La arveja proteica o forrajera es una
selección de la arveja común (Pisum sativum) que favorecida por la
ventaja de poseer zarcillos en lugar de los folíolos superiores como en
las hortícolas, no se acama y al poseer un grano más grande y mayor
cantidad de granos por planta su productividad es mayor.
Por ser una leguminosa de cultivo inverno primaveral
su cultivo se corresponde con los cereales del mismo ciclo y se adapta
perfectamente a zonas templadas frías.
Su fenología es similar a otras leguminosas como
vicias, soja, lenteja etc., su floración es indefinida y en camadas y
produce mayor cantidad de flores que las que transforma en legumbres.
En las rotaciones puede suceder a cualquier cultivo,
sólo se debe evitar el antecesor soja o arveja por un período de no menos
de tres años para evitar enfermedades especialmente que atacan a las
raíces.
La arveja proteica requiere suelos de buena
fertilidad bien drenados (es muy sensible al exceso de agua, en suelos
encharcados muere rápidamente).
Los requerimientos de fertilidad son similares a
trigo, en fósforo, en cuanto a nitrógeno con el inoculante (que es
específico para vicia-lenteja-arveja) aporta las necesidades del cultivo.
La siembra se realiza con sembradoras de grano fino
en surcos espaciados a 15-20 cm (no es conveniente utilizar espaciamientos
superiores), la densidad apropiada en la siembra es de 100 pl/m2 (para
lograr 75-80 pl/m2) que de acuerdo al PG y peso de mil granos puede
oscilar entre 230-300 kg./ha de semilla.
La época de siembra apropiada para el sur es del 10
de julio al 20 de agosto en el norte se puede adelantar 10 a 20 días.
Para el control de malezas hay muchas opciones de pre
siembra, preemergencia y post emergencia la mayoría con herbicidas usados
para soja y girasol.
En el sur tiene pocos problemas sanitarios, sólo
enfermedades radiculares cuando sucede a soja, y en cuanto a plagas debe
prevenirse del ataque de pulgones e isocas, monitoreando el cultivo y ante
la presencia de las mismas realizar tratamientos con insecticidas
apropiados.
El principal uso es como grano forrajero para
balanceados o como suplemento de raciones (en tambo o engorde a corral),
se puede ensilar planta entera o grano húmedo (máquinas embutidoras) y
también henificar.
El grano tiene 25% de proteína y 50% de hidratos de
carbono y 10% de fibras y minerales, se puede usar sin desactivar en
cerdos y aves entre un 15-30% de la ración diaria y en rumiantes entre
2.5-3.0 kg/día.
Su ciclo corto, cosecha fines noviembre principios de
diciembre, da la posibilidad de un cultivo de segunda como soja, girasol o
maíz para silo.
Se adapta bien a la siembra directa.
La cosecha es similar a soja se usa el mismo equipo y
regulaciones, se cosecha en pie y pueden usarse desecantes para uniformar
si las condiciones lo requieren.
Se cotiza en los mercados de Winipeg (Canadá) y
Rotterdam (Holanda) su precio generalmente oscila con la oferta de otros
granos forrajeros, por lo general adopta valores similares a trigo.
En la actualidad las mayores limitaciones que debe
enfrentar este cultivo son la falta de un mercado consistente para la
comercialización, hay poca demanda en el mercado local y no hay volúmenes
suficientes para lograr exportar a mercados demandantes (Europa,
Mercosur), el otro gran problema es la falta de semilla, la genética
empleada hasta el momento es de origen europeo, y no existen proveedores
locales de la misma.
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