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La innovación en las industrias transformadoras de trigo en Argentina: un análisis comparativo

Ghezán G., Viteri L., Petrantonio M., Demarie G., Acuña A.[1]

 

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IV Coloquio sobre Transformaciones Territoriales "Sociedad, Territorio y Sustentabilidad: perspectiva desde el Desarrollo Regional y Local". 21, 22 y 23 de agosto de 2002, Sala de Conferencias de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM), Montevideo, Uruguay.


Introducción

La innovación puede ser definida como la primera aplicación de la ciencia y tecnología en una nueva dirección, seguida de un éxito comercial (OECD, 1992). Es decir, se trata de productos y procedimientos que incorporan un cierto grado de novedad y reciben una sanción positiva del mercado. Como tal es un hecho económico -la primera introducción comercial de una invención- que se da en la esfera técnico económica, como resolución de un problema productivo (u organizativo) en el interior de las empresas (Pérez, 1986; Amendola, 1989; Dosi, 1988, entre otros).

Para Dosi (1988) "la innovación concierne a la búsqueda, al descubrimiento, experimentación, desarrollo, imitación y adopción de nuevos productos, nuevos procesos[2], y nuevas formas organizacionales". En este último caso, se entiende que la incorporación de tecnología es facilitada por la creación de sistemas organizativos en el interior de la empresa (lo que incluye formas de organización del trabajo, métodos de gestión, administración del proceso productivo), así como relaciones inter-empresariales (relaciones de cooperación intra industria, formas de comercialización, vínculos estables con clientes y proveedores, etc.).

Los procesos tecnológicos de las firmas industriales han sido analizados por varios autores, poniendo en evidencia la existencia de diferencias sectoriales en los patrones innovativos, en relación a los niveles y tipo de innovación incorporada así como a las fuentes de innovación (internas o externas a la empresa).

En la industria alimentaria, los procesos de innovación y cambio tecnológico poseen una serie de especificidades, vinculadas a las condiciones que impone la base natural de la producción agropecuaria (procesos biológicos) y en el otro extremo las características del consumo de alimentos. Es considerada como una rama poco innovativa, con niveles relativamente bajos de gastos en I&D, si se la compara con otras industrias como la química o electrónica. A su vez, muestra una alta dependencia de innovaciones provenientes de otras industrias (químicas, metalmecánicas, nuevos materiales, envases), las que son incorporadas a través de la adquisición de insumos y bienes de capital (Rama, 1998).

Sin embargo, esto no implica una ausencia de actividades innovativas, dada la importancia del desarrollo de nuevos productos como estrategia de competencia de las firmas. Pero, como plantean Galizzi y Venturini (1996) la introducción de nuevos productos está condicionada por la inercia del consumo. Es decir, los consumidores demandan nuevos alimentos (productos saludables, dietéticos, de conveniencia, etc.) pero que no sean demasiado diferentes a los tradicionales. Respondiendo a esta característica de la demanda, las firmas introducen innovaciones de producto de tipo incremental, al tiempo que el rescate de los saberes artesanales, tradicionales y culturales influyen en el sendero tecnológico en la producción de alimentos (Byé, 1998).

En este marco general, la heterogeneidad existente entre e intra ramas que componen la industria alimentaria también se manifiesta en relación a los tipos de innovación tecnológica y organizacional incorporada.

Así, en las industrias de bienes indiferenciados o commodities predominan las tecnologías de proceso (incorporadas a través de la adquisición de maquinarias y equipos), mientras que en las industrias de bienes diferenciados las tecnologías de producto alcanzan mayor importancia.

Ante este escenario, surgen como interrogantes: ¿cuál es la lógica de innovación en la industria alimentaria argentina?, ¿cuál es la importancia de las innovaciones de proceso, producto u organizacionales?, ¿cuál es el rol de las fuentes exógenas y endógenas de innovación?, ¿cuáles son las diferencias en el comportamiento innovativo de las firmas elaboradoras de commodities o bienes diferenciados?.

A partir de estos interrogantes, el presente trabajo se propone realizar un análisis comparativo de los procesos de innovación entre industrias elaboradoras de productos derivados del trigo: harinas, fideos y galletitas. La elección de estas actividades productivas se fundamenta en que permiten poner de manifiesto varias de las características de la industria alimentaria argentina. Se trata de ramas productoras tanto de commodities como de bienes diferenciados, donde se puede mostrar la importancia de la tradición en el consumo y que durante la década del ´90 ven alterada su dinámica innovativa por un fuerte proceso de concentración y extranjerización.

Hipótesis

Las hipótesis que guían la investigación son:

  • En los molinos harineros la incorporación de tecnología es fundamentalmente de proceso, con el objetivo de ampliar escala y disminuir costos, mientras que en la industria de galletitas y fideos las tecnologías de producto alcanzan mayor importancia.
  • En las industrias de productos diferenciados, la innovación es parte de un proceso más amplio, donde las marcas, el envase y la publicidad están fuertemente involucrados.
  • La costumbre y tradición en el consumo de galletitas y fideos condicionan las características de los nuevos productos introducidos.
  • Los requerimientos de la demanda de industrias de segundo procesamiento impulsan la introducción de innovaciones incrementales de producto en la industria molinera.
  • En las tres ramas adquieren importancia las tecnologías organizacionales, tanto las referidas a la organización interna de las firmas, como aquellas que establecen vinculaciones entre la agricultura, la industria y la distribución, o entre industrias de una misma rama.
  • En las tres ramas se incorpora tecnología de proceso a través de la adquisición de bienes de capital, predominando en el desarrollo de nuevos productos el carácter no formal de las actividades de investigación y desarrollo, aunque en las firmas muy grandes existen unidades formales creadas para tal fin, las que se encuentran estrechamente vinculadas al área de Marketing.

Metodología

Esta investigación forma parte del proyecto "Estrategias Tecnológicas de Empresas Agroalimentarias y su articulación con el Sistema de Innovación" (PICT 99/SECyT), en el cual se analiza la conducta tecnológica de las firmas distinguiendo entre grandes industrias agroalimentarias y PyMES. Bajo este mismo criterio y a partir de un padrón de empresas agroalimentarias, confeccionado en el marco del proyecto de referencia, se seleccionaron un grupo de casos para estudiarlos en profundidad. En cuanto a las PyMES, dado el número de empresas y su localización en todo el país, se privilegió como criterio de selección su pertenencia a un espacio regional (el Sudeste de la Provincia de Buenos Aires).

