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Setiembre/2000
El tema de las
producciones ecológicas no está ampliamente difundido. Todavía hay una cantidad de
productores y consumidores que no tienen una información acabada de este tema. Esto
dificulta el desarrollo de este sector en nuestro país y a nivel mundial, produce otras
connotaciones.
Conviene aclarar que la
palabra orgánico, ecológico o biológico, son sinónimos en el país y en el mundo. Esto
está respaldado legalmente y es bueno que lo sepa el productor y principalmente el
consumidor porque cuando se enfrenta con productos en la góndola pueden estar
identificados por alguna de estas tres palabras ecológico, biológico u orgánico.
Todo este enfoque de
producción está respaldado por la certificación que le da garantía al consumidor de
que lo que está comprando y pagando es realmente lo que es, un producto orgánico, que se
verifica e inspecciona desde su fase primaria hasta su fase final de producción.
Para dar un ejemplo: si
estamos hablando de carne orgánica o ecológica y nosotros encontramos en una góndola un
corte de carne, la certificación nos está garantizando que proviene de un determinado
rodeo de cría que ha sido manejado bajo las normas de producciones orgánicas, que luego
fue engordado en un sistema de engorde que también excluye el uso de hormonas o
antibióticos o agroquímicos en las pasturas, etc.
Toda esa garantía es
la que se le da al consumidor con la certificación.
Con respecto a este
tema el INTA se posicionó a comienzos de la década del noventa. Para que se tenga una
referencia, la Argentina tiene sus normativas de producción orgánica de productos de
origen vegetal, de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, desde
el año 1992.
Con respecto a las
normativas de producciones ecológicas de origen animal, las mismas son del año 1993. El
INTA, a comienzos de la década, empezó a trabajar en un proyecto nacional de producción
de alimentos ecológicos, y trabajamos fundamentalmente en la parte de carne ecológica y
de tambo (producción de leche ecológica), que culminó con la producción de quesos
ecológicos.
A medida que pasó el
tiempo, el INTA hizo la experiencia de comercialización. Fue la primera experiencia de
comercialización a nivel de supermercado de carne ecológica. Experiencia que constituyó
un antecedente muy importante para la empresa privada. En la actualidad estamos trabajando
en la parte de horticultura, cebolla orgánica, miel, etc., estamos abriendo el espectro
de las principales producciones que son demandas a nivel internacional.
No solamente se estudia
la parte biológica, sino también la parte económica y cuáles son los beneficios,
fundamentalmente, para el productor.
A nivel internacional
se pagan sobreprecios por los productos orgánicos, que en algunos casos llegan a ser
bastante altos, se trata de que el beneficio se traslade a toda la cadena de la
producción orgánica y fundamentalmente llegue al bolsillo del productor.
En el caso de carne
ecológica, el INTA está trabajando como generador de tecnologías pero también está
trabajando como productor. En General Villegas tenemos un campo bajo certificación
orgánica en donde producimos carne y girasol confitero ecológico vendiéndolo como
cualquier producto a través de la cooperadora. Los beneficios que estamos recibiendo por
tener todo el sistema certificado son realmente significativos y muy favorables visto
desde el punto de vista económico.
También estamos
trabajando desde hace varios años en hortalizas, que es un rubro muy fuerte, y con la
intención de incorporar otras producciones a nivel regional se está investigando la
posibilidad de incorporar los cítricos, el algodón en el Norte, en la Patagonia está
tomando importancia el tema de ovinos para carne y lana orgánica, en la zona de Cuyo el
vino orgánico, porque se dan en la Argentina condiciones favorables para este tipo de
producción. Esto hace que haya hacia el INTA una demanda de generación de tecnología
para hacer viable este tipo de producción.
A nivel mundial este
tema sigue creciendo a una tasa constante y sostenida entre un 20 a 25% anual, es decir
que es el sector de la producción que crece a mayor tasa en el mundo, y que no es
igualado prácticamente por ningún sector de los alimentos.
Lo que se ve es el
crecimiento de la demanda sobre todo de los países de la Unión Europea, Estados Unidos y
el Sudeste Asiático que no logran el autoabastecimiento. Ahí surge una oportunidad para
países como el nuestro que tiene gran capacidad para la producción de alimentos
orgánicos.
A nivel mundial y
también en la Argentina, este tipo de producciones está dirigida a la pequeña y mediana
empresa agropecuaria y agroindustrial porque significa una producción artesanal, con un
control más personalizado. Estos sistemas revalorizan la mano de obra en el campo, cosa
que es muy importante en estos momentos en que por lo general la tecnología expulsa mano
de obra.
Aquel productor que
esté interesado en este tipo de producción tiene varias formas de recabar mayor
información:
Una es a través del
INTA para lograr el primer nivel de información de cuáles son los canales para resolver
su problema.
Otra de las formas es
interiorizarse de cuáles son los organismos que certifican en la Argentina. Ponerse en
contacto con las certificadoras y de esta forma explorar esta posibilidad directamente con
quienes van a certificar todos los sistemas y los procesos que hacen a las producciones
orgánicas.
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