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A partir de la nueva forma de liquidación del IVA para el sector
agropecuario dispuesta por la AFIP que regirá desde junio de 2003 se han
generado numerosas controversias. En este documento intentamos analizar el
efecto que puede tener en la economía del productor de trigo que encara la
campaña 2003-2004.
Introducción
El profundo debate que se ha suscitado entre el equipo económico del
gobierno y los representantes de las entidades del sector agropecuario
desde fin de febrero del corriente año, se centró en dos temas de suma
importancia que inciden en la carga tributaria de los productores: la
posibilidad de incorporar el ajuste inflacionario en la declaración jurada
de ganancias y el nuevo régimen de liquidación del IVA agropecuario.
Con respecto a este último tema, con el objetivo de intentar aclarar
los efectos en los resultados que se presentarían para la próxima campaña
triguera, se realizó este trabajo en el cual se evaluaron distintas
modalidades de producción de trigo (Convencional y Directa) y distintos
niveles de uso de insumos en cada sistema (Bajo, Medio y Alto),
considerando como antecesores a los cultivos de girasol o soja. (Tabla
1).
Para cada alternativa productiva se calculó el saldo de IVA a partir
del balance entre el IVA compras y el IVA ventas, teniendo en cuenta las
disposiciones de la AFIP que tendrán vigencia a partir del 1 de junio de
2003. (Tabla 2).
Los valores del trigo se estimaron a partir del precio del MAT de 100
u$s / tonelada (posición enero de 2004), con un tipo de cambio de 3 $ por
dólar.
A los fines de evaluar si el resultado del balance del IVA se
comportaba de igual manera ante variaciones del ingreso bruto, se
calcularon los resultados con una variación del 20% por encima y por
debajo de los obtenidos con los precios del párrafo precedente.
Para valorizar los costos se utilizaron precios vigentes en abril de
2003 tanto de labores, insumos como gastos de comercialización y fletes.
Se tuvo en cuenta en el análisis, el crédito de IVA por hectárea que se
genera en una empresa de 500 has por gastos de estructura (Honorarios de
Asesores, contadores, movilidad, luz, gas y teléfono) y por inversiones
anuales para mantener el capital, además del impuesto a las ganancias, ya
que los saldos de IVA a favor del contribuyente se pueden usar para su
pago.
Análisis y consideraciones
A modo de resumen en la Tabla 3 se presentan los resultados de margen
bruto y saldo de IVA de cada una de las alternativas propuestas.
Es de importancia destacar que un valor positivo de saldo de IVA en
este cuadro significa que el productor posee, en su cuenta corriente,
dinero destinado para depositar en AFIP y cubrir el IVA generado por sus
inversiones y gastos de estructura. Cuando el saldo de IVA es negativo,
significa que el productor tiene un crédito fiscal no recuperable.
Del análisis de los resultados se observa, en general, que en ningún
caso de los presentados se da una situación de crédito fiscal de IVA no
recuperable acumulado, para los Ingresos Brutos considerados.
Los montos de los saldos de IVA son suficientes para cubrir el IVA
originado en gastos de estructura e inversiones. Como referencia, el
Crédito de IVA que se genera de las inversiones que permiten amortizar
anualmente un equipo de herramientas que opera 500 has no supera los 3
$/ha, mientras que el generado por los gastos de estructura están
alrededor de 6 $/ha.
Los saldos de IVA del trigo realizado con labranza convencional
resultan más favorables que los generados con la siembra directa. Ello se
debe al hecho de que las labores tienen como alícuota de IVA el 10,5 %,
mientras que la de los insumos se mantienen en el 21 %. Durante la
implantación y protección del cultivo de trigo, el crédito fiscal que se
acumula en siembra directa es mayor que el de siembra convencional para
paquetes tecnológicos con similares expectativas de rinde.
Cuando analizamos la sensibilidad del saldo de IVA a las variaciones de
Ingreso Bruto (Tablas 4 y 5), podemos observar que, ante una caída del
nivel de Ingresos del 20% respecto al esperado para enero de 2004, se
observa una situación de crédito fiscal no recuperable acumulado en
prácticamente todas las alternativas propuestas a nivel de cobertura de
inversiones y gastos de estructura. Pero al aplicar ese IVA a favor al
pago de ganancias el saldo se hace Cero.
En la Tabla 6 se presentan los rendimientos necesarios para que no se
genere un crédito de IVA no recuperable acumulado en cada alternativa
analizada, a fin de ver su sensibilidad a variaciones de ingresos, sea por
precios (del cereal o el dólar), ante la posibilidad de problemas
climáticos o ineficiencias al aplicar los paquetes tecnológicos
propuestos. El paquete tecnológico para alto rendimiento en siembra
directa es el que mas riesgo tiene de generar crédito de IVA acumulado,
debido específicamente al alto grado de utilización de insumos que tienen
21% de alícuota.
Por último en la Tabla 7 se calculan los saldos de IVA que se
generarían si no se hubiesen modificado las alícuotas. Al analizar estos
resultados vemos que en las condiciones de IVA anteriores todas las
posibilidades de sistemas de producción y de intensidad de uso de insumos
analizadas generaban saldos de IVA que excedían considerablemente el monto
del impuesto a las ganancias. La magnitud de esos saldos era desde 12 % al
16 % del Margen Bruto de las distintas alternativas, proporción que sin
duda posibilitaba la venta de parte la producción a los denominados
“valijeros” que compraban mercadería eludiendo el sistema impositivo.
Conclusiones
A pesar de las modificaciones en las alícuotas del IVA, para el
análisis planteado encontramos que este impuesto sigue siendo neutro para
el agricultor que pretende encarar la campaña de trigo 2003-2004.
Las correcciones de las alícuotas tienen un importante efecto sobre el
mercado negro, puesto que obligan al productor a declarar todo lo que
vende, pues en caso contrario tendría rápidamente un crédito fiscal no
recuperable acumulado.
Otro efecto que tienen es que, en cierta forma, condicionan al
productor a ser sumamente eficiente en la utilización de los insumos y
tomar decisiones productivas que minimicen la incidencia de condiciones
climáticas adversas. Ello se debe a que, el sistema es bastante sensible a
caídas importantes de rendimientos pudiendo generarse en esos casos
Créditos fiscales acumulados, específicamente en aquellas empresas que no
tengan que pagar impuesto a las ganancias por quebrantos anteriores.
Sigue manteniendo además el IVA su efecto financiero negativo, dado que
el productor va a estar pagando a cuenta con su crédito, ganancias que
todavía no ha generado. Este efecto se acrecienta por el alto nivel de IVA
de ventas que se va a retener, aunque ello es de difícil cuantificación,
dado que depende de la evolución financiera de cada caso en particular,
teniendo en cuenta la heterogeneidad de situaciones que pueden existir.
¿La gran incógnita? Como va a funcionar el mecanismo de devolución de
las retenciones previsto por AFIP, cualquier falla echaría por tierra todo
lo analizado.
Tabla 1. TRIGO - Modalidades de Producción
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