En las empresas seleccionadas se realizaron entrevistas recabando información sobre aspectos tales como el rol de la tecnología en la estrategia de competencia de la empresa; su capacidad tecnológica; sus principales innovaciones (tanto técnicas como organizacionales); las formas de acceso a la tecnología por parte de las firmas, lo que incluye la compra de tecnologías incorporadas, sus propias actividades de innovación y desarrollo, así como las vinculaciones, formales e informales, con otras empresas. Para el caso de las PyMES, dado el contexto adverso donde se desempeñan, se indagó también sobre las estrategias que les han permitido, a algunas de ellas, mantener o acrecentar su competitividad en el mercado.

Caracterización de la industria elaboradora de productos derivados del trigo

Desde mediados de la década del ´90 alrededor del 70% del trigo argentino es exportado bajo la forma de grano. Exceptuando el trigo destinado a semilla, el resto se deriva a procesamiento agroindustrial. La industria de derivados del trigo es tradicional en Argentina; en la campaña 1999/2000 se enviaron a molienda 4.993 ton de trigo, lo que se tradujo en 3.644 ton de harina. Del total producido de harina se exporta alrededor del 10%, mientras que el 90% restante se destina al consumo interno. Esta harina se vende fraccionada para el consumo doméstico y gastronomía (5%) o ingresa a industrias de segundo procesamiento: panificación, 76%; pastas secas, 8%; galletitas, 8% y otros destinos industriales, 3% (SAGPyA, 2001).

En el primer procesamiento, existen alrededor de 104 molinos (pertenecientes a unas 80 empresas) que ocupan cerca de 6.400 personas (CNE, INDEC, 1994, FAIM, 2000). Casi la totalidad de la harina que se destina al mercado interno ingresa a procesos de segunda transformación, cuyo principal uso es la elaboración de pan. Dentro de este rubro existen dos segmentos, el pan artesanal, que representa el 95% del pan producido (en unos 12.000 establecimientos pequeños y medianos distribuidos por todo el país) y el pan industrial, el 5% restante (producido en unos 900 establecimientos). Si bien esta última es una actividad menos importante que el pan artesanal, muestra un gran dinamismo por el aumento del consumo interno, al mismo tiempo que las tres principales empresas concentran el 85% del mercado.

En la producción de pastas también existe un segmento artesanal, destinado a la elaboración de pastas frescas (alrededor del 20% del mercado de pastas) y un segmento industrial, que elabora pasta secas. En este último segmento operaban en 1993, 128 establecimientos que ocupaban 2.837 empleados. En el mismo año las empresas elaboradoras de galletitas totalizaban 162 establecimientos y ocupaban unas 13.327 personas.(Censo Económico, INDEC 1994).

En los años ´90, ante el nuevo contexto macroeconómico, se produjeron grandes transformaciones productivas, técnicas y organizacionales en el sistema agroalimentario argentino, ligadas a procesos de concentración y extranjerización de las empresas industriales y de distribución. Las industrias elaboradoras de derivados del trigo se enmarcan en esta tendencia general, destacándose la entrada de transnacionales de primera línea (como Nabisco, Danone, Bimbo), al tiempo que se consolidan grandes grupos nacionales como Arcor. En la mayoría de los casos las estrategias articulan inversiones en distintos rubros farináceos (galletitas, pastas secas, pan industrial) y tienen una fuerte lógica regional, involucrando adquisiciones y fusiones en otros países del MERCOSUR y Chile, especialmente Brasil. (Scarlato, G, 2000).

Un ejemplo de estas operaciones en el negocio de los farináceos, puede ser mostrado con el caso de Molinos Río de Plata SA y Cargill SA. Molinos Río de La Plata, pionera en el mercado nacional de harinas (instala en 1902 el primer molino harinero) es una de las principales industrias alimentarias del país (líder en aceites, harinas y sus derivados de segunda transformación; elaborando también salchichas, hamburguesas, congelados, arroz, yerba mate, etc). En 1999 es comprada por el Grupo Pérez Companc y en ese mismo año firma un acuerdo de intención con Cargill (quien había comenzado a invertir en el negocio de harinas en Argentina, con la adquisición en 1995/96 del Molino Minetti y Cía.) con el fin de integrar ambas compañías en el negocio de harinas industriales. 

De un joint venture entre ambas empresas surge en 2000 Trigalia SA (65% Cargill y 35% Molinos Río de La Plata), convertida en la principal empresa harinera del país (con el 24% de la molienda total en 2001). Este nuevo grupo efectúa una reingeniería organizacional, cerrando plantas obsoletas y comprando otras. Hoy cuenta con 7 plantas molineras y 600 empleados. Sus clientes son las panaderías tradicionales, las industrias de segunda transformación (pan, galletitas, pastas secas), la gran distribución minorista y los distribuidores mayoristas.

Con esta operación, Molinos Río de la Plata adquirió a su vez, el fondo de comercio del negocio de harinas fraccionadas y pastas de Cargill S.A. Por otro lado, en el 2000 absorbió una empresa familiar dedicada a la elaboración de pastas laminadas, (Fagnani Hnos.) incorporando una marca de imagen y prestigio que mantiene características artesanales. Por último en el 2001, suscribió un contrato de compra de las acciones de Lucchetti Argentina S.A., incluyendo la licencia de la marca en Argentina y Uruguay.

Estas transacciones le permitieron a Molinos afianzar su liderazgo en el mercado de pastas secas (SAGPyA, 2001, www.molinos.com.ar).

Como en el caso de harinas, las empresas más importantes de fideos y galletitas también tienen sus orígenes en firmas familiares que luego de la apertura económica fueron vendidas a capitales nacionales y transnacionales que deseaban invertir en el sector para insertarse en el mercado regional (MERCOSUR). Para ejemplificar la entrada de capitales extranjeros, se puede citar como hecho relevante, la adquisición que realizara en 1994 el holding Nabisco, de origen norteamericano, del 70% del paquete accionario de la empresa nacional Terrabusi, quien con una política expansiva en el MERCOSUR, además de contar con diecinueve plantas productoras en Brasil, adquirió también dos empresas alimentarias en Uruguay. La multinacional continuó sus inversiones en el negocio de las galletitas y las pastas, con la compra en 1995 de la firma Mayco-Capri (galletitas); en 1996 adquiere la planta elaboradora de fideos y el molino harinero de Vizzolini (líder nacional en pastas secas) y en 1999 la mayoría de las acciones de Canale S.A[3] (empresa tradicional de bizcochos, galletitas, pastas secas, fundada en 1875) (SAGPyA, 2001). 

