Logo del INTA > Página de inicio

 

Instituto Nacional
de Tecnología Agropecuaria 

Estación Experimental
Agropecuaria Balcarce

 

 

 

Principal ] Arriba ] Actividades ] Información ] Institucional ] Contactos ] Actualidad ]

 

Abril-Junio 2004

Inicio > Información > Suplemento Económico > Abril-Junio/2004

 

Resultados económicos para el cultivo de trigo en el sudeste – Campaña 2004-2005

Juan C. Tosi – Juan M. Erreguerena

EEA Balcarce - INTA

 

Este trabajo tiene como objetivo analizar desde el punto de vista económico los resultados factibles de obtener en la próxima campaña triguera, tanto para quienes producen en campo propio como la situación que se presenta para los productores arrendatarios.

Para ello se definieron distintas modalidades de producción con diferentes niveles de uso de insumos y prácticas culturales tomando como principales prácticas la labranza convencional y la siembra directa, considerando como antecesores a los cultivos de soja o girasol, y maíz. (Tablas 1y 2)

Tabla 1: TRIGO - Modalidades de Producción en labranza convencional.

 

Antecesor

Girasol/Soja

Maíz

Uso de insumos

Bajo

Medio

Alto

Medio

Rendimiento medio esperado

qq / ha

32

40

60

40

Implantación

Arada con rejas

lab/ha

 

 

 

1

Rastra de discos

lab/ha

2

2

2

1

Disco + dientes

lab/ha

1

1

1

2

Siembra con abonador

lab/ha

1

1

1

1

Semilla curada

kg/ha

130

130

130

130

Fosfato diamónico

kg/ha

60

80

100

80

Control de malezas

Herbicida

lt/ha

0,1

0,1

0,1

0,1

Pulverización terrestre

lab/ha

1

1

1

1

Fertilización

Urea

kg/ha

50

100

200

150

Aplicación Urea

lab/ha

1

1

2

1

Control de enfermedades

Funguicida

lt/ha

 

 

0,75

 

Aplicación Funguicida

lab/ha

 

 

1

 

 

Tabla 2: TRIGO - Modalidades de Producción en siembra directa

 

Antecesor

Girasol/Soja

Maíz

Uso de insumos

Medio

Alto

Medio

Rendimiento medio esperado

qq / ha

40

60

28

Barbecho químico

Glifosato

lt/ha

2

4

2

2,4-D

lt/ha

0,4

0,8

0,4

Pulverización terrestre

lab/ha

1

2

1

Implantación

Siembra directa

lab/ha

1

1

1

Semilla curada

kg/ha

143

143

143

Fosfato Diamónico

kg/ha

80

120

80

Control de malezas

Herbicida

lt/ha

0,1

0,1

0,1

Pulverización terrestre

lab/ha

1

1

1

Fertilización

Urea

kg/ha

140

250

156

Aplicación Urea

lab/ha

1

2

1

Control de enfermedades

Funguicida

lt/ha

 

0,75

 

Aplicación Funguicida

lab/ha

 

1

 

 

Las estimaciones de los indicadores económicos se realizaron con precios de productos e insumos sin IVA. Para el precio del trigo, se tomó para la posición Enero 2.005 el promedio de las cotizaciones del Mercado a Término de Buenos Aires durante el mes de Marzo próximo pasado, este indica un precio de 116,36 dólares por tonelada, y dado que el futuro del dólar para la misma fecha ROFEX Enero 2005 es de $ 2,92, resulta un precio de 339.19 pesos por tonelada. (Tabla 3)

Tabla 3: Estimación del precio en chacra para distintas modalidades

 

 

 

40 qq/ha

60 qq/ha

Precio Quequén (1)

u$s / tn

116,36

Precio dólar (2)

$ / u$s

2,92

Precio en puerto

$/qq

33,92

Comisión

$/qq

1,36

1,36

Paritaria

$/qq

0,54

0,54

Flete corto (30 km)

$/qq

1,16

1,16

Flete largo (90 km)

