|
El rendimiento en grano se reduce ante atrasos en la
fecha de siembra del cultivo de soja de segunda (ver
gráfico). Las mermas pueden atribuirse a
una disminución del crecimiento vegetativo causado por una prematura
floración, una menor duración de las etapas vegetativa y reproductiva y a
la caída de la tasa de crecimiento durante las etapas reproductivas.
Variaciones en el número de granos por unidad de superficie explican la
mayor parte de las modificaciones de rendimiento en sojas tardías. A su
vez, la duración del período entre R1 y R5 explicaría más de la mitad de
la variación en el número de granos.
Por el menor período vegetativo en los cultivos de
siembras tardías difícilmente se logra alta cobertura con distancias entre
hileras de 0,7 m o mayores. En esos casos, las caídas de rendimiento por
atrasos en la fecha de siembra pueden ser atenuadas reduciendo la
distancia entre hileras y aumentando el número de plantas por unidad de
superficie. Algunas prácticas de manejo, por ejemplo, vinculadas al diseño
espacial del cultivo, pueden contribuir al aumento de la producción de la
soja de segunda.
Múltiples Responsables
La producción del cultivo de soja de segunda es
entonces afectada por una gran cantidad de variables ambientales y de
manejo. Por lo tanto, un modelo empírico sencillo que estime el
rendimiento de un cultivo ante distintas condiciones climáticas sería útil
para:
- Predecir rindes en distintos ambientes.
- Determinar los avances tecnológicos en el
tiempo independientemente de la variación climática.
- Evaluar progreso genético.
- Realizar cálculos probabilísticos de
producción y análisis de riesgo.
- Cuantificar la importancia de las
transferencias de tecnologías.
El CROPGRO es un modelo complejo de simulación,
orientador de procesos sobre el crecimiento y desarrollo del cultivo de
soja. Simula diariamente valores de índice de área foliar, densidad y
largo de raíces, contenido de agua en el suelo, transpiración,
evapotranspiración real y potencial, componentes de rendimiento y estrés
de agua. A pesar de su complejidad, puede resultar muy útil para
interpretar y predecir el comportamiento del cultivo de soja de primera.
Alternativamente, podría trabajarse con modelos empíricos, más sencillos,
que sólo incluyan las variables de mayor peso en la determinación del
rendimiento.
Fecha de Siembra
Se detectaron interacciones entre la fecha de siembra
y otras fuentes de variación que ayudaron a entender los procesos que
actúan sobre la determinación del rendimiento. Promediando todas las
fuentes de variación, los atrasos en la fecha de siembra produjeron
reducciones pequeñas en el rendimiento hasta mediados de diciembre y
grandes en las fechas más tardías. Si bien el número de semillas explicó
el 86% de la variación del rendimiento, se encontró que el peso de los
granos en las fechas de mediados de diciembre fue mayor que el registrado
en siembras de enero. El rendimiento también se asoció significativamente
con este parámetro. La reducción de la biomasa del cultivo, el índice de
cosecha, el número de semillas y el peso de los granos pudo ser atribuida
a tres factores:
- Corta estación de crecimiento.
- Baja tasa de crecimiento asociada a
acortamiento de los días y a la reducción de temperatura.
- Una importante reducción en la duración de la
etapa de llenado de granos, especialmente de R3 a R7.
Esta reducción explicó el 77% de la variación del
rendimiento, el 56% de la variación en el número de granos y el 62% de la
variación en el peso de los granos.
A pesar de trabajar con espaciamientos entre hileras
muy reducidos (menores a 0,38 m) respecto de los utilizados en la mayor
parte de la bibliografía, achicar distancias entre hileras resultó una
práctica que aumentó el rendimiento y el número de granos, especialmente
en secano, por mayor interceptación de radiación. Esto sustenta la
hipótesis que señala que las caídas en rendimiento por atrasos en la fecha
de siembra pueden ser parcialmente compensadas mejorando la intercepción
de radiación.
De hecho, son muy pocos los trabajos donde se ha
informado que acercar hileras por debajo de 0,38 m de distancia produzca
aumentos de rendimiento, y ninguno hasta el momento en soja de segunda.
Esto se debe posiblemente a que las investigaciones en cultivos sembrados
después de trigo corresponden a ambientes más calurosos, de mayor período
libre de heladas, con variedades de grupos de madurez más largos y de
porte mayor.
