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En primer lugar, las óptimas condiciones ecológicas del Sudeste para
producir papa y obtener altos rendimientos -aunque con riesgos
respecto a la sanidad-, hacen que dicha zona continúe siendo
significativa al captar alrededor del 40% del área cultivada en ambos
períodos. Además, se ha logrado aumentar la superficie destinada a
semilla con la creación del área diferenciada de Orense en Tres
Arroyos, hecho que provoca que muchas empresas se inclinen a plantar
allí, debido a la cercanía desde su centros de operación y del lugar
de venta.
Durante el mismo lapso de tiempo, Malargüe aumentó el área sembrada
(27%), en esta zona se ha comenzado a multiplicar variedades tales
como Bintje y Achat que tienen como destino el mercado de Brasil.
A partir de la posibilidad de obtener semilla y multiplicación de
materiales básicos en la Provincia de Córdoba, con la incorporación de
las zonas de serranías y la Pampa de San Luis, se provoca un cambio
que puede llegar a modificar los flujos de semilla en el país. En el
último período considerado Córdoba capta el 11% de la superficie
destinada a semilla.
En cambio Catamarca y Tafí del Valle sufren un retroceso en el área
sembrada del orden del 30% y 54% respectivamente. Esta situación se
explica en parte, porque en un marco macroeconómico que provee mayor
estabilidad, los productores varían su estrategia respecto al momento
de adquisición y siembra en otras zonas productoras, esto es posible
debido a que existe desfasaje entre época de oferta y fecha de siembra
entre zonas. A la vez la semilla que proviene de estas áreas se ve
encarecida por la incidencia del flete, sobre todo cuando el valor del
consumo en el mercado es bajo.
La zona de Pedro Luro en el Valle Bonaerense del Río Colorado no se
ha considerado ya que luego de su creación sólo registra tres campañas
con inscripción para la fiscalización de la producción, durante las
mismas participa con un promedio del 6% de la superficie inscripta.
Respecto a la producción en las zonas diferenciadas, cabe señalar
que las cifras oficiales se refieren a los volúmenes de papa semilla
fiscalizada y rotulada que se vende en el mercado. Razón por la cual,
no es posible afirmar que la oferta haya disminuido, sino que por el
contrario se supone que se ha mantenido e incluso puede haber
aumentado, debido a incrementos en los rendimientos por incorporación
del paquete tecnológico. Este supuesto se basa en la evolución de la
superficie inscripta y en los rendimientos logrados de acuerdo a la
información disponible.
En términos generales, la diferencia se puede atribuir a la
existencia de un mercado informal, donde circula semilla sin rotular,
una parte es destinada a uso propio, mientras otra es vendida o
canjeada por papa consumo. Los productores apelan al mercado informal
como una forma de mejorar su rentabilidad, ante la disminución de los
costos de comercialización sin impuestos.
El gráfico Nº 7, compara la participación relativa de las distintas
áreas diferenciadas en la oferta nacional de semilla fiscalizada. Se
observa claramente que el Sudeste continua liderando el mercado por el
peso del volumen producido que alcanza en promedio cerca del 50% del
volumen total de semilla ofertada en el último período considerado. El
comportamiento del resto de las zonas guarda entera relación con lo
mencionado al describir la evolución de la superficie sembrada.
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