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Una de las actividades relevantes
desarrolladas en el Área de Economía del INTA es el análisis de
alternativas productivas que, sobre la base de criterios económicos y
financieros, brinden elementos de juicio a los productores para la
toma de decisiones.
Dentro de la heterogeneidad de sistemas
productivos que encontramos en la región se analizan distintas
alternativas de producción que permitan incrementar el beneficio
económico y financiero de las actividades ganaderas, aminorando el
impacto del riesgo sobre la sustentabilidad.
Tomando la zona mixta del Sudeste de la provincia
de Buenos Aires, a partir de la información censal disponible (CNA
2002), de los principales Sistemas de Producción, de acuerdo a la
relación entre superficie dedicada a agricultura y ganadería en cada
explotación, mas del 45% hacen agricultura y ganadería en diversa
proporción, cerca del 20% hacen sólo ganadería y cerca del 13% solo
actividades agrícolas, lo que demuestra la importancia de analizar las
actividades ganaderas dentro del contexto del sistema de producción en
su conjunto.
Es sabido que la mayoría de los productores
agropecuarios toman decisiones sobre la base de las señales de precios
de mercado. A mediados de los '90 éstas fueron más favorables para las
actividades agrícolas, ocasionando una disminución y relocalización
geográfica de las existencias ganaderas, a costa de un marcado avance
de la superficie sembrada con agricultura.
Ello se debió por los cambios en los
diferenciales de márgenes brutos de producción de granos y de
ganadería. El aumento de los precios internacionales de los
commodities agrícolas a mediados de los '90 y el cambio tecnológico
que implicó, por ejemplo, la siembra directa, modificaron el negocio
agrícola, haciéndolo más atractivo que el ganadero. Lo mismo se puede
concluir para el período 2002-2004. Con precios agrícolas fijados en
dólares y el precio de la hacienda en pesos, una devaluación ó
apreciación de la divisa y/o cambios en los precios internacionales
que afecten los precios internos de los primeros, modifica
sustancialmente la rentabilidad relativa y las decisiones de
producción en cada explotación.
En lo que habitualmente se denominaban empresas
mixtas, donde existía una rotación agrícola ganadera, la presión por
aumentar la superficie con cultivos, en la mayoría de los casos
confinó a la ganadería en los suelos de menor aptitud, transformándose
actividades que son competitivas entre sí, que coexisten en la misma
explotación. Luego de la experiencia de los ‘80, con una gran
descapitalización en hacienda, el rodeo bovino además de actividad
productiva tomó el rol de reserva de capital, sobre todo en
períodos de crisis institucional, política y macroeconómica, como
fueron 1989 y 2002, en que la hacienda funcionó como un bien de
capital y no se observó una retracción de las existencias bovinas a
pesar de que el atractivo del negocio se reducía con relación a la
actividad agrícola.
Es así que una de las actividades predominantes
en los sistemas mixtos es el Ciclo Completo, ya que a partir del uso
de la superficie con aptitud ganadera, el uso de rastrojos y algo de
suelo agrícola permite desarrollar una actividad que posibilita
conservar el capital hacienda y contribuir a los resultados
económicos.
Hoy en día es frecuente escuchar que el
desaliento por los bajos precios de la hacienda lleva a una caída de
la aplicación de tecnología.
Es indiscutible la relevancia de los precios
de los productos en la determinación de los resultados del
negocio agropecuario y por ende, en las decisiones de producción.
Además de los aspectos tecnológicos y
comerciales, la rentabilidad del negocio agropecuario está definida
por los niveles de ingresos y egresos. Conociendo las relaciones
técnicas del proceso de producción y precios de los insumos,
servicios, y gastos fijos, se puede estimar la estructura de costos,
mientras que los ingresos estarán determinados por el valor que se
obtenga de la producción en el mercado.
Si bien hay variaciones en los valores del
producto y en los precios de los insumos y demás gastos relacionados,
una variación en el precio del producto final incide directamente
en el resultado del productor, y por lo general los precios de los
productos agropecuarios se encuentran sometidos a variaciones mucho
mayores que las de los costos de los insumos y demás gastos de
producción.
