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Las pulverizaciones fueron realizadas con una mochila de presión constante que arrojaba un
volumen equivalente a 190 litros por hectárea.
La incidencia de la enfermedad se evaluó en base a la
siguiente escala:
0 = sin síntomas visibles .
1 = síntomas foliares en hojas inferiores.
2 = síntomas foliares en hojas inferiores en todas las plantas y síntomas foliares en hojas superiores de algunas plantas con escasa
defoliación.
3 = síntomas foliares en hojas superiores
en todas las plantas con severa defoliación. (D. E. Hershman, Kentucky Plant Disease Management Guide for
Soybeans).
Se evaluó el rendimiento. Con los datos obtenidos se realizó un análisis de la varianza y los promedios fueron comparados utilizando el test MRT de Duncan con un nivel de significancia 5%.
Resultados:
Las condiciones ambientales fueron favorables para el desarrollo de la enfermedad. El viento y lluvias persistentes promovieron un desarrollo excelente de la misma.
Los niveles de infección fueron muy importantes en el testigo sin pulverizar, el cual registró casi defoliación total a principios de marzo
(tabla 1, segunda evaluación).
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