El proceso de concentración de las firmas que controlan el mercado de galletitas y pastas en Argentina se acentúa cuando en el 2000, a nivel internacional Kraft Foods -integrante del grupo tabacalero Philips Morris- adquiere Nabisco, convirtiéndose así en la empresa alimentaria más importante y líder en el mercado de galletitas en Argentina, controlando Terrabusi, Mayco-Capri y Canale.

Entre 1994/2000, el grupo francés Danone adquiere Bagley, otra empresa tradicional de Argentina (que elabora galletitas desde 1870), habiendo ingresado además en el negocio de lácteos y en el de aguas minerales (a través de la compra de Villa del Sur y Villa Vicencio). Por último, se destaca el ingreso del grupo nacional Arcor al negocio de las galletitas con la compra de la firma Aguila en 1995 y la adquisición de la empresa cordobesa Lía en 1998.

Como resultado de este proceso de fusiones y adquisiciones, la estructura de estos sectores fue tornándose más concentrada. Así, en la industria molinera, en 1993 las 4 primeras empresas absorbían el 41% del total procesado, pasando ese valor en el 2001 al 51% (manejando las tres primeras empresas el 49%, según información de FAIM). En la elaboración de pastas secas, las cuatro primeras empresas representan en 2001 el 70% del valor de producción, llegando las ocho más importantes al 97%, mientras que en 1994 las 4 primeras empresas representaban el 46% del valor de la producción y las ochos primeras firmas el 59%. En galletitas, en 1993 las 4 principales empresas representaban el 54% del valor de la producción, mientras que en la actualidad las tres principales firmas absorben cerca del 80% del mercado.

Los procesos de innovación en la industria de derivados del trigo en Argentina

En esta parte del trabajo se muestran las principales innovaciones adoptadas en las diferentes industrias elaboradoras de productos derivados del trigo, ya sea de primera transformación (molienda), como de segundo procesamiento (fideos y galletitas).

A los efectos expositivos se considerarán en forma separada las innovaciones de proceso, producto y organizacionales, a pesar de que en muchas oportunidades existe una retroalimentación en estos procesos, ya que una innovación de producto puede implicar necesariamente cambios en el proceso de elaboración y en la organización de la empresa o nuevas formas de vinculación con los proveedores, para citar un ejemplo.

Innovaciones de Proceso

La primera diferenciación que debería hacerse en las industrias analizadas es entre las de primer procesamiento -productoras de harinas, un bien considerado como un commoditie industrial- y las empresas de segunda transformación, que elaboran bienes diferenciados.

Para los molinos, las innovaciones de proceso son esenciales para ganar escala y disminuir costos. Se trata de eficientizar los procesos, vía compra de nuevas maquinarias, instalación de nuevos molinos (o modernización de molinos adquiridos) y aumento de la capacidad de almacenamiento de la principal materia prima (trigos de diferentes calidades). En las empresas elaboradoras de productos diferenciados (pastas secas, galletitas y premezclas de harina) si bien el objetivo que persiguen al innovar en proceso también es aumentar la productividad (y por lo tanto bajar costos), se proponen al mismo tiempo mejorar la calidad del producto.

A pesar de que la industria molinera (aún a nivel mundial) no se destaca por grandes innovaciones en proceso durante los últimos 50 años, algunas de las principales plantas que se abren durante los '90 cuentan con tecnología de punta.[4] En esta industria, las innovaciones se vinculan con la recepción de materia prima (diferenciación por calidad a través del incremento en la capacidad de almacenamiento); economías de escala (renovación de bancos de cilindro, aumentando la capacidad de molienda), eficiencia productiva y aumento de la calidad de la sémola (instalación de cernedores individuales de alta capacidad, que permite realizar reparaciones sin necesidad de detener el proceso de molienda) y automatización[5] (en la entrada del trigo y control de la humedad necesaria para la molienda, en aumento de la capacidad de embolsado)[6].

Estas innovaciones han sido introducidas en pocas empresas, particularmente en las grandes, que cuentan con equipamiento más eficiente, adecuado a altos niveles de producción (sólo un número limitado de PyMES registran inversiones de este tipo). Como resultado, las grandes plantas, con mayor tecnología incorporada, poseen una capacidad de molienda diaria que puede llegar a 1.200 Ton/día (siendo el promedio 750 Ton/día) y los establecimientos más pequeños muelen entre 120 y 90 Ton/día (hallándose en el extremo molinos que sólo alcanzan 30 ton/día).

En la industria elaboradora de pastas secas de Argentina se utilizan dos procesos productivos bien diferenciados: el laminado y el prensado. A nivel mundial el laminado es considerado artesanal (es el empleado para la producción de pastas frescas) predominando el prensado como proceso productivo industrial. En la Argentina, el laminado está muy difundido entre las pequeñas empresas elaboradoras de pastas, aunque también existen firmas que pertenecen a grandes grupos económicos que mantienen el laminado para la elaboración de fideos, a los efectos de darle un carácter artesanal a algunos de los productos que ofrecen al mercado.

El prensado se caracteriza por ser una línea automatizada desde el ingreso de la materia prima hasta el producto terminado. Las innovaciones que se dan entre las industrias que utilizan este proceso son: las compras de las líneas completas de mayor capacidad de producción; líneas completas de algún producto en particular (roscas, cortos, largos); o partes de la línea, como puede ser túneles de secado y envasadoras automáticas. El origen de la tecnología es en su mayoría italiana, brasileña (en el caso de las envasadoras automáticas) y en algunos casos argentina con licencia italiana. Dentro de las adaptaciones que realizan estas empresas, se puede citar las modificaciones en dosificación, secado, extrusado con el fin de aumentar la capacidad; control computarizado de toda la línea de producción y modificación de las curvas de secado para obtener una mayor calidad del producto final (menos quebrados). Si bien estas empresas poseen una alta tecnología, no han incorporado en la etapa de secado las prensas continuas de altísima temperatura, desarrolladas en Italia en los años '80, porque la capacidad de nuestras plantas es menor a la escala de producción requeridas por esa innovación[7].

Las innovaciones incorporadas por las empresas que utilizan el laminado están relacionadas con la introducción de automatización en partes del proceso, como sistema de mezclado con dosificación computarizada (PLC) para sólidos (harina, verduras y huevo deshidratados) y agua. También en algunos casos se ha adaptado el sistema de secado, incorporando programas informáticos estandarizados para la sistematización de los tiempos y temperaturas de secado. Otras, han construido secadores del tipo estático para secar las pastas. En general las innovaciones que realizan son por compras de partes específicas del proceso: laminadoras, secaderos y por adaptaciones de líneas existentes. A diferencia del prensado, las incorporaciones de maquinarias y equipos en el laminado son de origen nacional bajo licencia italiana, excepto algunas envasadoras, que como en el caso anterior, son brasileñas.

