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Almacenaje de Granos en Chacra.

Una alternativa para mejorar las condiciones de venta

Hernán A. Urcola y Jorge R. Fangio

Area de Economía y Sociología Rural

EEA INTA Balcarce

Nº 29

Nov - Dic 2000

Este trabajo utiliza información de la Tesis de grado de Francisco Ramírez (FCA-UNMDP) y publicaciones de la SAGPyA.

Introducción

Los cambios producidos en la economía del País como consecuencia de la ley de convertibilidad de la moneda a partir del año 1991, han modificado profundamente las condiciones en que se venían desenvolviendo los distintos sectores de la economía y entre ellos el sector agropecuario productor de cereales y oleaginosos entre otros.

Una de las características principales del nuevo contexto es que a partir de la apertura económica y la liberalización comercial, los precios de los commodities dependen directamente de los niveles alcanzados en los mercados internacionales, sin que exista en el país ningún mecanismo o estrategia de estabilización de los mismos. Esto es consecuencia del desmantelamiento de las instituciones u organismos encargados de su regulación, como fue por ejemplo la Junta Nacional de Granos, entre otros.

Paralelamente si bien aún subsisten, y con pocas posibilidades de que desaparezcan totalmente, los subsidios a las exportaciones y otros mecanismos de protección directa o indirecta utilizados por la mayor parte de nuestros competidores, a partir de las negociaciones sobre el comercio internacional y las rondas de Uruguay y de Seattle, existe una tendencia por parte de esos Países a reducir los niveles de intervención, lo cual implica mayor exposición a la volatilidad de los mercados por problemas de demanda y de oferta de productos.

Esta situación se traslada al productor argentino, aumentando fuertemente los riesgos que de por sí ya tiene la actividad agropecuaria. A los peligros climáticos y sanitarios se agregan los de tipo comercial y financiero, produciendo un fuerte grado de exposición, y en consecuencia, aumentando la vulnerabilidad del sector. Esto es así particularmente en aquellos productores con mayores limitaciones al acceso de los recursos productivos (tierra y capital) y con pocas posibilidades de obtener crédito.

En los últimos años se han producido una serie de cambios en las estrategias de comercialización de granos, tales como la aparición de los mercados de futuros y opciones, una mayor participación de las ventas directas a exportadores e industrias, en perjuicio de la tradicional cadena productor –acopiador-exportador, la aparición de los seguros multiriesgo, etc.

También es cierto que la estrategia de mantener una capacidad de almacenaje mínima en los campos en relación con la superficie agrícola puede constituir un reaseguro frente al contexto descripto y una ventaja para mejorar las capacidades de negociación e incrementar la seguridad comercial de los productores.

En una primera parte de este trabajo se analiza la situación del almacenaje en el país y particularmente en chacra para una región del sudeste de la provincia de Buenos.Aires, para posteriormente evaluar a nivel microeconómico los costos del almacenaje a campo y los niveles mínimos de escala necesarios que justifiquen la inversión en una planta.

Evolución y situación actual

-A Nivel País.

Cuando se analiza la evolución que ha tenido la capacidad de almacenaje en la Argentina, se observa que ha mantenido una tendencia positiva, llegando a duplicarse en quince años, con una tasa de crecimiento de aproximadamente 1.5 millones de toneladas por año, Tabla 1.

En términos relativos a partir de comienzos de los noventa la participación del almacenaje en chacra sobre el total del almacenaje, creció de un 21% (años 77,82,86) a cerca de un 30%, comportamiento este que posiblemente fue debido a la aparición del crédito durante los primeros años de la convertibilidad y a un mejoramiento de la rentabilidad agrícola en ese período.

Tabla 1: Capacidad de almacenaje en el período 1977-1998. En millones de toneladas.

 

1977

1982

1986

1995

1997

1998

Acopios comerciales

9.3

21.9

24.6

29.0

30.7

31.5

Silo Chacra

3.4

5.0

6.3

13.5

14.1

14.5

Otros

2.9

2.0

1.1

3.5

4.1

4.5

Total

15.6

28.9

32.0

46.0

48.9

50.5

El crecimiento observado de la capacidad de almacenaje, ha sido menor al de la producción total de los cuatro cultivos principales (trigo, maíz, girasol y soja), causando un déficit en la capacidad de almacenaje de un 20% en forma directa, durante la última década y mayor aún si se los compara con la capacidad existente en países competidores de la Argentina.

En este sentido para que un país pueda tener seguridad comercial y mayor capacidad negociadora es importante que la capacidad de almacenaje sea superior a la producción granaria anual, y aunque no se llegara a los niveles alcanzados por Estados Unidos o Francia, que tienen una relación de 0,7 entre producción y almacenaje, sería deseable alcanzar índices entre 0.8 y 0.9. En la tabla siguiente se observa como fue la evolución de esa relación en el período 1976- 1988.

