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Ricardo E. Bartosik y Juan C.
Rodríguez
Junio/2002
El
almacenamiento de granos a través del tiempo se debe realizar colocando a los mismos en
una situación favorable para su conservación, grano seco y frío, sano, limpio, libre de
insectos y patógenos. Esta situación no es siempre fácil de lograr y mantener, ya que
se trata de organismos vivos cuyo comportamiento está influenciado por las condiciones
del medio, siendo la humedad y la temperatura las principales variables que lo afectan.
El
proceso de aireación consiste en el pasaje de un determinado volumen de aire a través de
la masa de granos, con el objetivo principal de mantener la temperatura del granel
dentro de los niveles deseados.
Como
objetivos secundarios se pueden citar los siguientes:
- controlar olores desagradables
- evitar movimientos convectivos dentro del granel
- controlar insectos y hongos
- facilitar la aplicación de pesticidas
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Diagrama general de
conservación de cereales
(Click para ampliar)
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El
grano debe ingresar en el silo una vez que ya ha sido acondicionado para su almacenaje
definitivo. Durante el período de almacenaje el grano se airea para evitar el aumento de
la temperatura producto de la propia actividad del grano, denominándose aireación de
mantenimiento a este tipo de aireación.
Cabe aclarar que los requerimientos de caudal
específico para realizar una aireación de mantenimiento son relativamente bajos, 2,5 a 9
m³ de aire por hora y por m³ de grano, respecto a los requeridos para mantener frío
grano húmedo (22 m³/h/m³), o para secar grano con aire natural (100 a 360 m³/h/m³),
por lo que tanto los ventiladores como los sistemas de distribución de aire deben
dimensionarse para cada caso en particular.
Al
mantener frío el granel se extiende el tiempo de almacenaje seguro (TAS) del grano, el
cual se define como el tiempo que tarda el grano en perder el 0,05% de materia seca debido
a su actividad metabólica (figura 1). Por ejemplo un grano de trigo a 16% de humedad no
se recomienda conservarlo más de 25 días si su temperatura es de 35°C, en cambio el
mismo grano se puede conservar hasta 150 días si se baja la temperatura a 15°C.
Por
otra parte la aireación constituye un medio "natural" de protección y lucha
contra hongos y en especial contra insectos. Las plagas de los granos almacenados son de
origen subtropical, por lo que no tienen tolerancia a las bajas temperaturas,
encontrándose el óptimo para su desarrollo entre los 25ºC y los 30ºC. Por debajo de
los 20ºC todos los insectos, excepto los gorgojos, ya no pueden reproducirse. Como medida
práctica se considera que por debajo de 18ºC se limita el desarrollo de plagas (figura
2). Algunos hongos pueden desarrollarse a bajas temperaturas, pero de todas maneras la
aireación al disminuir la HR intergranaria ayuda a su control.
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Además
la aireación permite contrarrestar los movimientos convectivos producidos por cambios
estacionales de la temperatura y de la radiación solar que crean gradientes térmicos en
la masa de granos. La humedad tiende a moverse de las zonas calientes a las zonas frías
dentro del granel debido a movimientos de masas de aire, acumulándose en zonas
localizadas lo que estimula el crecimiento y desarrollo de hongos e insectos.
Es
la aireación por lo tanto una herramienta indispensable para realizar un almacenaje de
calidad, ya que permite controlar una de las dos variables que más incidencia tiene en la
conservación de los granos almacenados, la temperatura. Una baja temperatura en el
granel incrementa el TAS de los granos al disminuir su actividad metabólica, y además
reduce el riesgo de ataque de insectos.
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