Cerrar el Círculo
En síntesis, la bibliografía disponible indica que el
componente principal del rendimiento en soja de primera y de segunda es el
número de granos por unidad de superficie. En zonas frías para el cultivo
de soja el componente peso de granos también sufriría por reducción de la
duración y de la tasa de llenado de granos. Estos hallazgos apoyan la
hipótesis que señala que en soja de segunda en ambientes fríos los
componentes de rendimiento que explican la mayor parte de las variaciones
del rendimiento son el número de granos por unidad de superficie y el peso
de los granos. Una vez determinados cuáles fueron los componentes del
rendimiento que explicaron las variaciones de producción de granos y tras
haber encontrado una variable de tanta influencia sobre él, como lo fue la
fecha de siembra, se procedió a desarrollar los modelos empíricos del
rendimiento del cultivo de soja de segunda en este tipo de ambientes.
Después de demostrar que los modelos empíricos
predijeron aceptablemente los rendimientos, se decidió utilizar el más
simple, que incluyó variables fáciles de obtener en el campo e incluso de
series largas de tiempo, para poder de esta forma obtener funciones de
probabilidad de ocurrencia de determinados rendimientos. En este sentido,
en otros trabajos realizamos modelos sencillos que explicaron la mayor
parte de la variación del rendimiento en soja y trigo a través de las
lluvias en sus períodos más críticos para la definición del rendimiento.
En estos casos, los resultados se obtuvieron porque:
- Los cultivos llegan a dichos períodos con
reducidas deficiencias hídricas.
- En el lote del productor, el agua en el
período más crítico es el elemento de mayor influencia sobre el
rendimiento.
En los modelos desarrollados, la fecha de siembra fue
la variable de mayor efecto sobre el rendimiento. Su impacto sobre la
producción de granos fue muy marcado. Las bajas temperaturas en el llenado
de granos de las siembras tardías disminuyeron la eficiencia de conversión
y la posibilidad de fijar vainas y llenar los granos. La reducción en el
largo de los días juntamente con la del período de llenado de granos mermó
la radiación interceptada.
Otras variables que estuvieron asociadas con el
rendimiento fueron:
- Profundidad de suelo, por su relación con la
capacidad de almacenamiento de agua.
- Agua útil para el cultivo, expresada como agua
a la emergencia del cultivo, como lluvias entre emergencia y R1 y entre
R1 y R5.
En este trabajo con soja como segundo cultivo, el
agua en etapas tempranas se relacionó con el rendimiento. Esto está
íntimamente vinculado con el muy reducido contenido de agua al inicio del
cultivo, por la gran extracción del cultivo antecesor;
- la respuesta a distancia entre hileras fue
significativa, a pesar de trabajar en todos nuestros ensayos con
distancias menores o iguales a 0,57 m;
- la densidad, cuyo incremento produjo aumentos
de producción.
Los resultados experimentales que indican que el
rendimiento se relacionó con el agua disponible sólo hasta el comienzo del
llenado de granos contradicen la hipótesis que plantea que el rinde de
soja de segunda en ambientes fríos depende del agua disponible, tanto en
etapas vegetativas como en cuaje y llenado de granos.
Desde el punto de vista agronómico, se cuantificaron
los efectos sobre el rendimiento de determinadas variables, que hasta
ahora eran cualitativos, y se señaló la probabilidad de obtener
determinada producción de granos de un cultivo nuevo para la zona donde se
generó.
El costo del atraso
Variables como fecha de siembra y profundidad de
suelo permitieron estimar que en siembras tempranas para la zona (25
diciembre) es esperable en 9 de cada 10 años rendimientos mayores a 2.000
kg ha-1. Atrasos en la siembra de 15 días, implicarían 840 kg
ha-1 de reducción de rendimiento. Esta diferencia, que en
promedio es de 56 kg ha-1 por día de atraso en la siembra, es
lo suficientemente elocuente como para utilizar variedades de trigo de
madurez más rápida o aplicar herbicidas no selectivos para adelantar la
cosecha del cereal. Por el contrario, la gran inestabilidad de producción
sobre suelos someros brinda una rica información a los técnicos y
productores. A partir de esta información surge que el segundo cultivo se
debe hacer prioritariamente en los suelos más profundos.
|