También en las industrias fideeras se dan diferencias en la capacidad de procesamiento según tamaño de empresas. En las grandes empresas, las líneas de elaboración de pastas secas largas y cortas tienen una capacidad que va desde 1000 a 3000 kg/h., mientras que en las PyMES las líneas de cortos son generalmente de 300 kg/h. y los largos de 500 a 700 kg/h.

El proceso de la elaboración de galletitas es la mezcla de insumos e ingredientes, su amasado, posterior moldeado o laminado, su cocción y empaque. Los principales tipos de procesos utilizados son: laminado y moldeado/ depositado. El laminado se utiliza para elaborar las galletitas crackers (con un proceso de fermentación que va desde las 6 a las 24 hs.) y galletitas dulces, que no incluyen fermentación. El depositado y moldeado se utiliza generalmente para las galletitas dulces de masa más arenosa y menos elástica. Las grandes firmas realizaron inversiones en la modernización de las líneas de producción (lay out de las plantas), la automatización en partes del proceso, (como en el caso de fideos, se destaca el sistema de mezclado con dosificación computarizada y la incorporación de envasadoras automáticas); la adquisición de maquinarias que permiten incrementar la productividad de alguna de las líneas (como glaseadoras) y el agregado de aditivos que disminuyen el tiempo de fermentación[8].

Tanto en la industria de galletitas como en la de pastas secas, una de las innovaciones más importantes ha estado vinculada con el packaging, no sólo como una estrategia de diferenciación de productos (por lo que será tratada en el punto siguiente) sino también una incorporación de automatización en esta etapa del proceso, ya que en muchas grandes empresas esta actividad continuaba siendo manual. Esta tecnología incorporada estuvo asociada a un fuerte proceso de reducción de personal.

Innovación de Producto

En las grandes empresas que producen bienes diferenciados derivados del trigo (pastas y galletitas) existe una estrategia de posicionamiento en el mercado por marcas, donde la innovación se basa en el lanzamiento de nuevos productos y un cambio estratégico en el packaging, con el objetivo de mantener y aumentar la porción del mercado, así como captar nuevos nichos de mercado.

Sin embargo, la importancia de la tradición en el consumo de estos productos, imprime un carácter particular a estas innovaciones, basadas en pocos cambios incrementales al producto original, tratando de ampliar la gama de bienes ofrecidos sin alterar la esencia de su fórmula. Así en galletitas se centran en la diferenciación dentro de la marca (Criollitas lacteadas, diversos tamaños de Desayuno o Express). Tan importante es el peso de la marca en las galletitas, que las empresas realizan estudios y pruebas de mercado antes de tomar la decisión de producir un producto con una nueva marca[9]

En el caso de las pastas secas, los nuevos productos se basan en cambios de moldes (por ejemplo, variedades de soperos o guiseros) o el agregado de nuevos ingredientes, como tallarines con verduras (espinaca, morrón y albahaca). También se ha introducido una variedad con un nuevo formato, que implica modificaciones en las temperaturas y tiempos de secado. 

Por último, debe destacarse la introducción de productos de conveniencia, como por ejemplo las pastas secas con salsa deshidratadas.

Otra de las características del consumo de este tipo de alimentos, que influyen en las innovaciones de producto, se refiere a la valoración de lo artesanal. Por ejemplo, el consumo tradicional de fideos en Argentina está muy asociado a lo casero, que son pastas elaboradas principalmente con harina de trigo pan. Como los laminados son los más cercanos a esta tradición, se explica que grandes industrias estén incorporando este proceso como línea artesanal (o agregando nuevos ingredientes como la línea al huevo tipo laminado). Inclusive una de las innovaciones de producto realizada por una de las grandes empresas ha sido la incorporación de la elaboración de pastas frescas industrializadas. En galletitas, también el carácter artesanal tiene un peso importante en los nuevos productos incorporados, así como en la diferenciación dentro de las marcas establecidas (línea artesanal de Terrabusi, Bagley)[10].

En ambos rubros las PyMES también incorporan nuevos productos, pero sin modificar su estrategia de sostener su producto principal. En galletitas, se agregan líneas relacionadas con la pastelería (como budines, por ejemplo), mientras que en pastas secas, las PyMES, que generalmente tienen como rubro principal los tallarines, han introducido en los últimos años guiseros y soperos.

En las galletitas existe un mayor grado de incorporación de nuevos productos, mientras que el sector de pastas secas se caracteriza por la centralización de la empresa en los productos principales. Esto se debe a que la menor variedad permite una mayor eficiencia, ya que el cambio de molde (aproximadamente 20 minutos entre cambio y limpieza) aumenta el tiempo ocioso y disminuye la productividad.

Si bien la innovación de producto es escasa en el sector harinero, se observa un proceso de "descomoditización" en este rubro, ya que las empresas de mayor escala de producción incursionan en los 90 en la elaboración de harinas especiales para sus clientes industriales (cadenas de panaderías de "puntos calientes", panificadoras industriales y de supermercados, procesadoras de galletitas, pastas frescas y secas), así como premezclas para panaderías y consumo masivo. Las líderes del sector elaboran harinas con aditivos específicos en función de los requerimientos de sus clientes y premezclas para pan francés, facturas, pan de viena, pan dulce, budines, etc. Para el consumo hogareño se lanzaron, como productos de conveniencia, líneas de premezclas para pizzas, ñoquis, bizcochuelos, también fortificadas con hierro, calcio, complejo vitamínico B y ácido fólico.

La característica de cambio incremental en el desarrollo de nuevos productos hace que una de las innovaciones importantes en los bienes diferenciados se refiera al packaging. En particular, se trata de cambios en el diseño de los mismos, en el gramaje de los envases y en la utilización de nuevos materiales (polipropileno bio orientado) que tienen mayor resistencia a la ruptura de los paquetes. Esto se relaciona con la incorporación de nuevas envasadoras automáticas, mencionadas anteriormente. Además, la mayor relación con cadenas de supermercados, implicó en todos los rubros la introducción del palletizado y código de barras, de acuerdo a las exigencias del canal comercial.

