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Instituto Nacional
de Tecnología Agropecuaria 

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Agropecuaria Balcarce

 

 

 

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Año 1 - Nº 2 
Abril / Mayo / Junio / 2002

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El productor papero ante el nuevo contexto económico.

Ing. Agr. Sergio Costantino

Docente de la Facultad de Ciencias Agrarias de Balcarce

Es indiscutible la relevancia del productor papero del Sudeste de la Provincia de Buenos Aires en la historia de la economía regional y del país. Este protagonismo ha requerido de mucho esfuerzo, profundizándose éste en la década de los noventa, en coincidencia con el plan de convertibilidad. La política económica llevada adelante durante ésta década fue clave para la desaparición de muchos de los típicos productores de papa y la aparición de nuevos actores en la actividad.

Hasta el año pasado, la posibilidad de financiamiento a través de diferentes canales permitió que los productores que tenían inconvenientes financieros subsistieran en el sistema hasta que una campaña aceptable les permitiera recomponer sus finanzas. La posibilidad de obtener semilla a devolver a cosecha, de hacer contratos con industrias (con sus teóricos beneficios de asistencia en insumos y asesoramiento), de obtener productos de la "agronomía" a pagar en "junio", etc., fueron todos factores que sin dudas permitieron sobrevivir a esos productores que hoy ya no están en la actividad. Es sabido que en general el costo de producción por bolsa en chacra ha sido siempre superior a los U$S 4; sin embargo en los últimos 10 años, casi siempre el precio de venta fue inferior a ese valor.

¿Qué permitió a parte de esos productores que aún teniendo importantes pérdidas pudieran subsistir? Fueron precisamente todas esas alternativas de financiamiento ya mencionadas. ¿Es posible entonces pensar que esos productores fueron racionales durante ese ciclo? Si esos factores le permitieron seguir en la producción y no poner en juego parte de su activo fijo, podríamos suponer que efectivamente actuaron racionalmente. Pero, si consideramos que un gran porcentaje de esos productores han tenido que dejar la actividad o han comprometido gran parte de su capital de trabajo, sencillamente podemos concluir que no han sido muy racionales.

Al igual que otras actividades agropecuarias, la producción papera está seriamente afectada y deberá sin dudas enfrentar la nueva campaña en un escenario para nada auspicioso:

  • Falta de financiamiento, y en caso de existir, con altas tasas de interés. 

 

  • Volatilidad del dólar, que implica alto costo de los insumos. 

 

  • Precio del producto dependiente de una demanda interna en crisis. 

 

  • Inadecuado grado de articulación entre producción primaria e industria. 

 

  • Falta de conciencia exportadora. 

 

  • Posible incremento de costos fijos.

 

  • Continua poca transparencia de mercados. 

 

  • IVA del 21 % en los insumos y del 10,5 % en la venta. 

 

  • Probable reiteración de fenómenos climáticos adversos.

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En función de este panorama nada alentador: ¿Es posible que la "bolsa de papa" supere los U$S 4 en la próxima campaña?

Esta incógnita en parte se ha dilucidado este año, en el que a pesar del fracaso productivo y con momentos de casi desabastecimiento total tanto en el mercado de fresco como de la industria, el precio no superó en ningún momento esa cotización.

¿Qué puede cambiar, en un país en crisis con 50 % de desocupados y subocupados, y sueldos congelados?

¿Qué puede cambiar, con industrias que no pueden ofrecer contratos que permitan obtener un mínimo margen para el productor, aduciendo problemas de costos?

¿Qué puede cambiar, con la falta de reacción que el típico productor papero demuestre que es tan racional como cualquier empresario o productor exitoso, y que los fracasos se debieron en gran parte a factores extrínsecos, a condiciones que él no pudo manejar.

Queda en el productor reconvertirse, trasladándose a actividades más estables o al menos con mercados dolarizados, o bien continuando en la producción de papa tomando ciertos recaudos: sembrando menos, haciendo alianzas estratégicas con otros actores de la cadena comercial y agroindustrial compartiendo riesgos. El cultivo de papa es insumo dependiente, y la única forma de reducir el costo por unidad de producto es logrando altos rendimientos, para lo cual es necesario la utilización de insumos en forma intensiva. A modo de ejemplo, vale citar que para la próxima campaña, se estima que el costo de producción de una hectárea de papa, con un rinde estimado de 750 bolsas, rondaría los $ 7500 /ha o $ 10 /bolsa, considerando un dólar de $ 4.

Es indiscutible que en esta próxima campaña aparecerán una serie de condicionantes que en años anteriores no se presentaban: iliquidez, inestabilidad política y económica del país, desaparición del financiamiento bancario y comercial, fragilidad de la moneda, demanda en crisis, entre otros. Todo esto llevará al productor a reflexionar sobre su continuidad en una actividad que no tiene su producto dolarizado y en el cual debe invertir varios miles de pesos, que en algunos casos no son propios. Foto.

Seguramente más de un productor tendrá en mente llevar adelante alguna de las estrategias antes mencionadas, aspecto que permitirá en el corto plazo recomponer y corregir algunos de los defectos que arrastra la actividad tanto a nivel productivo como comercial.

       
       
 
 

 

 

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