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Arándanos

Fisiología y tecnologías de postcosecha

Alejandra Yommi1 y Carlos Godoy2

Agosto 2002

Cuando los frutos alcanzan la madurez fisiológica comienzan a sufrir numerosos cambios de color, firmeza y sabor, relacionados con la maduración organoléptica, que los hace finalmente más atractivos para el consumo. Los arándanos son frutos climatéricos, es decir que, cosechados a partir de la madurez fisiológica, son capaces de adquirir características similares a los que maduraron unidos al arbusto.

Sin embargo, una vez alcanzado el estado de máxima calidad, sobreviene muy rápidamente el de sobremadurez, asociado a un excesivo ablandamiento, pérdida de sabor y de color, lo cual debe ser evitado. La velocidad con la que ocurre la pérdida de calidad posterior a la cosecha está relacionada fundamentalmente con la temperatura, y por ello, un adecuado manejo de la misma desde la cosecha en adelante contribuye notablemente con el mantenimiento de la calidad de la fruta.

Tecnologías de postcosecha

Conjunto de técnicas aplicadas a frutas y hortalizas frescas desde la cosecha en adelante, tendientes al mantenimiento de la calidad obtenida en el campo, para posibilitar que estos productos perecederos se encuentren disponibles al consumidor con su máximo grado de frescura, sabor y valor nutritivo.

1. Fisiología de la maduración y del deterioro

A 4 y 5°C los arándanos tienen una tasa respiratoria considerada baja a moderada, pero la misma se eleva considerablemente a temperatura ambiente. Cuanto mayor es la tasa respiratoria, más rápido se producen los cambios involucrados en la maduración y en la pérdida de calidad. En comparación con otros "berries", los arándanos presentan menor tasa de deterioro. Son susceptibles a la deshidratación, siendo 3% el valor de pérdida de peso máximo admisible.

Entre los procesos que ocurren durante la maduración, el más evidente es el cambio de color externo, desde el verde al rosa y finalmente al azul. A medida que el color cambia, se produce un aumento en el contenido de sólidos solubles (azúcares), y una disminución de la acidez. También se observa un progresivo ablandamiento de la pulpa, lo cual constituye una de las principales causas de descarte, pero es dependiente de la variedad utilizada.

Los arándanos son altamente susceptibles al desarrollo de enfermedades durante la postcosecha, pudiéndose observar síntomas apenas transcurridas 12 horas de permanencia a temperatura ambiente, principalmente si se encuentran húmedos. Se ha encontrado que las frutas más ácidas, y por lo general menos maduras, son menos susceptibles al desarrollo de las enfermedades causadas por Alternaria sp y Botrytis sp. Nuevamente en este aspecto se ha determinado diferente comportamiento según la variedad utilizada. En envíos de arándanos por avión y por barco desde Chile a Estados Unidos se ha registrado una mayor susceptibilidad a las enfermedades en la variedad ‘Ivanhoe’ respecto de ‘Bluecrop’.

2. Refrigeración: una técnica útil para reducir el deterioro postcosecha.

El frío es una de las técnicas más ampliamente utilizada en el mundo para reducir el deterioro postcosecha de frutas y hortalizas frescas. Como ya se ha mencionado, el aumento de la temperatura tiene un efecto más que proporcional sobre el aumento de la respiración y con ello, sobre el deterioro. Adicionalmente, el uso del frío permite reducir la deshidratación, deprime el metabolismo de los frutos e inhibe el crecimiento de hongos y bacterias.

El preenfriado es una práctica cuyo objetivo es reducir la temperatura de la pulpa de la fruta lo más rápidamente posible hasta alcanzar valores cercanos al aconsejado para la conservación. Debe efectuarse dentro de las 4 horas desde la cosecha, ya que cuanto mayor sea la demora, mayor será la pérdida de la calidad. No es aconsejable utilizar agua como refrigerante (‘hidrocooling’) debido a que la fruta húmeda es altamente susceptible a podredumbres. El enfriamiento en cámara frigorífica tampoco es útil debido a la ineficiencia del sistema para reducir la temperatura de la pulpa de la fruta en poco tiempo. El método recomendado para preenfriar arándanos rápidamente es el que utiliza aire forzado. En este sistema de preenfriado se obliga a pasar el aire frío dentro de los envases por acción de un ventilador o forzador de aire ubicado en uno de los extremos de la carga. Mientras que por aire forzado se logra bajar la temperatura de la pulpa desde 20 y 25°C hasta 1,5°C en 2 horas, se requieren 48 horas utilizando una cámara fría.

