, dicho valores se han obtenido con silajes
con buen contenido de grano. Por ejemplo en un caso hemos usado un silaje en
grano pastoso con 28% de almidón. El problema está con la degradabilidad del
resto de la planta (stover) que es muy baja. Según hemos observado,
incubando bolsitas en el rumen por 24 h, el stover se degrada un 40% en
el mejor de los casos. Las hojas pueden llegar al 45% pero los tallos tienen
menos de 30% de degradabilidad.
Aquí conviene aclarar que en la bibliografía de hace 15-20
años atrás, aparecen datos de digestibilidad in vivo del 65-68% y en
algunos casos del 70%, pero en híbridos modernos –que han sido seleccionados por
rendimiento de grano- la digestibilidad ha disminuido como consecuencia de
seleccionar al mismo tiempo una planta de mayor resistencia al vuelco y
enfermedades.
En realidad hay 3 factores involucrados que explicarían que
la digestibilidad sea menor a la citada en la bibliografía de hace 15-20 años.
El primero es un tallo más resistente, como ya se comentó. El segundo es un
picado más fino que aumenta la tasa de pasaje. Finalmente, el aumento del
potencial de producción de los animales, que por tener una mayor demanda de
energía y, en consecuencia, un mayor consumo de materia seca, tienen un mayor
recambio de partículas en el rumen (tasa de pasaje).
VR: ¿Conviene un picado más grueso para mejorar la digestibilidad?
OD: No. Los mejores resultados productivos se
obtienen con picado fino. Inclusive la producción tiende a aumentar con el
repicado al momento del suministro. Si bien la tasa de pasaje aumenta y se
pierde algo de fibra parcialmente digerida, también aumenta el consumo de MS,
por ende de energía y, con ello, el nivel de producción. Si el picado fuese más
grueso habría mayor digestibilidad de la fibra pero menor consumo de energía.
VR: ¿Hay alguna manera de mejorar la calidad de hojas y tallos?
OD: Hasta ahora hemos obtenidos valores similares
con distintos híbridos y con diferentes prácticas de manejo como densidad de
plantas, fertilización, riego. Si bien la siembra tardía mejoró la
degradabilidad del tallo no afectó la calidad de planta entera. Lo que ocurre es
que aumenta el contenido de médula del tallo con una disminución concomitante
del contenido de grano. Entonces lo que se gana por un lado se pierde por otro.
VR: ¿Qué pasa con el silaje de sorgo?
OD: El sorgo no es mejor que el maíz si las
comparaciones se hacen al mismo nivel de almidón, ya que los resultados
obtenidos muestran que la degradabilidad de hojas y tallos es aún menor que en
maíz. Por lo tanto la calidad nutritiva va a depender del contenido de grano en
ambos casos. No obstante, hay situaciones en que las
condiciones
climáticas pueden afectar el contenido de grano del maíz y no el de sorgo.
Entonces al comparar un silaje de maíz con poco grano y uno de sorgo con mucho
grano, por supuesto que el silaje de sorgo será de mayor calidad nutritiva que
el de maíz. Cuando el silaje de sorgo se utiliza para suplementar animales en
pastoreo, o forma parte de una dieta de feedlot convenientemente balanceada, no
se han observado grandes diferencias en producción de carne o leche, en
comparación con el uso de silaje de maíz.
VR: ¿Qué pasa con el silaje de sorgo de nervadura marrón BMR?
OD: Los experimentos indican que por lo general el
silaje es de mayor digestibilidad que el sorgo no mutante, sin embargo la
producción de materia seca por hectárea es menor. Con respecto a los resultados
productivos, la bibliografía muestra resultados muy variables tanto para maíces
como para sorgos BMR. Por ejemplo, hay muchos trabajos experimentales que
muestran que los híbridos de maíz convencionales expresan la misma producción de
carne o leche que los de nervadura marrón, en tanto que en sorgo se ha observado
que los de nervadura marrón han producido una respuesta productiva mayor que los
sorgos convencionales, llegando a ser similares a la del maíz.
VR: ¿Qué recomienda al momento de ensilar?
OD: Dado la baja calidad de hojas y tallos, tanto de
maíz como de sorgo, lo más aconsejable sería un híbrido que tenga un alto índice
de cosecha. Esto no significa máxima producción de grano por hectárea, sino
máxima proporción de grano en la planta, que es distinto. Con ello se asegura un
buen contenido de almidón en el silaje.
VR: ¿En qué momento conviene cortar para ensilar?
