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Mayo 2001
En los rodeos de
cría bovina de la provincia de Buenos Aires donde se aplican pautas básicas de manejo
como servicio estacionado y restringido al período de mayor oferta forrajera (primavera
climática), diagnóstico de preñez por palpación rectal realizado por un profesional,
en lo posible dentro de los sesenta días de retirados los toros del servicio, se hace
también necesario proceder al destete de los terneros en forma anticipada. Esto significa
desde un punto de vista práctico separar los terneros de sus madres definitivamente y en
forma artificial, cuando tienen entre ciento sesenta y ciento ochenta días de vida y un
promedio de peso de aproximadamente ciento setenta kilogramos. Esta operación coincide
con el otoño climático (mediados del mes de marzo) lo cual permite que las vacas, sin el
flujo de energía que demanda la producción de leche, puedan recuperar peso y alcanzar un
estado corporal adecuado antes de comenzar el invierno, que es la estación que marca el
piso de la producción de forraje de las pasturas en todo el ciclo productivo. De esta
forma habiendo acumulado reservas corporales anticipadamente en los vientres, es posible
que puedan enfrentar en mejor condición el período invernal y dada la dinámica del
sistema de cría bovina garantizar de alguna manera la posibilidad de lograr altos
índices de procreo en el próximo servicio.
El diagnóstico
de gestación en rodeos ordenados es una herramienta que permite realizar una radiografía
del manejo propuesto, siempre y cuando las condiciones ambientales y/o sanitarias no hayan
producido anormalidades. Esto es así porque el objetivo del mismo debe apuntar no sólo a
determinar cantidad de vacas y vaquillonas preñadas en el sistema, sino que se debe
conocer con la mayor precisión posible la distribución de esa preñez (tiempo de
gestación), para poder adecuar el forraje al tiempo de la demanda.
Este momento del
destete sirve también para realizar algunos ajustes en cuanto a las categorías del rodeo
de cría, cuya primera cuestión importante pasa por resolver la situación de las vacas
vacías al tacto. Como regla general y cuando los porcentajes de vacas detectadas vacías
se encuentran dentro de "límites aceptables" se debiera optar por la venta
inmediata si están con buen grado de gordura, de no ser así es mejor que permanezcan en
el campo hasta lograr el estado óptimo de engrasamiento y por ende el mejor precio
posible. Todas aquellas vacas que por desgaste dentario no recibieron servicio, debieran
separarse del rodeo y proceder a su eliminación en forma rápida, esto es antes de entrar
al próximo invierno. Debieran seguir el mismo camino aquellos animales que presentan
síntomas visibles de enfermedad o aquellos que resulten ser sospechosos o portadores de
enfermedad o no hayan destetado ningún ternero.
Una vez realizado
el descarte de todos los animales que no resulten aptos para producir, se debe diagramar
la estrategia de alimentación de aquellos que permanecen en el sistema, intentando
adecuar la oferta de forraje a los requerimientos de las distintas categorías que
componen el rodeo. La categoría más sensible en cuanto a requerimientos nutricionales en
este momento va a ser la de las vaquillonas de primer servicio, debido a que además de
gestar también están completando su crecimiento. Es por esta razón que a este grupo de
animales se le debe asignar los potreros de mejor calidad forrajera disponible, no
solamente hasta el parto, sino que deben continuar su alimentación hasta su segundo
servicio, momento en el cual se define el éxito o fracaso del manejo propuesto a esta
categoría.
Otra categoría
que debe ser tenida en cuenta es la de vacas de segundo servicio, ya que si bien se
encuentran con preñez detectada son animales que todavía no alcanzaron su peso adulto y
por lo tanto no tendrían que sufrir cambios importantes de peso durante la gestación y
sí llegar al parto en las mejores condiciones corporales. Respecto al resto de las
categorías (rodeo adulto o general) dado que los requerimientos nutricionales todavía no
son importantes, es posible realizar un manejo diferencial dependiendo fundamentalmente
del estado corporal a este momento. Se supone que si hubo buenos índices de preñez el
estado del rodeo será un fiel reflejo de ello, en consecuencia se puede diagramar una
estrategia de alimentación que contemple estos bajos requerimientos de principios de
gestación.