La fruta preenfriada debe permanecer a baja temperatura, para lo cual puede disponerse en el interior de una cámara frigorífica durante un corto almacenamiento o bien, puede ser enviada a destino en transportes refrigerados. La temperatura óptima para conservar la fruta es cercana a 0°C, con una humedad relativa entre 90 y 95%. Estas condiciones permiten mantener la calidad durante alrededor de 14 días.

3. Aplicación de atmósferas modificadas o controladas

La composición del aire consiste en: oxígeno (O2) @ 21%; dióxido de carbono (CO2) @ 0.03%; nitrógeno (N2) @ 78%; otros gases (argón, neón, etc) hasta completar 100%. Las atmósferas modificadas o controladas contienen en general niveles más bajos de O2 y mayores de CO2 que el aire. Mediante el uso de estas tecnologías se consigue reducir la respiración de la fruta y por lo tanto, retrasar la maduración y deprimir el metabolismo en general, inclusive el de los microorganismos.

La disminución de la tasa respiratoria (deterioro) de algunas frutas se logra con niveles de CO2 de alrededor de 10% a 20%. Algunos resultados señalan que concentraciones de O2 entre 8% y 10% y de CO2 entre 10% y 13% han logrado mantener la calidad de los arándanos entre 5 y 8 semanas a 0-1°C, considerando un período adicional de 3 días a 18-20°C. A su vez, concentraciones de CO2 de 15% reducirían la incidencia de podredumbres.

Cuando la modificación de las atmósferas se realiza manteniendo un control más o menos exacto de la concentración gaseosa dentro de cierto rango, recibe el nombre de atmósfera controlada (AC); si la modificación de la atmósfera no es controlada activamente, sino que utiliza una mezcla de gases resultante del intercambio gaseoso del envase en equilibrio con la respiración del producto, la técnica se denomina atmósfera modificada (AM).

Se ha demostrado que los arándanos responden positivamente al uso de atmósferas controladas. Uno de los inconvenientes que presenta el uso de esta tecnología es su alto costo. Además, para cargar un contenedor equipado con generador de atmósferas para la exportación por vía marítima se requieren alrededor de 3 a 4 toneladas de arándanos, volumen que debe reunirse en un máximo de 2 días y representa un problema operativo real. No obstante, la aplicación de AC se hace indispensable cuando se requiere almacenar la fruta por largos períodos, mayores a las 3 semanas.

El uso de atmósferas modificadas se ha incrementado en los últimos años en los países desarrollados. Una de las razones es que esta tecnología puede ser aplicada a diversos tamaños de envase, desde palets completos a un pequeño envase individual. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que los niveles de O2 y CO2 alcanzados en el interior del paquete deben encontrarse dentro del rango recomendado para esta fruta, ya que puede haber producción de aromas extraños y diferentes manifestaciones de daño fisiológico en la misma.

En resumen:

Al finalizar la maduración organoléptica, los frutos de arándano adquieren el color azul característico, resultan más dulces y menos ácidos y su pulpa es menos firme. Al ser climatérico, puede cosecharse a partir de la madurez fisiológica, teniendo en cuenta que el estado de madurez más adecuado para la recolección está en relación con la distancia al destino de venta.

El arándano es susceptible a la deshidratación y a la ocurrencia de enfermedades de postcosecha. Es un fruto con una tasa de deterioro considerada baja a moderada a 4 y 5°C, pero que se eleva rápidamente a temperatura ambiente. El frío es una técnica ampliamente utilizada para disminuir el ritmo de deterioro de los frutos, reducir la deshidratación y deprimir el desarrollo de enfermedades.

Para evitar pérdidas de la calidad, es necesario reducir rápidamente la temperatura de la pulpa del fruto mediante el preenfriado. El método más recomendable para preenfriar arándanos es por aire forzado. La fruta preenfriada puede permanecer a 0°C con una humedad relativa entre 90 y 95% hasta alrededor de 14 días. Sumado al uso de frío, la aplicación de atmósferas modificadas y más aún, de atmósferas controladas, permite extender este período de almacenamiento hasta alrededor de 8 semanas, dependiendo principalmente del cultivar, estado de madurez y las condiciones de almacenamiento utilizadas.


1 Lab. de Postcosecha de Frutas y Hortalizas. INTA EEA Balcarce. Email:ayommi@balcarce.inta.gov.ar

2 Cátedra de Fruticultura. Facultad de Ciencias Agrarias de Balcarce. Email: lcyta@balcarce.inta.gov.ar 

 
 

 

 

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