De esta forma, se observa una mayor
sensibilidad de la rentabilidad a la variación del precio de los
productos, lo que conforma un elemento de gran importancia en la toma
de decisiones dado el riesgo asociado a la variabilidad de las
cotizaciones (menos previsible y menos manejable por parte del
productor).
Pero considerando la variabilidad que presentan
los mercados de la carne, la adopción de tecnología no puede estar
condicionada por los precios presentes en una coyuntura determinada,
por lo cual es necesario para su evaluación económica contar con los
promedios de los precios históricos a valores constantes, para
poder analizarlo para el mediano-largo plazo.
Viendo el comportamiento de las cotizaciones del
Mercado de Liniers (Figura 1), para el período
considerado (Agosto 96 – Julio 2006) hasta Enero de 2002 estuvo en
vigencia el régimen de convertibilidad (paridad del dólar con el peso
y precios corrientes relativamente estables), y que a partir de la
devaluación se produjeron importantes cambios en los precios relativos
en la economía. Con el fin de obtener valores que puedan ser
comparables en el período considerado, a partir de los precios
corrientes mensuales para se calcularon los precios a valores
constantes, a efectos de quitar el efecto de la inflación y
evaluar los indicadores considerando la capacidad de compra del mismo
conjunto de insumos y productos ofrecidos en el mercado interno,
actualizándolos por el Índice de Precios Internos al por Mayor – (IPIM)
a Julio de 2006, y así poder calcular su promedio.
Tomando los últimos 10 años, el precio promedio
histórico del kilogramo de novillo a valores constantes fue de 2,44 $/kg.
En julio de 1998 registró el mayor valor de la serie analizada, un 38
% por encima del promedio, durante la convertibilidad. Los valores más
bajos (40% menos que el promedio) se registró a fines de la
convertibilidad y principios de la devaluación –Noviembre 2001 – junio
2002- Problemas sanitarios (Aftosa, BSE) contribuyeron a la
volatilidad de los precios, pero a partir de comienzos de 2005 la
demanda exportadora llevó a un incremento de los precios, hasta
alcanzar en Marzo de 2006 un precio de 2,80 $/kg. La restricción a las
exportaciones, como intento para enfriar los precios internos de la
economía, produjo una caída hasta junio de 2006, cuando comenzó una
recuperación del precio hasta acercarse (a fines de setiembre
2,40$/kg.) al precio promedio.
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Figura 1:
Evolución mensual del precio del kg. de novillo en pesos constantes. |
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Para la zona mixta agrícola-ganadera se
presentan los resultados de una de las actividades ganaderas más
frecuentes de encontrar en los sistemas agrícolas ganaderos, la cría,
recría e invernada de la propia producción (Ciclo Completo).
Se consideran dos niveles tecnológicos
encontrados en la actualidad, un nivel “medio” (tecnología más
frecuente) y un nivel “alto” (casos de tecnología con mayor
productividad).
Como se vio al analizar la evolución de precios,
la variabilidad de los resultados en cada actividad ganadera estará
definida al momento de cerrar el negocio. Generalmente altos precios
del producto implican buenos resultados económicos, lo inverso con
bajos precios, pero para analizar la sustentabilidad económica de cada
actividad, al menos para el mediano plazo, no se pueden comparar los
resultados calculados con precios vigentes en un momento dado, sino
que deben ser estimados con precios históricos. Por ello se calcularon
los resultados de las alternativas utilizando los promedios de
los precios históricos a valores constantes (Figura
1) para cada categoría vendida. En el caso de insumos y servicios
se utilizaron precios vigentes en la zona para el mes de Julio de
2.006
SISTEMA AGRÍCOLO GANADERO: Actividad Ciclo Completo (CC)
Al comparar los niveles tecnológicos, además de
la incorporación de pasturas, la oferta forrajera aumenta ya que se
duplica la superficie con verdeos, disminuyendo la proporción de
rastrojos |
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