En cuanto a las fuentes de innovación, a diferencia de los cambios en proceso que están incorporados a través de la adquisición de maquinarias y equipos, en innovación de producto existe mayor desarrollo interno a la empresa. En el diseño de productos y adaptación de procesos, se presentan diferencias según el tamaño de las empresas. Las PyMES no tienen un área de I&D, por lo que el desarrollo de nuevos productos y adaptaciones de proceso lo hacen de manera informal. Cabe destacar que algunas de ellas poseen laboratorio de calidad, quienes asumen funciones de I&D de tipo adaptativas. En el caso de las grandes empresas, que en general son multiproducto, el área de I&D realiza estas actividades en conjunto para todo los productos elaborados por la empresa, habiendo personas especializadas en cada uno de ellos.

En los productos diferenciados (fideos y galletitas) se observa en las grandes empresas una articulación muy estrecha entre las áreas de Marketing y de I&D ("el departamento de Marketing trabaja primero y después va a I&D"), al mismo tiempo que tienen gran importancia los estudios de mercado realizados por consultoras especializadas. En las pequeñas empresas, en general son los dueños quienes realizan consultas a clientes y consumidores. En las industrias de primera transformación (molinos harineros) los cambios en los productos se relacionan con las exigencias de los clientes de segunda transformación y por los cambios en los hábitos de consumo. En el primer caso, la entrada de multinacionales como Bimbo Kraft, implica la introducción de demandas específicas de harinas para cada uno de los procesos, lo que se traduce en requerimientos para sus proveedores, los molinos de mayor tamaño.

Innovaciones Organizacionales

Como se mencionó en la introducción del trabajo, por innovaciones organizacionales se entiende no sólo la introducción de tecnologías de organización al interior de la empresa, sino también a las relaciones que la firma desarrolla con otras industrias y con sus proveedores y clientes, en los mercados de destino.

La adquisición de las principales firmas de los rubros analizados -en su gran mayoría empresas familiares- por parte de grupos económicos nacionales e internacionales, implicó un proceso importante de reorganización interna. En primer lugar, se pasó de una estructura simple, con fuerte presencia del dueño y su familia en las tres áreas básicas (producción, administración y ventas) a una mayor profesionalización gerencial. Por otra parte, al convertirse en grandes empresas multiproducto, llevó a que varias de ellas adoptaran una estructura más descentralizada, denominada divisional, que departamentaliza la empresa en función de cada dominio de actividad (galletitas, fideos, aceites, aguas minerales), definidas por las empresas como "polos" o "negocios", con una organización específica por funciones dentro de cada una, que responden a una organización reducida central. Si bien este cambio organizacional está presente en la mayoría de las empresas transnacionalizadas, es de destacar que Molinos Río de la Plata, a partir de 1995 adopta una estructura funcional que reemplazó a la división por negocios que existían anteriormente[11].

En el caso de Nabisco (luego adquirida por Kraft Foods), se realizó una centralización espacial del proceso productivo de galletitas, dado que a partir de la fusión de las tres firmas (Terrabussi, Canale y Mayco-Capri) concentraron toda la producción (17 líneas) en una sola planta, conservando las especificidades propias de cada marca. Esta fusión espacial llevó a una fuerte reorganización interna y a poner en marcha programas específicos de capacitación de operarios responsables de cada línea.

En general en todos los rubros, las grandes empresas han realizado mejoras en la organización y gestión, vinculadas con la calidad, la disminución de stock y de costos en insumos, la reducción del ciclo de producción, la obtención de menores rechazos o retrabajos (scraps) y la incorporación del planeamiento estratégico. Otro aspecto relevante en el proceso de la innovación organizacional ha sido la incorporación de nuevos métodos informáticos, tanto para la administración (vinculación permanentemente con la casa central) como para el funcionamiento de las líneas de producción.

En cuanto al control de calidad, las empresas grandes y medianas, han iniciado desde mediados de la década del '90, acciones para el logro de la certificación de calidad según normas internacionales (ISO, HACCP), lo que implica realizar controles desde la entrada de materia prima hasta la salida del producto[12]. La mayoría de las grandes empresas ya cuenta con estos sistemas de certificación, o están en vías de obtenerla. Esto ha significado una mayor organización interna, por la incorporación de manuales escritos que normalizan cada una de las tareas y saberes tácitos de la firma, así como por la determinación de las etapas claves para el aseguramiento de la calidad, con la introducción de los sistemas Hazzard de análisis de puntos críticos de control. Además estos sistemas requieren de una estrategia de capacitación del personal para asumir su responsabilidad en el control de su tarea específica, ya que no existe la "inspección" de calidad sino que los propios operarios asumen una actitud de "prevención" en las distintas instancias del negocio. La certificación es otorgada por un organismo independiente a la firma (reconocido como tal), quien realiza auditorias periódicas.

En Arcor, por ejemplo, se implementaron sistemáticamente en todas las plantas de la firma programas de mejora de la calidad, de manejo de los inventarios, de reducción de los tiempos muertos, de resolución de desequilibrios en la carga de máquinas y de minimización del scrap. Además de las normas ISO, adoptaron como criterio de gestión la metodología Total Production Maintenance (TPM)[13].

En la etapa de molienda estos sistemas están menos difundidos. Sólo dos de las grandes empresas cuentan con normas ISO (Molinos Cañuela y Trigalia). El resto de las firmas efectúa controles en varios puntos críticos del proceso (ceniza, humedad), pero sin certificación. En general son las industrias de segunda transformación quienes realizan los controles de calidad en las plantas de los proveedores con quienes establecen acuerdos (desarrollo de proveedores).

Las pequeñas empresas no cuentan con estos sistemas de certificación ni tienen previsto introducirlo, salvo algunas de ellas que se proponen exportar, como objetivo de mediano plazo. Por lo tanto, los controles de calidad son efectuados principalmente en la recepción de la materia prima y en el producto terminado. Algunas de estas empresas se contactaron con consultoras para interiorizarse sobre el tema de certificación. Si bien no realizaron inversiones para obtenerla, han empleado el conocimiento adquirido sobre "Buenas Prácticas de Manufactura" (utilizando sus principios pero sin certificación)[14], rastreos desde la materia prima hasta el producto elaborado, técnicas que son solicitadas por los supermercados (realizando en muchos casos auditorías en las plantas industriales).

Dentro de las tecnologías organizacionales existe otro componente, denominado interfases, que agrupa las interacciones de la empresa con el resto de la cadena productiva (proveedores y clientes) y con su entorno institucional (Vispo, 1993).