OD: El momento de corte es más flexible de lo que se
pensaba, ya que la digestibilidad in vivo no cambia entre lechoso y
pastoso duro. Si bien la digestibilidad de la fibra disminuye entre ambos
períodos, esta caída es compensada por un aumento del contenido de grano. En
EE.UU llegan a cosechar el maíz en madurez fisiológica. No obstante hay que
tener en cuenta que en estados muy avanzados puede disminuir algo la
digestibilidad del grano. Por lo tanto hasta el estado pastoso duro hay buen
margen de seguridad de obtener un silaje de buena calidad si el índice de
cosecha es alto. En caso contrario habría que adelantar el corte.
VR: Al momento de evaluar un silaje, ¿qué recomienda?
OD: Este es el problema que no está resuelto y sobre
el cual aún no hay acuerdo entre distintos investigadores y habría que tomar con
precaución lo que decimos todos, incluyéndome a mí mismo.
Mi principal duda es si la “digestibilidad de laboratorio”
es el valor que el animal digiere cuando consume ese silaje en particular, sobre
el cual tengo que hacer la inferencia. Como ya comentamos, la digestibilidad
in vitro tiende a sobreestimar la energía del silaje y con respecto a ello
poco se puede hacer con los demás datos de laboratorio como proteína y FDN, a
pesar de ser útiles al momento de balancear la dieta.
Los resultados obtenidos hasta ahora indican que la
degradabilidad in situ en 24 h está en el rango de la digestibilidad
in vivo. Por otro lado, datos de la bibliografía indican que la
degradabilidad por gas in vitro en 48 h está en el rango de los valores
de la degradabilidad in situ en 24 h. Por lo tanto en ambos casos podemos
tener una aproximación a la digestibilidad in vivo. Sin embargo hay que
aclarar que no existen suficientes datos in vivo como para asegurar que
éste es el criterio que se deba usar siempre. De
hecho no hay ninguna regla fija para interpretar los resultados al momento de
calcular la energía metabolizable del silaje (EM). Es así que en la bibliografía
hay estimaciones de la EM del silaje asumiendo diferentes tasas de pasaje para
el caso de la degradabilidad in situ, o con valores de producción de gas
a distintos horarios. Por lo tanto el mismo silaje podría tener distintos
valores de EM en diferentes laboratorios o según lo interpreten diferentes
autores.
Ante toda esta “amplitud de criterios” para estimar el
parámetro más importante que define la calidad nutritiva del silaje, y teniendo
en cuenta que hay abundante información que muestra que los mejores resultados
productivos se obtienen con silajes de maíz o sorgo con alto contenido de grano,
considero que se puede hacer una buena inferencia a partir del contenido de
almidón, que muchas veces se omite.
Si bien con respecto a este punto tampoco hay un acuerdo
sobre cuál tendría que ser el contenido de almidón de un buen silaje,
tentativamente habría que considerar un valor no inferior al 20% de almidón. Lo
más aconsejable es que tenga entre 25 a 30%. ¿Por qué? Porque cuando el almidón
es bajo hay mucho stover. La proporción de stover se puede
calcular de la siguiente manera. El grano tiene aproximadamente 70% de almidón,
entonces dividiendo el contenido de almidón por 0,7 se obtiene en forma
aproximada el índice de cosecha y por diferencia el contenido de stover
del silaje. Por ejemplo, un silaje con un mínimo de 20 % de almidón
correspondería a un cultivo cosechado con IC del 29% (20/0.7) y, siguiendo el
razonamiento, el stover representaría el 71% de la materia seca del
silaje. Dado que el stover tiene una degradabilidad del 40 a 45%,
claramente se ve que es una proporción muy alta. En realidad es equivalente a
una mezcla de forraje de mala calidad con muy poco grano y, por lo tanto, no
recomendable para animales de alta producción.
VR: Si el silaje se digiere un 50 a 55% qué se puede esperar en producción?
OD: Como dije antes, el hecho de que se alcance a
digerir entre el 50-55% del silaje de maíz o sorgo consumido, es debido al
rápido pasaje de las partículas de silaje por el rumen. Pero también ocurre que
como consecuencia del alto pasaje hay un aumento del consumo de MS. En novillos
en engorde consumiendo silaje se han registrado consumos superiores al 3 %, y en
vacas lecheras del 4%, los cuales son muy altos para las digestibilidades
mencionadas. En novillos consumiendo un rollo de similar digestibilidad se
espera un consumo del 2% como máximo. Entonces con silaje consumirían 9 kg y con
rollos 6 kg. Si en ambos casos la EM es de 1,9 Mcal/kg, los consumos de EM
serían de 17 y 11 Mcal/día, respectivamente. Según el NRC, el balance energético
con silaje es suficiente para una ganancia de peso de 800 g/d y con rollos es
aproximadamente 200 g/d. Esto es en el caso que el silaje esté convenientemente
balanceado con proteínas y tenga un alto contenido de granos.
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