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Enero-Febrero 2007

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Producción de tomate bajo cubierta

Enrique G. A. Adlercreutz

OIT Mar del Plata - Proyecto Tierra Sana

GOT Sudeste - INTA EEA Balcarce

  
La salida de la convertibilidad y la inflación posterior creó, para la producción hortícola, un nuevo escenario que perdura hasta el presente y que obliga a implementar nuevas acciones y estrategias. En este artículo se presenta un análisis económico del cultivo de tomate bajo cubierta en el cinturón hortícola de Mar del Plata.
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gráfico 1: Evolución del precio promedio anual del tomate

 

 

Cuando nuestro país abandonó la paridad peso/dólar, los productores se encontraban en plena campaña hortícola 2001/02. La mayoría de los principales cultivos estivales ya estaban implantados, faltando concretar los gastos de protección, los cuales debieron realizarse con insumos que habían duplicado o triplicado su valor y, ante la incertidumbre de precios, se produjo cierto desabastecimiento en las agronomías del sector.

Si bien estos hechos ocurrieron hace 4 años, provocaron modificaciones en la producción hortícola a campo y bajo cubierta (principalmente en tomate y pimiento), que perduran hasta el presente, situación que obligó a generar diversas estrategias para seguir produciendo ante el nuevo escenario. Aunque el presente trabajo se basa en la producción de tomate bajo cubierta, la mayoría de las conclusiones obtenidas son aplicables a otras actividades hortícolas.

Análisis de los costos y características de producción antes y después de la pesificación (período 2000/06).

La salida de la convertibilidad provocó un incremento en el precio de gran parte de los agroquímicos utilizados para la actividad hortícola; en algunos casos dicho aumento se debió a la inflación, pero en la mayoría de los casos a que los productos (o parte de su materia prima) son importados. Analizando la evolución de los precios de 61 insumos hortícolas, antes y después de la convertibilidad (período 2000/05), se comprobó que el incremento porcentual de los mismos fue, en promedio, del 159%. El rubro fertilizante aumentó en promedio un 165%.

Los mayores incrementos se registraron en los funguicidas-bactericidas y en los fertilizantes granulados, en los cuales el aumento del precio fue del 190%; le siguen fertilizantes foliares con incrementos del 180% y los ácidos con 170%. El rubro de los insecticidas, acaricidas, nematicidas y los herbicidas, registró un incremento del 140%; mientras que los fertilizantes solubles aumentaron un 120%.

Al aumento en los costos de producción se le suma la aparición de una plaga en el Cinturón Hortícola de Mar del Plata: los nematodes, que sumado al incremento de enfermedades fúngicas de suelo debido a los sucesivos años de monocultivo, hacen necesario y en algunos casos imprescindible, que el productor recurra a tratamientos de suelo, lo que provoca un mayor aumento en sus costos de producción. Dichos tratamientos (cuyo costo también se vio incrementado en el período analizado), implican un gasto extra que varía según el método utilizado: si se trata el suelo mediante vapor de agua el costo es de 9.000 $/ha, con Bromuro de Metilo: 8.000 $/ha y con Metam Sodio: 3.800 $/ha. Es frecuente la necesidad de complementar algunos de estos tratamientos con nematicidas o funguicidas durante el cultivo, en cuyo caso se debe incurrir en costos que van de los 750 $/ha a 1.100 $/ha para los nematicidas y de 140 $/ha a 250 $/ha para los funguicidas (en algunos casos debe realizarse más de una aplicación de estos productos durante el cultivo). Otra plaga que ha aparecido en los últimos años es la Mosca Blanca, cuyo control requiere del uso periódico de insecticidas específicos y la rotación de los mismos.

Asimismo, el costo de construcción (mano de obra y materiales) de los invernáculos de madera se incrementó en un 65%, pasando de 5.50 $/m2 a 9 $/m2. Cabe aclarar que estas estructuras requieren un mantenimiento periódico (maderas, clavos y mano de obra) y la renovación del polietileno (cada 3 años), los cuales aumentaron su costo.