$/qq

2,07

2,07

Merma proteína

$/qq

0,00

0,68

Ingresos Brutos

$/qq

0,39

0,39

Total Comercialización y Fletes

$/qq

5,52

6,20

Total Comercialización y Fletes

%

16,3%

18,3%

Precio en chacra

$/qq

28,39

27,72

(1) Cotización MAT promedio Marzo 2004 Posición Enero 2005

(2) Cotización Rofex Posición Enero 2005

 

 

Figura 1

 

Para valorizar los costos se utilizaron los precios vigentes en abril de 2004. tanto para las labores como los gastos de cosecha, gastos de comercialización y fletes. Los precios de los insumos (agroquímicos y fertilizantes) se tomaron a valor dólar con una cotización de 2.82 $ por u$s.

Se estimó para cada escenario y para cada una de las alternativas productivas consideradas el Ingreso en Chacra, los Costos Directos, el Margen bruto, el Rendimiento de indiferencia y el Retorno por peso gastado.

A modo de resumen se presentan en la figura 1 y figura 2, los gráficos con los resultados de costos, márgenes, rendimiento de indiferencia y retorno por peso gastado correspondientes a dichas alternativas. Del análisis surgen algunas consideraciones a tener en cuenta al momento de definir la tecnología a emplear.

 

Figura 2

 

Con referencia a la comparación de los indicadores económicos entre siembra directa y labranza convencional, para la modalidad de uso medio de insumos no se observan diferencias significativas en los costos directos y márgenes brutos. Al pasar a las modalidades de alto uso de insumos (rendimientos esperados de 60 qq/ha), los costo en directa se incrementan en un 8%, a causa de la mayor incidencia de agroquímicos y fertilizantes, insumos que han tenido un incremento en sus precios con respecto a la campaña anterior, resulta entonces una expectativa de margen bruto en convencional 6,5% mayor que en siembra directa.

Para el caso de antecesor maíz los resultados económicos en siembra directa, son significativamente menores a los esperados en convencional, debido fundamentalmente a las dificultades agronómicas que se tiene para lograr implantar adecuadamente el trigo en siembra directa sobre los rastrojos voluminosos de ese antecesor, lo cual repercute considerablemente en los rendimientos esperados.

 
   

Analizando la intensificación de los modelos de producción dentro de un mismo sistema, vemos que al pasar de un nivel tecnológico bajo (RE 32 qq/ha) a uno medio en convencional (RE: 40 qq/ha), el margen bruto aumenta en un 30%, mientras que pasar de un nivel medio a uno alto este incremento es del 49%. Para siembra directa al pasar de un nivel medio a uno alto de producción el margen se incrementa en un 39%. Surge de este análisis que sin duda la tecnología propuesta para la intensificación de los sistemas de producción tiene la productividad suficiente para justificar su implementación, teniendo en cuenta que los retornos por peso gastado no presentan diferencias significativas.

Dentro de los costos directos, la participación de los fertilizantes fosforados y nitrogenados presenta la mayor importancia relativa, representando entre un 24% y un 37% en labranza convencional (tabla 4), mientras que en directa estos valores se encuentran entre un 39% y 42%, según la modalidad de producción y la intensidad de uso de los recursos propuesta (Tabla 5). Por ello, el uso eficiente de este recurso resulta clave en el resultado final de la actividad.

Tabla 4: Composición de los costos en labranza convencional

 

Antecesor

Girasol/Soja

Girasol/Soja

Maíz

Girasol/Soja

Rendimiento Esperado

32 qq / ha

40 qq / ha

40 qq / ha

60 qq / ha

Labores

33,9%

28,5%

31,7%

22,8%

Semilla

17,6%

14,8%

12,7%

12,1%

Fertilizantes

24,1%

32,3%

34,6%

36,6%

Agroquímicos

2,8%

2,4%

2,1%

10,2%

Cosecha

21,6%

22,1%

19,0%

18,3%

 
   

 

Tabla 5:Composición de los costos en siembra directa

 

 
   

Antecesor

Girasol/Soja

Maíz

Girasol/Soja

Rendimiento Esperado

40 qq / ha

28 qq / ha

60 qq / ha

Labores

15,2%

15,4%

13,9%

Semilla

16,4%

16,6%

12,2%

Fertilizantes

39,0%

42,2%

41,6%

Agroquímicos

7,1%

7,2%

15,4%

Cosecha

22,3%

18,5%

16,9%

 

Figura 3

 

 

¿Qué pasa si arrendamos?

