|
El mildiu es una enfermedad potencialmente muy
destructiva. A partir de 1998, la presencia de esta enfermedad se tornó
cada vez más frecuente en nuestro país, detectándose lotes con hasta 70%
de plantas infectadas. Debido a esta situación, se elaboró un proyecto de
investigación titulado “DESARROLLO DE TECNOLOGÍAS PARA ENFRENTAR LA
SITUACIÓN PROVOCADA POR LA INTRODUCCIÓN DE VARIANTES RACIALES DE
PLASMOPARA HALSTEDII (CAUSANTE DEL MILDIU O ENANISMO DEL GIRASOL)” que fue
aprobado recientemente por el INTA. Un descripción resumida de este
proyecto se presenta a continuación.
1.- Antecedentes sobre el tema:
El mildiu es una de las enfermedades que más
preocupan a los organismos encargados de la sanidad de los cultivos de
girasol. Los síntomas de la enfermedad se manifiestan en todas las fases
del crecimiento vegetativo, aunque los daños son más graves cuanto más
temprano se presenta el ataque. Las plantas enfermas presentan clorosis
alrededor de las nervaduras principales de las hojas. Esta clorosis se
manifiesta principalmente en el haz de las hojas más jóvenes, comenzando
desde la base de la hoja hacia el ápice. En el envés de las hojas, en
concordancia con la clorosis de la cara superior, se puede observar un
moho blanquecino constituido por micelio y fructificaciones asexuales del
hongo. Las plantas atacadas pueden presentar disminuciones de altura en
varios grados y, si no mueren, pueden alcanzar alturas entre 10 y 50 cm.
Si una planta atacada florece, su capítulo queda en posición horizontal,
con el disco floral mirando hacia arriba.
El agente causal es el hongo Plasmopara halstedii (Farl),
Berl & de Toni, cuya distribución mundial acompaña a la del girasol. La
mayoría de los países tienen reglamentaciones tendientes a evitar la
instalación o difusión del parásito. Las fuentes de inóculo son las
semillas, portadoras de oosporas (esporas sexuales del patógeno), o restos
de cultivos infestados en años anteriores. La presencia en las semillas de
los órganos de diseminación constituye un elemento de suma peligrosidad
para introducir la enfermedad en campos, regiones o países que pudieran
estar libres de este patógeno o de alguna de sus razas. Para evitar esto,
sería importante implementar un método rápido de detección del hongo en la
semilla.
Este parásito obligado presenta variabilidad genética
por lo que la reacción diferencial de cada aislamiento del patógeno en
líneas de girasol ha conducido a la descripción de 11 razas, hasta el
presente.
En nuestro país, la incidencia de esta enfermedad ha
sido baja hasta el año 1998. La mayoría de los híbridos comerciales fueron
resistentes a la razas predominantes en ese momento (300 y 330). Este
panorama cambió radicalmente hace cinco años con la aparición de nuevas
variantes del patógeno (razas 710, 730 y 770) que no sólo afectan a los
genotipos resistentes a las razas que predominaban en el pasado, sino que
pueden producir inóculo secundario con gran eficacia. Esto hace que aunque
la fuente de inóculo primario en el campo sea baja, el número de plantas
enfermas pueda llegar a ser muy grande. También se ha observado alguna
incidencia en siembras tardías y en lotes provenientes de semilla tratada
con el fungicida específico Metalaxyl.
El control de esta enfermedad se basa en la
utilización de fungicidas específicos y resistencia genética. Debe tenerse
en cuenta que la eficacia de esta medidas depende de la aparición de
variantes en la población del patógeno. Por esta razón, es importante
realizar relevamientos que permitan determinar las razas presentes en
todas las regiones del país y detectar eventualmente nuevas variantes.
Con respecto al control químico, el curado de la
semilla con el fungicida Metalaxyl es la práctica más común y puede
funcionar para evitar la infección primaria, pero su protección es escasa
contra las infecciones secundarias cuando la planta tiene más de ocho
hojas (probablemente debido a una dilución del producto en esta atapa).
Además, en algunos casos se han detectado niveles de resistencia al
Metalaxyl. Por eso es importante que se evalúe la efectividad de otros
productos fungicidas en el control del mildiu.
Con respecto a la resistencia genética, se han
identificado genes, denominados Pl, tanto en el material cultivado como en
especies silvestres de Helianthus. Los primeros estudios clásicos sobre la
herencia de la resistencia indicaron la presencia de genes dominantes
simples, con interacciones hospedante-patógeno acordes a la teoría gen a
gen. Observaciones posteriores indicaron que si bien algunos de estos
genes conferían resistencia a una sola raza, otros lo hacían frente a dos
o más razas. Inclusive se encontraron genes (Pl6, Pl7 y Pl8) efectivos
para todas las razas conocidas hasta ese momento. Estudios moleculares
realizados en los últimos años indican que al menos algunos genes Pl están
agrupados en el genoma formando “clusters”.
