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Ideas básicas
- El desarrollo agrario argentino ha creado una
lógica y creciente interdependencia con los demás sectores
económicos. Resulta imposible comprender su evolución si no se la
estudia dentro del complejo económico nacional. Más imposible
todavía resulta pretender solucionar los problemas agrarios sin
integrarlos en un plan nacional que armonice el desenvolvimiento de
todos los sectores económicos.
- La Argentina es un país territorialmente
heterogéneo. Se diferencia netamente una región pampeana con grandes
ventajas naturales para producciones agropecuarias de clima templado,
que le otorgan ventajas competitivas en el comercio internacional. El
resto del territorio no goza de tales ventajas naturales.
Económicamente también existen diferencias: el sector industrial,
por su tardío desarrollo, necesita estímulo para alcanzar eficiencia
competitiva. Resulta entonces evidente que para exportar en forma
competitiva se requieren tipos de cambio diferenciales.
- Desde mediados del siglo pasado y
aproximadamente hasta 1975 las áreas no pampeanas fueron disminuyendo
su relegamiento respecto a las pampeanas, por la expansión del
mercado interno, su principal demandante. Con algunos altibajos,
también hubo un desarrollo industrial sustitutivo de importaciones,
que permitió expandir la economía nacional, con un alto grado de
ocupación laboral.
- A partir de 1975 predominó una imprudente
excesiva apertura de la economía, con brusca desprotección a los
sectores más débiles, que desembocó en fuerte
desindustrialización. El virtual abandono por el estado de
esenciales funciones rectoras favoreció la previsible concentración
económica, con inédita y creciente desocupación y serio deterioro
para la estructura socioeconómica. Sus índices de pobreza y
desnutrición equipararon a la Argentina con países latinoamericanos
tradicionalmente pobres. El país otrora atractor de inmigrantes hoy
es cuna de emigrantes.
- Como lógica consecuencia, la posición
relativa de las áreas extrapampeanas empeoró, y en los últimos
años sufrió fuertes cambios estructurales, que tendieron a
concentrar sus producciones en nuevos rubros de exportación (citrus
en el noroeste, vinos finos en Cuyo), o adoptar los pampeanos (soja).
Eso se logró preferentemente en grandes explotaciones; el resto se
pauperizó o desapareció. Los primeros datos publicados del Censo
Nacional Agropecuario 2002 así lo demuestran.
- A comienzos de este medio siglo, por
estancamiento técnico la región pampeana perdía en términos
absolutos y relativos sus ventajas competitivas. Bien inspiradas
creaciones y reorganizaciones de organismos técnicos en el entonces
Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación no alcanzaron
mayor efecto por falta de fondos. Con no poco atraso las voces de
alerta fueron escuchadas. En l956, venciendo resistencias de buena
parte de las entidades agropecuarias y aún de medios universitarios,
se creó el INTA, que realmente comenzó a funcionar en 1958. También
aparecieron esfuerzos privados, como los grupos CREA y el Instituto
Agrotécnico de Misiones (IATEM).
- Así a partir de los años 60 comenzó un
progreso técnico. Se difundieron semillas híbridas, agroquímicos,
nuevos tipos y manejo de ganado, con fuerte tractorización y
mecanización, y se abandonó definitivamente el anacrónico sistema
de cosecha, transporte y comercialización de granos en bolsa.
- A partir de los primeros años de la década
de los 70 la difusión explosiva de la soja, con aplicación masiva de
agroquímicos, maquinaria de mucha mayor precisión, siembra directa y
transgénicos, provocó profundos cambios en las formas de
producción. El auge de una producción introducida merced a estudios
técnicos, con nuevas y renovadas prácticas culturales de mayor
complejidad, valorizó a los técnicos y relativizó la importancia de
la experiencia tradicional, antaño capital primordial de los
productores.
- Por efecto de los precios relativos y al no
estar adecuadamente insertada en sistemas productivos, la soja y el
doble cultivo trigo-soja se expandieron en forma que puede amenazar la
sustentabilidad de las explotaciones; también se generó una
especialización excesiva, peligrosa ante los riesgos de mercado.
- Los primeros datos publicados del Censo
Nacional Agropecuario 2002 muestran el gran desarrollo de los granos,
con retroceso ganadero pampeano, todo en un marco de fuerte
concentración de las explotaciones.