Es posible en
ciertas condiciones hasta pensar en una restricción del consumo voluntario, regulando de
alguna manera la cantidad y calidad del forraje ofrecido, por ejemplo mediante la
utilización de heno, proveniente de la transferencia de excedentes de primavera y de esta
forma permitir que el crecimiento de las pasturas en otoño quede en pie, para satisfacer
las necesidades del principio de parición. Esta alimentación controlada puede realizarse
en un potrero de poco o escaso valor forrajero (campo natural, pasturas degradadas,
rastrojos de cosecha gruesa especialmente maíz, campo de sierra o de monte, etc.) para lo
cual es necesario colocar allí las vacas e implementar alguna técnica de manejo del
pastoreo rotativo o en franjas mediante el uso de alambrado electrificado. De esta manera
los animales dispondrán según la frecuencia de los cambios de parcelas propuesto, de una
disponibilidad inicial de forraje y una calidad que se mantendrá en el tiempo o a lo sumo
caerá levemente.
Por supuesto que
es también necesario ir observando el estado corporal de los animales sometidos a este
manejo, para poder detectar aquellos que no se adapten a este sistema e ir retirándolos a
un recurso forrajero de mayor valor nutricional con el objetivo de lograr una rápida
recuperación de estado. Si no se toman estas precauciones es preferible no poner en
práctica este manejo debido a que lo que pretende ser una alternativa de manejo racional,
puede terminar en un problema de pérdidas importantes. Se debe destacar que para poner en
práctica el manejo de restricción nutricional otoño invernal de la vaca de cría
deben cumplirse algunas pautas consideradas de fundamental importancia:
- Realizarlo sólo a vacas que tengan un buen peso y estado corporal
- Tener algún control sobre los cambios de peso o estado corporal
(pesadas, observación visual, perímetro torácico, etc.)
- Retirar del sistema aquellos animales que presenten importantes pérdidas
de peso o estado corporal, para permitir su recuperación.
- En el último tercio de la gestación comenzar a mejorar el nivel de la
alimentación, debido a que los requerimientos de la gestación pasan a ser mayores.
- Las vacas una vez paridas deben tener libre acceso en cantidad y calidad
de forraje, de modo tal que permita satisfacer los requerimientos de producción láctea y
recuperación del estado corporal.
La Reserva 6 de
la Unidad Integrada Balcarce realiza este manejo como práctica y a modo de ilustración,
se presentan en el siguiente gráfico las variaciones de peso de las vacas del rodeo en
cuatro momentos del ciclo productivo, considerados los de mayor importancia del sistema:
peso promedio al destete, al parto, al comienzo y fin del servicio.
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Como puede
observarse, el comienzo del período de restricción coincide con el destete, momento en
el cual las vacas tienen bajos requerimientos al suprimir la lactancia. Partiendo de
animales en buen estado corporal (3 ó 4 en la escala de 1 a 5) es aceptable manejar una
pérdida de peso de alrededor de 40 ó 50 kilogramos desde el destete al parto (pérdida
de peso de 300 gramos por día). Luego, si se ha hecho una adecuada presupuestación
forrajera, también es posible una recuperación de peso de 300 gramos por día desde ese
momento hasta el comienzo del servicio. Durante este período las vacas siguen ganando
peso (400 gramos por día) hasta llegar al final del mismo, donde prácticamente vuelven
al estado corporal del ciclo anterior.
Aplicar este
manejo tiene algunas implicancias sobre otros parámetros productivos del rodeo, siendo
uno de ellos el cambio de peso al nacer de los terneros. En el cuadro 1 se presentan los
pesos al nacer, al destete y el aumento de peso vivo (ADPV) de terneros provenientes de
vacas que tuvieron restricción alimenticia posdestete (Reserva 6) y de otros sistemas que
no lo utilizan como práctica.