Ante la ausencia de híbridos comerciales resistentes
a estas nuevas razas, la mayoría de los criaderos de girasol iniciaron
programas de mejoramiento para incorporar genes de resistencia como Pl6 y
Pl8 (a partir de las líneas endocriadas públicas HA335 y RHA340,
respectivamente). También el INTA Manfredi continúa con su programa de
mejoramiento seleccionando genotipos resistentes después de una evaluación
con el método convencional que implica la inoculación de plántulas con las
distintas razas. En esta etapa de evaluación y selección, el uso de
marcadores moleculares será una herramienta muy valiosa al aumentar la
eficiencia del proceso.
2.- Objetivos del proyecto
Elaborar estrategias para enfrentar la situación
provocada por las variantes raciales de Plasmopara halstedii en el corto y
mediano plazo.Para esta campaña se considera:
(a) Caracterizar los aislamientos del hongo que se obtengan de las
diferentes regiones girasoleras.
(b) Evaluar la efectividad de fungicidas curasemillas (incluído el
Metalaxyl), solos o combinados, en lotes severamente afectados por las
nuevas razas de mildiu, y en semillas tratadas, ofrecidas en el mercado,
utilizando pruebas de laboratorio o invernáculo
(c) Evaluar condiciones ambientales que inciden en la infección del
patógeno en el suelo
(d) Evaluar métodos de detección del patógeno en la semilla
(e) Evaluar los materiales genéticos nuevos por su resistencia a
mildiu por el método biológico convencional.
(f) Identificar marcadores moleculares ligados a los genes de
resistencia frente a las razas encontradas en el país.
3.- Resultados esperados
El conocimiento de las razas que predominan
actualmente en la zona girasolera argentina permitirá elaborar una
estrategia tendiente a evitar las grandes pérdidas, que se han acentuado
en esta última campaña, producidas en algunos lotes de producción.
La prueba de efectividad de varios productos
fungicidas contra Plasmopara halstedii permitirá identificar otros
principios activos para ser usados, además del Metalaxyl, en el control de
esta enfermedad, disminuyendo así el riesgo de que aparezcan resistencias
a este fungicida. Asimismo, la evaluación de los factores ambientales
registrados durante la implantación del cultivo permitirá efectuar
recomendaciones en cuanto a épocas de siembra más apropiadas.
La detección del patógeno en lotes de semilla es la
base para poder estudiar e implementar métodos rápidos que se puedan
constituir en una técnica de rutina en el marco de un laboratorio de
servicios destinado a asistir a empresas semilleras.
La evaluación y selección de materiales genéticos
utilizando marcadores moleculares facilitará la incorporación de los genes
de resistencia ya que la evaluación por el método convencional demanda
mucho tiempo y esfuerzo debido a que:
(a) la presencia de un gran número de razas incrementa en gran medida
el número de evaluaciones que se deben realizar, lo que puede resultar
muy arduo en un programa de mejoramiento que maneja gran cantidad de
genotipos
(b) la presencia de algunos genes que muestran una misma reacción
frente a diferentes razas hace difícil discriminarlos.
(c) el mantenimiento del inóculo requiere un trabajo adicional debido
a que el patógeno es un parásito obligado.
Además, desde el punto de vista de los criaderos
privados, el empleo de muestras foliares en lugar de semillas asegurará la
confidencialidad de sus materiales.
4. Ambito donde se ejecutará el proyecto
La dirección y el 60% de las actividades de este
proyecto se conducirán en laboratorios y campos experimentales de la
Unidad Integrada Balcarce (UIB), complejo de investigación y educación
agraria superior formado por la Estación Experimental Balcarce del INTA y
la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNMDP. En este complejo conviven
investigadores, docentes y estudiantes de ambas instituciones,
compartiendo laboratorios, campos, instrumental, personal auxiliar,
biblioteca, etc.
Las actividades que requieren el aislamiento,
mantenimiento y utilización del patógeno se conducirán en parte en el
laboratorio de Fitopatología de la UIB.
Toda la actividad relacionada con la caracterización
de razas del hongo y la determinación o validación por métodos
convencionales se realizará en las instalaciones especialmente montadas
que posee el programa de mejoramiento genético de girasol en la Estación
Experimental del INTA en Manfredi (Córdoba).
Los ensayos para probar fungicidas se conducirán
desde la EE Anguil (La Pampa) del INTA, en campos de productores invadidos
por el hongo.
5.- Personal involucrado en el módulo mildiu del girasol
Director del Proyecto 735 (Enfermedades de girasol y soja): Dr.
Alberto Escande – INTA - EEA Balcarce
Director del Módulo Mildiu: Dra. Olga Marcellán – Facultad de
Ciencias Agrarias UNMDP
Participantes: Ing. Agr. Daniel Alvarez – INTA - EEA Manfredi;
Dr. Jesús Perez Fernandez – INTA – EEA Anguil; Ing. Andrés Corro Molas –
INTA – EEA Anguil; Ing. Agr. Gladys Clemente – Becaria de CONICET –
Balcarce; Ing. Agr. Gustavo Guerra – INTA – EEA Manfredi
|