Al realizar este trabajo, nos encontramos en un momento donde algunos productores, principalmente los arrendatarios, definen la escala de su explotación, enfrentándose con valores elevados de los alquileres, este año varían entre los 160 a 200 u$s por ha, de acuerdo a las características de los potreros ofrecidos. Ello se debe a que la presión de la demanda por tierra se ha incrementado por el denominado “boom” del campo asociado a los altos precios de la soja, la aparición de inversores que no encuentran en el mercado financiero tasas de ganancias rentables y a que muchos productores, que se encuentran con liquidez por los buenos resultados de la campaña anterior, buscan aumentar su escala.

Intentaremos entonces realizar un análisis que debería darnos una idea de cuales deberían ser los valores a pagar para cada sistema de producción elegido, de acuerdo a los rendimientos y precios esperados. Para ello en este trabajo, se consideró un gradiente de valores, tomando 160 u$s/ha para la modalidad de bajo uso de insumos, 180 u$s/ha para medio uso de insumos y 200 u$s/ha para la modalidad de alta producción, sin dejar de tener en cuenta que cada arreglo específico tiene sus propias particularidades, si se incluyen variables como la forma de pago, plazos, etc.

Un indicador adecuado para ver el impacto de los valores de arrendamientos vigentes en el mercado lo constituye el rendimiento de indiferencia y otro el análisis de que proporción del Ingreso en chacra equivale al Margen bruto.

En la tabla 6, se muestran, para las distintas modalidades, los resultados económicos expresados en quintales netos (tomando el precio en chacra), más específicamente los quintales de la producción necesarios para cubrir los distintos componentes del costo y el saldo (Margen bruto).

Cuando analizamos estos indicadores para las distintas situaciones planteadas con arrendamientos a los precios vigentes del alquiler de los campos para la próxima siembra de trigo vemos que solo es factible pagarlos si se dieran condiciones de alquilar campos que permitan ir a planteos de alta producción, ya que los excedentes (tomados como el porcentaje del ingreso en chacra correspondiente al margen bruto), toman valores exiguos con niveles tecnológicos medios.

Tabla 6: Quintales necesarios para cubrir los costos y margen bruto resultante para distintas modalidades.

 

LABRANZA

CONVENCIONAL

SIEMBRA DIRECTA

ANTECESOR

Girasol / Soja

Maíz

Girasol / Soja

Girasol / Soja

Maíz

Girasol /Soja

Rinde Esperado (qq/ha)

32

40

40

60

40

28

60

Implantación, protección y cosecha. (qq/ha)

14,70

17,51

20,37

25,62

17,35

17,09

27,72

Arrendamiento (qq/ha)

15,91

17,90

17,90

20,38

17,90

17,90

20,38

Rendimiento de Indiferencia (qq/ha)

30,61

35,41

38,27

46,00

35,3

35,0

48,1

Margen Bruto (qq/ha)

1,39

4,59

1,73

14,00

4,75

-7,00

11,90

MB como % del Ingreso en Chacra

4,3%

11,5%

4,3%

23,3%

11,9%

-25,0%

19,8%

 

Evolución del costo del arrendamiento

En la tabla 6 se observa que para pagar los precios de alquileres que pide el mercado es necesario destinar entre 16 y 20 qq/ha, según la modalidad de producción. Una forma de analizar el impacto de los valores actuales en los resultados estimados para la próxima campaña es ver cual fue el comportamiento histórico de su incidencia en los costos.