El aumento en el precio del gas oil influyó en el costo de las labores mecánicas y en el riego (fundamental en la mayoría de las producciones hortícolas). El precio de los arrendamientos de lotes para quinta se vio incrementado por el aumento registrado en los arrendamientos destinados a la producción agrícola extensiva y al cultivo de papa.

Por último, la salida de la convertibilidad provocó una gran disminución de la mano de obra de origen boliviano ya que durante la conversión (1:1), la relación para los bolivianos era muy conveniente, lo que justificaba el traslado, el esfuerzo y la permanencia en los distintos cinturones hortícolas.

Análisis del precio del tomate

Para estudiar la evolución de los precios del tomate, se utilizaron los valores logrados en el Mercado Central de Buenos Aires, correspondientes al período de producción de esta especie en el Cinturón Hortícola de Mar del Plata. Como se puede observar en el Gráfico 1, hubo un incremento en el precio promedio anual, pero si se analiza lo ocurrido antes y después de la convertibilidad (en los períodos 1996/2000 y 2001/05), veremos que se pasó de 0.35 $/Kg. a 0.58 $/Kg., lo que implica un aumento del precio promedio anual de sólo 65%. Este incremento es significativamente menor a los aumentos registrados en los insumos hortícolas que, como se mencionó, fue en promedio del 159%.

 

Cuadro 1.

 

Análisis del Margen Bruto de la producción de tomate bajo cubierta

Para realizar el análisis económico de la producción, antes y después de la convertibilidad, se tomaron los años 2000 y 2005 y se calculó el Margen Bruto para cada año, variando los costos de acuerdo a los precios pero dejando constantes los rendimientos, las dosis por ha, etc. El resultado obtenido se presenta en el Cuadro 1.

Como se observa, la rentabilidad de la producción bajó significativamente y el aumento del precio registrado luego de la convertibilidad no llegó a compensar el incremento de los costos de producción. Si bien en el año 2006 se registró un aumento del precio del tomate de alrededor del 20%, no es de esperar progresivos aumentos ya que el mismo (como el resto de la producción hortícola) está regido por la oferta y la demanda. La solución pasaría por incrementar la productividad/ha como lo demuestra el análisis de sensibilidad en el Cuadro 2.

 

Cuadro 2.

   
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estrategias adoptadas

Ante el mencionado aumento de los costos de producción, no acompañado proporcionalmente por el aumento en el precio del producto, los productores adoptaron diversas estrategias según sus posibilidades técnicas, económicas, financieras o productivas. Algunos aumentaron la superficie cultivada bajo cubierta, pero esta opción fue adoptada sólo por aquellos productores que poseían capacidad financiera, ya que la falta de créditos específicos y el mencionado aumento en los costos de construcción de invernaderos, atentaron contra la elección de esta estrategia. Otros (principalmente los inmigrantes), apuntaron a reducir costos utilizando mano de obra familiar, minimizando el costo de la mano de obra, que en caso de la mediería a campo representa el 30 ó el 40% de los ingresos brutos y el 20 al 25 % en producción bajo cubierta. Muchos productores dejaron de producir ciertas especies, ya sea porque se trate de cultivos de mucha demanda de mano de obra (tomate a campo) o por tratarse de cultivos de alto costo de implantación (frutilla). Las peores consecuencias de la crisis la sufrieron los productores de los estratos medios, dado que no cuentan con capacidad financiera ni la posibilidad para acceder a la tecnología de los productores grandes, ni pueden reducir los costos fijos y de producción como los productores chicos.