En la producción de alimentos tiene mucha importancia la vinculación con los proveedores, por la relevancia de la calidad de la materia prima en el producto final obtenido. En las agroindustrias analizadas, se debe realizar una primera diferenciación entre las industrias que procesan trigo pan -donde las relaciones dominantes son a través del mercado- y las empresas fideeras que utilizan trigo candeal, con fuerte presencia de acuerdos contractuales.

En las empresas fideeras que procesan trigo candeal predominan relaciones fuertemente estructuradas, vía contratos para su abastecimiento, al mismo tiempo que molinos integrados a las elaboradoras de pastas secas en casi todas las grandes firmas. Los contratos de provisión de trigo son realizados directamente con productores o a través de intermediarios (acopiadores, cooperativas). Uno de los cambios registrados en los últimos cinco años se refiere a un incremento en las relaciones directas, ya que antes la mayor parte de los contratos se realizaban a través de intermediarios y en la actualidad el 50% de los mismos se efectúan directamente con productores y el resto con acopiadores y cooperativas[15].

En la molienda de trigo pan, como se mencionó anteriormente, las relaciones son principalmente vía mercado. Sin embargo, algunas grandes empresas (inscriptas también como acopiadores) han incorporado en estos años el aprovisionamiento directo vía contratos (aproximadamente un 20% de su abastecimiento), a los efectos de asegurarse calidades específicas de materia prima. En este segmento de la cadena agroindustrial persisten deficiencias en la comercialización y almacenamiento del grano, en la clasificación y separación de partidas por calidad. Los molineros y las industrias de segundo procesamiento entrevistadas consideran que el cuello de botella está en la gran heterogeneidad de calidades de trigo y la escasa inversión en almacenamiento diferenciado. Es que los procesos de automatización y desarrollo de nuevos productos (en molienda, tipos especiales de harinas según uso industrial y premezclas) implican exigencias crecientes de homogeneidad de las partidas de grano a procesar (problema planteado por Scarlato, 2000 para el MERCOSUR).

La industria de galletitas es demandante de harinas de trigo blando (soft) que no se produce en Argentina. En los últimos años se realizaron intentos para introducir el cultivo de este tipo de trigo (algunos impulsados por el Grupo Danone a través de Bagley). Si bien en 1997 se logró certificar este tipo de trigo, no se han concretado experiencias exitosas de producción. Como consecuencia, en el proceso de elaboración industrial se deben incorporar ingredientes o enzimas, que en muchos casos incrementan los costos de producción. Las grandes firmas se articulan con 3 ó 4 molinos vía acuerdos con especificaciones puntuales, según el tipo de galleta que se fabrique (en general son tres tipos de harina los que requieren).

En las industrias de segunda transformación (sobre todo galletitas y panificación industrial), el ingreso de transnacionales ha implicado en los últimos años mayores requerimientos en la calidad de materias primas, a través del desarrollo de manuales de especificaciones para los molinos proveedores, al mismo tiempo que realizan auditorías en las plantas de primera transformación no sólo sobre calidad del producto sino también de seguridad industrial[16].

Otros insumos en general son adquiridos en el mercado. Las empresas fideeras que utilizan materias primas como harinas (de trigo pan), verduras deshidratadas, lo hacen a través del mercado, con molinos y demás proveedores. En galletitas y harinas algunos aditivos son importados. Bagley importa la soja y licitina libres de transgénicos, preservando la posición que sostiene el Grupo Danone a nivel mundial, sobre seguridad alimentaria.

En cuanto a la vinculación con el mercado, las innovaciones organizacionales estuvieron centradas en el área de distribución y logística. En los años '90 se realizaron grandes inversiones en la instalación de centros de distribución y se tercearizaron algunas actividades, como el transporte que caracterizaba la distribución de estos productos antes de los noventa. Las grandes empresas analizadas que elaboran productos de consumo final cuentan con centros de distribución para todos sus productos[17]. Estas firmas comercializan su producción directamente con las grandes cadenas de supermercados.

Respecto a la distribución al interior del país, en general se ha disminuido el número de depósitos propios, concentrando la mercadería en los centros de distribución (ubicados en las grandes zonas de consumo) y tercearizando la comercialización en otras ciudades, a través de distribuidores mayoristas o representantes (tanto para negocios tradicionales como para supermercados regionales de menor dimensión).

Este es un cambio importante en la comercialización, ya que antes de la adquisición de empresas nacionales por los grupos económicos mencionados, las mayores firmas contaban con una red de distribución en todo el país, comercializando también productos de terceros. El desmantelamiento de esta red de distribución (su tercearización por disminución de costos logísticos), implica también un recentraje en la comercialización de productos propios.

En este sentido, existe una diferencia entre los sectores analizados en la elaboración de productos para terceros, uno de los cambios importantes en la industria alimentaria. Las empresas fideeras y los molinos harineros elaboran productos con marcas privadas para grandes cadenas de supermercados, mientras que en galletitas las empresas líderes sólo elaboran productos bajo su marca.

En las PyMES en general la distribución es propia y la articulación con los supermercados también es directa, cuando acceden a ese canal. En galletitas estas empresas tienen menor presencia en la Gran Distribución, habiendo adquirido mayor importancia otros canales de consumo de conveniencia, como los kioskos y negocios en estaciones de servicio, espacio que compite con las líderes del mercado (cuadro 1).

Cuadro 1: Proporción de ventas por cada canal comercial.

Producto 

 Canal de distribución

 

Supermercados 

Autoservicios 

Tradicionales 

Kioscos

Harinas trigo 

 37% 

 27% 

36% 

 

Panificación 

 25% 

 

 

Galletitas Crackers 

 30% 

 18% 

 37% 

 15%

Galletitas Dulces 

 23% 

 16% 

 42% 

 19%

Galletitas Rellenas 

 18% 

 14% 

 35% 

 33%

Pastas Secas 

 47% 

 26% 

27% 

 

Premezclas Bizcochuelos 

 52% 

 22% 

26% 

 

Fuente: SAGPyA, 2000.

En harinas los canales de comercialización son diferentes de acuerdo al tamaño de las empresas. Las PyMES tienen como cliente casi exclusivo las panaderías tradicionales, mientras que las grandes firmas venden principalmente a industrias de segunda transformación, a supermercados y al mercado externo. Las empresas exportadoras han incorporado sistemas logísticos a través de empresas especializadas que los proveen de transporte (flota de camiones), servicios multimodales a diferentes puertos de embarque, servicios portuarios, integrales o parciales para contenedores, etc. Para su principal destino, el mercado regional (MERCOSUR), los molineros más importantes han adquirido o se han asociado con empresas locales de procesamiento o centros de distribución en el país de destino.