- Por insuficiencia de recursos del INTA
(inexplicablemente relegado) e inadecuada orientación en política
tecnológica, se generó una fuerte dependencia de tecnologías
importadas no siempre acordes con las necesidades nacionales. Ello,
además. puede crear alta vulnerabilidad en momentos de negociaciones
internacionales. Parte de esa dependencia se expresa en el caso de
organismos genéticamente modificados, cuya creación nos es
totalmente ajena y para cuyo control dependemos de información
también extranjera. Los peligros que podría generar su difusión en
ciertos casos obliga a buscarles solución, pero no autoriza a
oponerse a investigaciones que representan extraordinarios adelantos
científicos, con gran potencial de mejoras técnicas.
- Los cambios técnicos derivaron en menores
costos por unidad producida, pero mucho mayores costos por hectárea,
con predominio de gastos fijos. Cobraron mucha mayor importancia el
capital, el financiamiento y la cobertura de riesgos, aspectos que no
registraron los cambios necesarios; todo agravado por una estructura
tributaria regresiva, por el fuerte peso de impuestos sobre la
producción y el consumo, no sobre la tierra y las ganancias.
- El progreso técnico que ha mejorado la
productividad argentina también aumentó mucho la de otros países y
disminuyó la importancia de nuestras ventajas naturales. Ello y el
proteccionismo obligan a extremar esfuerzos por lograr competitividad.
Los progresos tranqueras afuera no alcanzaron igual magnitud que
tranqueras adentro. La comercialización carece de suficiente
transparencia, existe fuerte riesgo por variabilidad de precios, los
transportes inciden demasiado en los costos, por insuficiente
utilización de los medios potencialmente más baratos (fluvial y
ferroviario), las transferencias de cargas suelen resultar onerosas.
- La antedicha política que provocó la
concentración de las actividades económicas en detrimento
indiscriminado de las empresas medianas y pequeñas, aparejó en lo
agropecuario el mismo efecto. El Censo Nacional Agropecuario 2002
muestra que en los últimos 14 años desaparecieron 103.405
explotaciones, en promedio algo más de 20 por día. La normal
disminución esperable de una producción agropecuaria moderna que
ocupa totalmente el espacio disponible, se transformó en un éxodo
patológico. En lugar de racional aumento del tamaño de las
explotaciones familiares, se asiste a su desesperada lucha por la
supervivencia. Se deterioró notablemente la estructura económica y
social agraria y se descolocó a las economías locales.
- Las explotaciones familiares medianas cumplen
un papel tanto económico como social, tanto rural como urbano.
Crearon la fuerte clase media agraria que diferenció netamente
nuestro campo del grueso de América latina, fueron la base de los
pueblos del interior y continúan siendo su apoyo económico, porque
compran y venden en comercios locales, hacia allí derivan buena parte
de sus ganancias. La gran explotación se asocia a menor densidad de
población, endebles estructuras urbanas locales, escasa clase media y
poca vinculación con el comercio local, porque compra y vende
preferentemente en grandes centros urbanos, y allí invierte
preferentemente sus beneficios. Más ajenos todavía al medio local
son los fondos de inversión que arriendan campos por una cosecha
(peligro potencial para la conservación del sueño), y que además,
por su carácter meramente especulativo, no tienen permanencia en la
actividad y obran como aceleradores de los ciclos económicos.
- La pauperización y el desempleo favorecieron
la contratación de trabajadores en condiciones abusivas, muchas veces
disfrazadas bajo formas seudo asociativas, como ocurre con
frecuencia en producciones hortícolas alrededor de las grandes
ciudades. La vecindad a la urbe no asegura protección legal. El
trabajador rural se encuentra hoy más desprotegido que hace 50 años;
prácticamente carece de cobertura médica y posibilidades de
jubilarse; lo prueba la ínfima cantidad que logra ese beneficio.
- Así presenciamos la paradoja de que el gran
aumento en el volumen de la producción agropecuaria pampeana vaya
acompañado por fuertes movimientos de protesta de la mayoría de los
productores, y que esas extraordinarias producciones de alimentos
coexistan con hambre y miseria generalizadas. Eliminar estas
incongruencias debe constituir el urgente objetivo prioritario
inmediato de cualquier política económica cuya cobertura territorial
y social permita denominarla nacional.
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