Tabla 2: Relación entre la producción de granos/capacidad de almacenaje, producción de granos y capacidad de almacenaje, en millones de toneladas. Período 1976-1998.

Período

76-77

79-81

84-85

86-88

94-95

96-97

97-98

Producción /Capacidad Almacenaje

0.68

0.75

1.36

0.97

1.22

1.20

1.20

Capacidad de almacenaje

15.72

29.01

29.01

32.17

46.25

48.94

50.50

Producción de granos

10.69

21.76

39.45

31.21

56.42

58.72

60.60

La tabla muestra además que la tasa de crecimiento anual de la capacidad de almacenaje entre los años 1979 y 1988 estuvo cercana a las 350.000 toneladas anuales mientras que la producción creció en ese mismo período a tasas cercanas al millón de toneladas por año. La recuperación que se produjo a principio de los años 90 con la inversión en plantas de almacenaje ya sea a nivel de acopiadores, cooperativas, productores, industrias, etc., no logró hasta el presente superar el atraso producido en la década anterior, por cuanto las tasas de crecimiento de la producción granaria se incrementaron, manteniendo con ello una relación todavía deficitaria.

-Almacenaje a campo.

Como se mencionó mas arriba, a partir de los años 90 se produjo una fuerte inversión en silos en chacra, llegando a participar actualmente con un 30% de la capacidad total del País. Sobre un total de 91.812 silos chacra existentes en el país, con una capacidad total de 13.591 miles de toneladas, el 63% se ubican en la provincia de Buenos Aires, y de este porcentaje aproximadamente el 50% se radica en el sudeste de la provincia de Buenos Aires.

Considerando únicamente los partidos de Balcarce y Tandil para los cuales se dispone de información actualizada, entre un 42% y un 45% de los productores que posee silos, sobre una muestra que abarcó el 21% y el 32% del total de productores. (Tabla 3).

Tabla 3: Principales indicadores sobre el almacenaje en los partidos de Balcarce y Tandil.

Tandil

Balcarce

Producción de granos (tons)

603.050

386.050

Almacenaje comercial (tons)

217.000

138.500

Almacenaje en chacra (tons)

198.606

143.640

Capacidad media/productor (tons)

1.257

1.197

Almacenaje total (tons)

415.606

282.140

Producción/Almacenaje en chacra

3.04

2.69

Producción/Almacenaje total

1.45

1.37

Una primera lectura muestra que ambos partidos poseen una capacidad total cercana a las 700.000 toneladas y que la capacidad media por productor es de aproximadamente 1.200 toneladas. La tabla también muestra que, por un lado, la producción supera ampliamente, llegando a triplicar en el partido de Tandil, a la capacidad de almacenaje en chacra. Por otro lado, la capacidad de almacenaje total en ambos partidos se ve superada en un 40% aproximadamente.

-Análisis de la Inversión

Al momento de instalar una planta de almacenaje en chacra es fundamental elegir correctamente su capacidad total.

El monto de la inversión para una planta de almacenaje a campo de 2000 toneladas de capacidad, es de aproximadamente 333.000 pesos; para una planta de 6.000 toneladas la inversión total asciende a 779.000 pesos. Debido a la magnitud de estas cifras el dimensionamiento de la instalación cobra especial importancia, más aún considerando que su tamaño contribuirá a su performance no solo técnica sino también económica.

El procesamiento de la producción a través de una planta propia genera un ahorro de dinero como consecuencia de menores gastos durante el proceso de comercialización de los granos. Una planta de almacenaje mal dimensionada tendrá mayores gastos de amortización y de estructura, determinando así un menor ahorro durante la comercialización.

Un estudio reciente muestra que, para un establecimiento que cultive anualmente 2500 has, y comercialice 8.572 toneladas de trigo, girasol, maíz y soja, a los precios promedio registrados entre 1998 y 2000, una planta de 6000 toneladas generaría un ahorro igual a cero (Figura 1). Es decir, con una planta de estas características el productor tendría los mismos beneficios económicos procesando la producción a través de su propia instalación que entregándola a un acopio comercial. Silos en chacra de menor capacidad tendrían beneficios económicos positivos como consecuencia de menores costos fijos.

Fig. 1: Relación entre el ahorro, por tonelada y la capacidad de almacenaje en chacra, para distintos escenarios de precios

La figura 1 muestra también como el ahorro por tonelada comercializada varía con el aumento o la disminución del precio de los granos. A igualdad de condiciones, una baja de un 20% en el precio determinaría la necesidad de instalar una planta con una capacidad de menos de 4000 ton. para generar ahorros significativos durante el proceso de comercialización. Lo contrario ocurre al registrarse un aumento, de igual magnitud, en el precio de los granos vendidos.