Comentarios Finales

Los procesos de innovación en la industria alimentaria poseen una serie de especificidades, vinculadas a las restricciones que impone la base natural de la producción agropecuaria y en el otro extremo, las características del consumo de alimentos.

En este trabajo se han tratado de poner de manifiesto algunas de esas particularidades de la innovación (de proceso, producto y organizacional), incorporada durante los años '90 en la industria alimentaria argentina de productos derivados del trigo. Si bien se trata de un estudio exploratorio, que forma parte de una investigación en varios rubros alimentarios, como se ha mencionado en la introducción, el análisis de estas ramas permite poner de manifiesto algunas características que son comunes al resto de la producción de alimentos. A continuación se sintetizan algunos rasgos del proceso innovativo analizado.

En todas las ramas analizadas se han incorporado innovaciones de proceso. En la industria molinera, los principales cambios tecnológicos son de proceso, teniendo como objetivo la ampliación escala y disminución de costos. En las industrias de segunda transformación, si bien adquiere mayor relevancia el desarrollo de nuevos productos, también se han efectuado innovaciones de proceso, tratando de aumentar la productividad (reducir costos) al mismo tiempo que mejorar la calidad del producto.

Un elemento común en este tipo de innovaciones consiste en la mayor automatización del proceso productivo (fundamentalmente en fórmulas y envasado) o en la incorporación de equipamiento que permite mayor productividad, por aumento de capacidad y/o reducción de los tiempos de procesamiento.

En las industrias de segunda transformación, la innovación en productos está condicionada por las costumbres y tradiciones de los consumidores, llevando a que se trate de pequeños cambios incrementales dentro de los productos ya aceptados por el mercado. Por lo tanto, estas empresas buscan ampliar la gama de bienes ofrecidos, diferenciando a partir de la consolidación de la marca y cambios de packaging. Es de destacar la introducción de productos de conveniencia no sólo en pastas secas, sino también en harinas, quienes inician un proceso de "descommoditización", con el desarrollo de premezclas industriales y de consumo familiar.

Las fuentes de innovación en proceso se caracterizan por la compra de tecnología incorporada al capital, originada en países líderes (Suiza, Italia), o por la incorporación de líneas de producción como consecuencia de la adquisición de empresas. En el cambio tecnológico en productos existe mayor desarrollo interno a la empresa. La mayoría de las grandes empresas (primera y segunda transformación) cuentan con áreas de I&D o bien con laboratorios de calidad que cumplen esa función; mientras que en algunos casos se establecen acuerdos de intercambio tecnológico con empresas extranjeras. Si bien en general las transnacionales tienen su centro de I&D en la casa matriz, algunas de ellas desarrollan unidades especializadas en determinadas líneas de productos para toda una región. En el país realizan adaptaciones del proceso o producto, de acuerdo a las características de la materia prima y del consumo interno.

Un análisis transversal de los tres rubros, permite afirmar que adquieren una relevancia significativa las transformaciones en la organización de la firma, a partir de cambios en la propiedad de las mismas. Asimismo, la mayoría de las grandes empresas han certificado normas de calidad internacional (ISO, HACCP) que implicaron un cambio radical en la organización y gestión interna, por la determinación de objetivos, la normatización de las tareas, la introducción del análisis de puntos críticos de control y la capacitación del personal.

Otro aspecto innovativo dentro de lo organizacional se vincula con el abastecimiento de la materia prima y la logística de distribución. En el primer aspecto se destaca el surgimiento de vinculaciones más estrechas industria/ proveedor (molinos o productores), de acuerdo a los requerimientos de calidad que el procesamiento industrial requiere. En el área de comercialización las innovaciones se centran en la instalación de centros de distribución de las industrias de bienes de consumo final e infraestructura portuaria en los molinos exportadores, así como la tercearización del transporte y de la distribución en el interior del país.

En síntesis, la estrategia de innovación en los commodities (harinas) y en los bienes diferenciados (pastas secas, galletitas, premezclas) se relacionó con buscar mayor eficiencia y ganar espacios de mercado, no respondiendo a una incorporación radical de nuevas tecnologías. Por lo tanto, las innovaciones (de proceso, producto u organizacional) incorporadas tienen el carácter de novedad sólo en el ámbito nacional, ya que son conocidas e incorporadas en el mercado internacional, en algunos casos hace varias décadas.

Referencias Bibliográficas

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4. Galizzi, G; Venturini. L (1996): Product Innovation in the Food Industry: Nature, Characteristics and Determinants. In Galizzi, Venturini (Eds.) The Economics of Innovation: the case of the food Industry. Physica-Verlag
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6. Ghezán, G; Mateos, M; Acuña, A. (1994): Innovaciones Organizacionales y Reestructuración del Sistema Agroalimentario Argentino. Revista Anual de la Asociación Argentina de Economía Agraria. Vol. VIII.
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8. INDEC (1998) Encuesta sobre Conducta Tecnológica de las Empresas Industriales Argentinas. Serie Estudios 31.
9. INDEC (1994): Censo Industrial Económico. Instituto Nacional de Estadísticas y Censos.
10. Jaramillo, H. Lugones, G. Salazar, M. (2001) Manual de Bogotá. Normalización de Indicadores de Innovación Tecnológica en América Latina y el Caribe. RICYT/ OEA/ CYTED. Buenos Aires.
11. OCDE (1992): La Innovación Tecnológica: Definiciones y Elementos de Base. Revista Redes, Vol.3, Nº6. Universidad de Quilmes.
12. Perez ,C. (1986): Las Nuevas Tecnologías: Una Visión De Conjunto. En Ominami, C (Ed.) La Tercera Revolución Industrial..Grupo Editor Latinoamericano.
13. Rama, R. (1997): Productive Inertia And Technological Flows In Food And Drink Processing. En, Industrial History & Technological Development In Europe. Research Papers Conference The New Comen Society & Authors. London.
14. SAGPyA (1996/2002):Revista Alimentos Argentinos. Varios Números.
15. Scarlato, G. (2000). Trayectoria y Demandas Tecnológicas de las Cadenas Agroindustriales en el MERCOSUR Ampliado. Cereales: trigo, maíz y arroz. Serie Documentos Nº2, Proyecto Global, PROCISUR; BID. Montevideo
16. Traill, B. Grunert, K.(Ed.1997): Product And Process Innovation In The Food Industry. Chapman &Hall. London.
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[1] Docentes- Investigadores de la Unidad Integrada Balcarce (INTA EEA Balcarce, Facultad de Ciencias Agrarias UNMdP)

[2] Se entiende por innovación de productos a la introducción de productos cuyas características o usos difieren o son mejoras de los bienes existentes. La innovación en tecnología de procesos se refiere a la adopción de métodos de producción nuevos o mejorados. (En Manual de Bogotá, Jaramillo et al, 2001)

[3] Para ese año, Canale había comprado la firma Pastificio Basilar Ltda. en el gran San Pablo, Santa Isabella de Río Grande do Sud de pastas secas y Quaker Brasil Ltda. del mismo rubro. Además de la empresa Tosti de galletitas.