Estrategias propuestas

Aumentar la producción por unidad de superficie: esta opción sería más accesible desde el punto de vista económico que la opción de aumentar la superficie sembrada (en especial bajo cubierta), ya que en la mayoría de los casos no requiere de nuevas inversiones ni aumento de costos sino que se basa en un mejor y más eficiente aprovechamiento de los recursos e insumos y una mejor organización e implementación de ciertas prácticas de manejo agronómico. Llevar a cabo las dos acciones anteriores implica, en la mayoría de los casos, la necesidad de disponer de asesoramiento técnico. Se destaca que la mayoría de los productores medianos y chicos no posee asesor técnico particular sino que reciben información de los proveedores de insumos o mediante grupos de productores (Cambio Rural, etc.). En el caso de las consultas en los comercios proveedores de insumos, allí los productores reciben respuestas puntuales sin tener la posibilidad de acceder a un asesoramiento integral. En muchos casos esta consulta no es recibida a tiempo; por ejemplo, en el caso de enfermedades fúngicas, la mayoría de los funguicidas son preventivos y en el caso de ciertas plagas, como nematodes o mosca blanca, los insecticidas son ineficaces cuando la plaga supera ciertos umbrales. La asesoría o conducción técnica permanente permitiría paliar estos problemas sin incrementar significativamente los costos de producción, ya que hoy en día una asesoría (día técnico) se cobra (dependiendo el cultivo y la extensión) entre $100 y $200.

Manejo integrado de plagas: con esta práctica, junto con una menor agresión al ambiente, menor cantidad de residuos de agroquímicos, etc. se logra una reducción en el uso de pesticidas, que en algunos casos es del orden del 70%. La reducción en los costos de producción es significativa pero no proporcional ya que se suelen usar productos más específicos y de última generación (aunque más costosos), debiendo disponer, además, de un monitoreador y de un asesor técnico. Otros dos pilares de esta práctica son: evitar las aplicaciones "calendario" y el control biológico; estos dos aspectos requieren un cambio de mentalidad ya que lo habitual es realizar aplicaciones periódicas o en determinados estados fenológicos de los cultivos, no respetando insectos benéficos por desconocer los mismos y el comportamiento de plagas y predadores.

El rol que puede jugar el INTA

De acuerdo a las estrategias propuestas, el rol que en algunos casos está realizando y que en otros casos podría cumplir el INTA, es de fundamental importancia:

  • En cuanto al aumento de la productividad por unidad de superficie: es importante que INTA siga con la capacitación de técnicos y productores; con respecto a esto, en la Oficina de Información Técnica de INTA Mar del Plata, en estos 5 años se han realizado cursos de Capacitación en Fertilización y Manejo de Suelos en Cultivos Bajo Invernáculo; Implementador de Buenas Prácticas Frutihortícolas; Actualización Técnica en Sistemas de Riego Localizado; Primeras jornadas de Productos Agropecuarios Diferenciados; Producción de Tomate Diferenciado, etc. Sólo con el Proyecto Tierra Sana se realizaron 17 reuniones en 4 años con masiva concurrencia.

 

  • En lo que se refiere al manejo integrado de plagas (MIP): es importante que un organismo oficial, con conocimiento y objetividad, determine los umbrales de daño y las características del monitoreo para la zona, los productos a incluir en el MIP, etc. (esto se está llevando a cabo con la puesta en marcha de Proyectos Regionales y Nacionales del INTA) y la capacitación de productores y técnicos para lograr los conocimientos y el cambio de mentalidad en cuanto al manejo general que requiere esta práctica.

 

  • Fitopatología y entomología hortícola: es fundamental la rápida detección del agente causal de las enfermedades, los daños ocasionados por las plagas que se presentan y la recomendación del producto adecuado, en dosis, tiempo y forma de aplicación. Esto contribuirá para que los productores no sigan haciendo aplicaciones de productos inadecuados, incurriendo en gastos y en un perjuicio al ambiente.
 
Este nuevo escenario, con altos costos de producción y relativamente bajos precios del producto, no admite ineficiencias: los que "derrochen" insumos, o logren bajos rendimientos, no pueden seguir produciendo por mucho tiempo... ya muchos quedaron y otros quedarían afuera del sistema.

 

 

 
   

Suplemento Económico publicado en Revista Visión Rural Año XIV N° 66. Enero-Febrero/2007

 

 

 
 

 

 

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