A continuación se analiza la inversión en una planta de almacenaje en chacra, sin secadora, de 1.260 toneladas de capacidad. La inversión total prevista es de 126.805 pesos, de los cuales 39.300 corresponden a la obra civil y 85.100 corresponden a mecanización. La inversión por tonelada instalada es de 99,1 pesos. Esta instalación procesará la producción de trigo, girasol, maíz y soja del establecimiento, la cual alcanza 4.176 toneladas. Se consideraron los siguientes precios y rendimientos para los granos producidos (Tabla 4). Adicionalmente, se analiza tanto el efecto de una reducción como de un incremento del 20% en el precio de los granos sobre los resultados económicos obtenidos.

Tabla 4: Rendimientos y precios considerados en el análisis de inversión

Cultivo

Trigo

Girasol

Maíz

Soja

Rendimiento (tn/ha)

3.2

2.0

6.0

2.5

Precio promedio 98-00 ($/tn)

109

174

90

182

Precio menos 20%

87

139

72

146

Precio más 20%

131

209

108

218

(Los gastos, amortizaciones e intereses de la planta de almacenaje en chacra se detallan en la Tabla 5).

 

Tabla 5: Costos operativos de la planta de almacenaje en chacra

Concepto

$/tn

$

Personal planta

0.79

3300

Administración

0.34

1400

Acarreos internos

3.83

16000

Gastos entrega

1.85

7715

Energía

0.54

2250

Lubricantes

0.02

100

Plaguicidas

0.07

300

Mantenimiento/Reparaciones

0.81

3400

Seguros

0.34

1400

Gastos Operativos

8.59

35865

Amortizaciones

1.17

4868

Intereses

0.90

3746

Costo Operativo

10.65

44479

Luego de descontar el costo operativo a los ahorros derivados del proceso de comercialización se obtiene el beneficio adicional por tonelada comercializada (Tabla 6).

La tabla muestra, por un lado, que el procesamiento de la producción a través de una planta propia generaría un ahorro de 7.53 pesos por tonelada, considerando un nivel de precios promedio. Por otro lado, la inversión siempre generaría incrementos de capital, a largo plazo comparada con otra actividad que genere 10% de rentabilidad, como lo muestra el valor actualizado neto (VAN).

Tabla 6: Ahorros, costos y beneficio adicional de la planta propia en relación a la operación mediante un acopio comercial.

Concepto/Precios

Menos 20%

Promedio 98-00

Más
20%

Ahorro por Acondicionamiento

6.54

7.21

7.88

Ahorro por Comercialización

9.55

10.97

12.38

Ahorro Total

16.09

18.18

20.27

Costos Operativos

10.28

10.65

11.02

BENEFICIO ADICIONAL

5.81

7.53

9.25

VAN (tasa de descuento 10%)

100800

144868

188936

Tasa Interna de Retorno (TIR)

25%

31%

37%

Período de repago (años)

3.8

3.1

2.6

VAN con crédito

130821

174889

218957

La tasa interna de retorno y el período de repago varían según los precios de los cereales pero siempre muestran valores favorables a la inversión en la planta propia, aún con precios de los cereales 20% inferiores al promedio 1998/2000.

Actualmente, existen en el mercado líneas de crédito para la compra de instalaciones de almacenaje en chacra, fabricadas en el país. Las mismas permiten financiar entre un 70 y un 90% de la inversión total y poseen tasas de interés de entre el 7 y el 10%. Para analizar la factibilidad del uso de uno de estos créditos se consideró una financiación externa del 80% del total de la planta, con un plazo de 5 años y una tasa de interés del 8% (Tabla 6). En todos los escenarios estudiados el VAN muestra un valor positivo, indicando la factibilidad de la toma de un crédito de las características descriptas.

Conclusiones

La operación de una planta de almacenaje en chacra tiene numerosos beneficios. La misma no solo contribuiría a reducir los gastos de comercialización de la producción, sino que también mejoraría la capacidad de negociación y venta de los productores, como se mencionó anteriormente. Estas ventajas podrían utilizarse en forma combinada con las nuevas herramientas de comercialización como son los mercados de futuros y opciones y los planes de seguros multiriesgos con el objetivo de reducir los niveles de riesgo propios de la actividad. Otro valor agregado del almacenaje en chacra es la seguridad que brinda mantener la posesión de la producción. Los indicadores económico-financiero muestran la conveniencia de la inversión y la ventaja de la toma de créditos blandos. Sin embargo, factores como la falta de rentabilidad del sector agropecuario, el endeudamiento y las dificultades para el acceso al crédito constituyen, actualmente, las principales restricciones para la inversión en este tipo de bienes.

Lo desarrollado en este artículo es sólo un ejemplo de la innumerable variedad de situaciones posibles.

Posteriormente, cada productor deberá analizar su situación particular tomando en cuenta factores como escala de producción, canales comerciales utilizados, estrategias de comercialización, ubicación de su establecimiento, etc.

 

 
 

 

 

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