[4] Según un informante calificado, proveedor de maquinarias y equipos para esta industria, del total de molienda en la Argentina, solo el 30% se procesa con maquinarias totalmente nuevas. El resto de los establecimientos innova comprando maquinarias usadas o adapta tecnología.

[5] El control computarizado de toda la línea de producción -innovación importante en otros rubros analizados- fue introducida en la molienda de trigo en los años '80. Las nuevas maquinarias introducidas en los '90 para aumentar la capacidad de embolsado, permitieron que algunas empresas pasaran de 400 bolsas/16horas a 600 bolsas/hora (bolsas de 50kg.)

[6] Si bien no puede considerarse como una innovación de proceso, los molinos, como el resto de las empresas analizadas, han invertido en los '90 en la adquisición de autogeneradores eléctricos para disminuir costos, dado que el precio de la energía y la tasa de consumo promedio en los molinos de Argentina es mayor (50 a 60KW/hora/ton) que en países desarrollados (por ejemplo, en Suiza se gastan entre 40 y 45KW/hora/ton).

[7] En Italia se desarrolló esta tecnología para la obtención de mayor productividad (menor espacio ocupado y menor mano de obra). Con las temperaturas que se trabajaba en la década del '70 no se podía secar más de 1000 kg./h. y para pasar a 3000-4000 kg./h. se necesitaba a su vez un espacio de planta de 200-300 metros de largo que es inviable. Por lo tanto se desarrollaron las altas y altísimas temperaturas de secado (estas últimas para una producción de 3.000 a 6.000 kg./h.) para obtener mayor productividad ante el aumento de la demanda de pastas secas en Italia. En la Argentina, la demanda es menor, por lo que los industriales sólo utilizan el secado a altas temperaturas.

[8] Es importante señalar que en el caso de empresas pertenecientes a grupos transnacionales, las maquinarias incorporadas en estos procesos muchas veces son equipos usados, provenientes de filiales de la firma en otros países.

[9] Una de las grandes empresas entrevistadas (perteneciente a un grupo transnacional) plantea que están tratando de colocar en el mercado argentino un nuevo producto (ya conocido en otros países). Dado que este tipo de galletitas es totalmente diferente a las existentes en la empresa, necesariamente deben introducir una nueva "marca". Es por ello que la estrategia es importar este producto, como prueba de mercado. Solo si el consumidor lo acepta, tomarán la decisión de producirlo internamente.

[10] Sin embargo, es interesante destacar que la firma realmente innovadora en la línea artesanal ha sido una PyME que acompañó el desarrollo de estos productos con una importante estrategia de marketing, utilizando como canal de comercialización los negocios de conveniencia (kioskos, estaciones de servicio), en exhibidores específicos y envases diferentes a los establecidos, que resaltan las características artesanales del producto. En alguna medida las grandes empresas que introducen la línea artesanal, son imitadoras en los aspectos señalados (línea de productos, uso de exhibidores, envases) a la PyME innovadora.

[11] Según plantea Molinos Río de la Plata en su página Web, "Teniendo en cuenta la actividad y el tamaño de la empresa, la organización funcional resulta más económica y más ágil en la toma de decisiones. Con su implementación se eliminaron duplicaciones de cargos gerenciales y mandos medios de la estructura divisional". El organigrama actual de la empresa está integrado por un gerente general, del cual dependen seis gerencias (Operaciones y Negocios; Administración y Finanzas; Calidad y Desarrollo; Recursos humanos y Organización; Legales e Institucionales y por último Auditoría e Impuestos)

[12] La Organización Internacional de Normalización (ISO) define la certificación como "Procedimiento por el cual una tercera parte asegura por escrito de que producto, proceso o servicio, satisface los requisito establecidos" (Guía ISO/IEC 2,1996). Las normas de certificación del sistema de gestión de calidad son las ISO 9000, que pueden asegurar calidad de procesos o de productos/ servicios (ISO 9001 y 9002). Las normas HACCP son sistemas de gestión de seguridad/ calidad de alimentos.

[13] Esta metodología propone potenciar y revalorizar los recursos humanos disponibles mediante la autogestión, para lograr incrementos de competitividad. El TPM se define como una articulación de: a) una organización que maximice la eficiencia productiva; b) la gestión de la planta asegurando 0 accidentes, defectos y fallas; c) involucrar a todos los departamentos, incluido ventas y administración, d) involucrar a todo el personal, desde la dirección hasta los operadores de planta.

[14] Buenas Prácticas de Manufacturas (Good Manufacturing/ Management Practices) son técnicas instituidas en los manuales formales de gran parte de las empresas multinacionales. Describen las prácticas requeridas para la fabricación, laboratorios de ensayo, administración, etc. Pueden incluir cláusulas relacionadas con los niveles de contaminación ambiental permitidos, códigos de ética, conducta social, etc. (Vispo, 1993). En Argentina, varias empresas alimentarias PyMES también están certificadas con el sistema conjunto IRAM- Fundación ARGENINTA, pero en el listado sólo figura un molino harinero, dentro de los rubros analizados.

[15] Es de destacar que las cinco principales firmas de pastas secas desarrollan un proyecto de mejoramiento de calidad de trigo candeal a través de un convenio conjunto con INTA, constituyendo uno de los pocos ejemplos de vinculación con organismos de ciencia y técnica.

[16] Como plantea un molino entrevistado: "la entrada de las multinacionales con manuales específicos modificó el mercado, dividiéndolo en tres: las harinas que demandan los clientes tecnológicamente avanzados, las harinas que demanda el mercado externo y el resto, de acuerdo a los estándares mínimos de calidad definidas por el Código Alimentario".

[17] Molinos Río de la Plata, por ejemplo, cuenta con seis centros de distribución (cuatro para productos secos, uno para refrigerados y otro para congelados), ubicados en los alrededores de Buenos Aires y uno de ellos en Santa Fe.

 

 

 

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