Cuadro 1: Pesos de
terneros al nacer y su relación con la nutrición de sus madres durante la gestación
| |
Con
restricción |
Sin restricción |
| PESO |
Reserva
6 |
Reserva
7 |
Establec.
particular |
| Al nacimiento |
25 |
28 |
29 |
| Al destete |
177 |
155 |
155 |
| ADPV Nacimiento
Destete |
0,695 |
0,603 |
0,602 |
C. Miquel y otros
Los pesos de los
terneros al nacer en Reserva 6 son sensiblemente menores respecto de Reserva 7 y un
establecimiento particular como producto de la restricción alimenticia de sus madres
durante el principio de la gestación. Pero ello no obsta para que esos terneros durante
la lactancia tengan una performance superior y lleguen con mejor peso al destete que los
de los otros dos grupos (177 vs.155 kilogramos).
Un parámetro que
no es afectado por el manejo de restricción de la vaca es el reproductivo a nivel general
del rodeo. En el cuadro 2 se presentan los datos sobre pesos promedios de las vacas en
diferentes momentos del ciclo productivo del período 1970 a 1994 y su relación con la
fertilidad del rodeo.
Cuadro 2: Peso Promedio de
las vacas y su relación con la fertilidad
| Período |
Pesos promedio (kg) |
Pérdida de peso Destete Parto (%) |
% de Preñez |
| Destete |
Parto |
Inicio
del servicio |
Fin
del servicio |
| 1970 /
1994 |
413 |
368 |
374 |
420 |
11 |
93 |
Carrillo, J. y Sciotti, A.E. 1994
Se observa que
las pérdidas de peso de las vacas en promedio, son de una magnitud del 11% tomando como
referencia su peso al destete, pero de ningún modo esta pérdida de peso reduce los
porcentajes de preñez obtenidos, alcanzando un promedio del 93%.
Tampoco se
observa influencia de esta práctica sobre la distribución de parición de los vientres,
tal como se presenta en el cuadro 3. Allí se muestra la distribución porcentual de la
parición de vacas que han tenido restricción alimenticia durante el período otoño
invernal, con un servicio de sesenta días y durante un período de nueve años.
Cuadro 3: Distribución
porcentual de la parición con servicio de sesenta días en noviembre y diciembre
| Período |
Hasta el
31/08 |
Hasta el
21/09 |
Después del 21/09 |
| 1991 / 1999 |
70 |
22 |
8 |
Sciotti, A. E. y Carrillo, J.
Asumiendo que con
un período de servicio de sesenta días las vacas tienen en promedio tres celos
fértiles, la distribución de la parición también se va a dar en ese mismo tiempo. Como
se observa el promedio es de 70; 22 y 8% correspondientes a cada uno de los celos o
estros, lo que demuestra un 92% de los terneros nacidos en los primeros cuarenta y dos
días de parto, con las ventajas que ello origina en estos sistemas por el hecho de tener
poca distancia entre la "cabeza" y "cola" de parición.
El objetivo final
de este trabajo es presentar una alternativa de manejo que seguramente no será la óptima
ni la que mejor se adapte a cada sistema en particular, pero al menos debiera ser tenida
en cuenta en sus aspectos básicos. De este modo se tendrá una herramienta más para que
la toma de decisiones de manejo nutricional de los vientres permita alcanzar producciones
sustentables en el tiempo. Finalmente, el manejo del rodeo de cría que se acaba de
describir tiene el aval de una serie de treinta años de información, extraída de los
archivos de datos de la Unidad de Demostración y Experimentación Adaptativa de
Producción de Vacunos para Carne Reserva 6 de la Unidad Integrada Balcarce (FCA-UNMdP /
EEA- INTA Balcarce).
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