Para ello se relevaron los precios pagados en la zona mixta papera en las últimas 10 campañas (94/95 a 2003/04), considerando la modalidad de producción de uso medio de insumos, en labranza convencional, para rastrojos de girasol o soja (Rendimiento medio esperado de 40 qq/ha). En la figura 3 se muestran los quintales necesarios para cubrir el arrendamiento en cada campaña.

 

Figura 4

 

Para el período considerado el promedio de qq necesarios para pagar el arrendamiento estuvo cerca de los 13 qq/ha, pero con una gran variación entre campañas, con un mínimo en la campaña 95/96 (precios altos a cosecha) y un máximo en 98/99 (precios bajos a cosecha). Estas oscilaciones se originan por la variación interanual del precio del cereal, incidiendo:

  • los distintos momentos en que se fija el precio del arrendamiento, donde la mayoría toma como referencia los precios del trigo de la campaña que pasó (valor equivalente con el valor del trigo disponible),
  • el valor real del producto, aquel que se da en puerto cuando se vende la producción (precio del año siguiente).
  • y la variación de la incidencia de los gastos de comercialización y flete para llegar al precio en chacra, ya que en general, el porcentaje que representan estos gastos del precio lleno se incrementa a medida que disminuye el precio del cereal, básicamente por los componentes de los costos que no varían con el precio (principalmente fletes), presentándose el efecto opuesto cuando el trigo aumenta.

 

Como se mostró en la tabla 6, los precios actuales de los arrendamientos comprometen los resultados para los productores arrendatarios, ya que solo en los planteos de alta producción el MB presenta un resultado mayor, (aunque asociado a un mayor riesgo).

Los arrendamientos actuales (expresados en qq /ha calculados con el precio en chacra esperado), están un 41 % por encima del promedio del período considerado, lo que implica, en términos reales, una mayor transferencia del resultado de la producción para el dueño de la tierra (ver la última columna de la figura 3).

Cuando se analiza la evolución del Porcentaje del ingreso en chacra destinado al pago del arrendamiento para la modalidad de producción uso medio de insumos en labranza convencional (figura 4), podemos ver que a lo largo del tiempo en forma cíclica se presentan años en que se han visto más beneficiados los propietarios y otros en que lo fueron los arrendatarios.

 
   

Conclusiones

De la información presentada podemos concluir que, los altos precios de los arrendamientos requieren niveles de mayor productividad, lo cual se asocia a un mayor riesgo, dado que posibles caídas en los rendimientos debido a factores agroclimáticos o disminuciones en los precios esperados pueden determinar ingresos en chacra que no permitan obtener márgenes de ganancia.

Del análisis de la evolución de la proporción del ingreso en chacra destinado al pago del arrendamiento, parece factible pensar en modalidades de toma de tierra más sustentables, pasando del pago de una suma fija a un porcentaje de la cosecha, y pasar a contratos de mediano y/o largo plazo, que permitan además realizar rotaciones adecuadas de los cultivos.

Es necesario resaltar que los indicadores económicos obtenidos para el escenario considerado en este trabajo, resultan favorables a la incorporación de tecnología, pero representan solamente un elemento más a tener en cuenta en la toma de decisiones, por cuanto otro aspecto, como la situación financiera de cada productor, es determinante para la adopción de paquetes que impliquen comprometer una mayor cantidad de dinero.

Para finalizar cabe proponer a la luz de este análisis, lo importante que sería que antes de tomar cualquier decisión cada uno de los productores realice un tipo de evaluación similar a esta, contemplando su propia situación de arrendamiento, de uso de insumos y de rindes promedio.

 
       
   

Publicado en Revista Visión Rural - Año XI Nº 52  Abril-Junio/2004

 
     
 

 

 

© Copyright 2002. INTA EEA Balcarce. Ruta 226 km 73,5 (7620) Balcarce, Buenos Aires, Argentina. Tel: 02266-439100, Fax: 439101, Email: intaba@balcarce.inta.gov.ar