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Alberto Escande y Víctor Pereyra
Marzo 2003
Desde la década de 1970, cuando comenzó el uso de cultivares híbridos
de girasol, la aparición de plantas enanas por efecto del mildiu se había
vuelto una rareza en los cultivos. Desde hace unos tres años, en cambio,
su presencia se está haciendo cada vez más frecuente. Se han detectado
lotes con proporciones superiores al veinte por ciento con cierta
frecuencia. Los híbridos ofrecidos como “resistentes” han dejado de serlo.
Todo indica que una raza diferente a la que predominó durante décadas en
el país, ahora está presente.
El mildiu o enanismo es una enfermedad potencialmente muy destructiva
en girasol. Su agente causal es el hongo Plasmopara halstedii (Farl), Berl.&
de Toni. Su distribución mundial acompaña a la del girasol y es una de las
enfermedades más temidas por los organismos encargados de la sanidad de
los cultivos de girasol. La mayoría de los países tienen reglamentaciones
tendientes a evitar la instalación o difusión del parásito.
Las fuentes de inóculo son las semillas portadoras de oosporas (esporas
sexuales del patógeno) o restos de cultivos infestados en años anteriores.
La presencia en las semillas de los órganos de diseminación constituye un
elemento de suma peligrosidad para introducir la enfermedad en campos,
regiones o países que pudieran estar libres de este patógeno o de alguna
de sus razas.
Los síntomas de la enfermedad se manifiestan en todas las fases del
crecimiento vegetativo, aunque los daños son más graves cuanto más
temprano se presenta el ataque. Las plantas enfermas presentan clorosis
alrededor de las nervaduras principales de las hojas. Esta clorosis se
manifiesta principalmente en el haz de las hojas más jóvenes, comenzando
desde la base de la hoja hacia el ápice. En el envés de las hojas, en
concordancia con la clorosis en la cara superior, se puede observar un
moho blanquecino constituido por micelio y fructificaciones asexuales del
hongo. Las plantas atacadas pueden presentar disminuciones de altura en
varios grados y, si no mueren, pueden alcanzar alturas entre 10 y 50 cm.
Si una planta atacada florece, su capítulo queda en posición horizontal,
con el disco floral mirando hacia arriba.
El nivel de daño dependerá de diversos factores. Aquellos más
relevantes corresponden a la cantidad de inóculo disponible, el nivel de
agua en el suelo, la edad de la planta, su velocidad de crecimiento y la
intensidad lumínica que recibida. La producción de esporas flageladas y su
distribución en el suelo dependen del nivel de agua en el suelo. Cuando se
producen lluvias intensas y encharcamientos, las oosporas germinan
produciendo zoosporangios que liberan zoosporas flageladas. Éstas se
desplazan hasta alcanzar las raíces o el hipocótile de las plantas,
penetran e invaden la planta. Cuanto más joven sea la planta afectada,
mayor será el daño. Las plántulas que no han emergido mueren en gran
proporción y la mortandad es atribuida generalmente a asfixia por
encharcamiento. Aquellas que sobreviven o que son atacadas al estado de
cotiledones o primeras hojas pueden presentar enanismo, el que es mayor
cuanto más temprano sea el ataque. La invasión del hongo acompaña al
crecimiento de la planta, llegando hasta el ápice vegetativo, provocando
el enanismo. Cuanto más lento sea el crecimiento de la planta o cuando
mayor sea la intensidad lumínica que reciba la planta, más marcado será el
enanismo.
Hasta el presente se han identificado numerosas razas del parásito.
Estas formas biológicas diferentes del hongo, permiten diferenciar líneas
o variedades resistentes a una raza o a un grupo de ellas. Sin embargo, la
existencia de diferentes razas en distintos países, puede tener como
consecuencia que los cultivares resistentes de un país determinado, no
sean resistentes en otro. La detección de nuevas razas, constituye una
actividad necesaria cuando aparecen ataques inexplicables a materiales
detectados como resistentes.
El manejo de la enfermedad se basa en la utilización de fungicidas
específicos y resistencia genética. Sin embargo la eficacia de esta
medidas depende de la aparición de variantes en la población del patógeno.
Situación actual en Argentina.
La mayoría de los híbridos vendidos en el país tiene incorporada
resistencia a la razas 2 y 7 del patógeno (razas 300 y 330 según la nueva
denominación, respectivamente, ver tabla), razas predominantes hasta hace
unos cinco años. Esta resistencia fue incorporada a partir de la línea
norteamericana RHA 274 en casi todos los genotipos. Algunos híbridos que
no poseen el gen de resistencia de este origen, pudieron hacer uso de la
opción de tratar la semilla con un producto que controle al patógeno.
Para la determinación de razas se ha desarrollado un grupo de líneas
diferenciales que se agruparon en tres conjuntos o sets conteniendo tres
líneas diferenciales cada uno. Con las letras S y R se indica el
comportamiento de la línea ante cada aislamiento del patógeno, S =
susceptible y R = resistente. Los aislamientos se denominan con un número
de tres cifras. La centena es definida por el comportamiento de las líneas
del primer set al ser inoculadas con el aislamiento desconocido.
La decena
es definida por el comportamiento de las líneas del segundo set y la
unidad por el comportamiento de las líneas del tercer set. En cada uno de
los tres sets, si el aislamiento enferma a la primera de las tres líneas
se suma uno, si enferma a la segunda de las tres líneas se suma dos y si
enferma a la tercera de las tres líneas diferenciales se suma cuatro. Así
un aislamiento que enferme a todas las líneas del primer set y a la
primera línea del segundo set corresponde a la raza 710. (Ver cuadro pág
5)
En los últimos años, la frecuente aparición de plantas enfermas en los
cultivos, llevó a considerar la posibilidad de la presencia de nuevas
razas. Las pruebas realizadas condujeron a determinar que el patógeno
estaba ahora presente con algunas de las razas a las que es susceptible la
línea mencionada anteriormente, RHA 274. En un relevamiento que incluyó
las localidades de Ameghino, América, Baigorrita, Cristiano Muerto,
Elvira, Paraná, Pergamino y Venado Tuerto, se detectaron a las razas 4, 5
y 8 (730, 770 y 710 según la nueva denominación, respectivamente), todas
ellas patógenas sobre el genotipo RHA 274; y en ningún caso se detectaron
las razas 300 y 330 que predominaban anteriormente (Bertero de Romano,
comunicación personal). Las nuevas variantes del patógeno no sólo afectan
a genotipos resistentes a las razas que predominaban en el pasado, sino
que pueden producir inóculo secundario con gran eficacia. Esto hace que
aunque haya muy baja fuente de inóculo primario en el campo, el número de
plantas enfermas pueda llegar a ser muy grande. Por ejemplo una sola
planta enferma podría producir inóculo secundario suficiente para enfermar
100 plantas más. Ante este nuevo panorama, la mayoría de los criaderos de
girasol han iniciado programas para incorporar la resistencia a las nuevas
razas, pero este proceso todavía no ha producido híbridos comerciales.
Para proteger los cultivos en esta etapa de transición, se deberá
recurrir al tratamiento químico de la semilla con productos eficaces. El
principio activo más utilizado para esta enfermedad es el metalaxil. Este
tratamiento es imprescindible en variedades de polinización libre o
variedades híbridas susceptibles. Sin embargo este tratamiento puede no
ser útil ante las nuevas variantes del patógeno, pues no se ha logrado la
erradicación completa de algunas de esas variantes del patógeno desde
semillas inoculadas en estado de radícula (2 mm de largo) mediante la
utilización de 600 ppm de metalaxil combinado con 600 ppm de mancozeb (Bertero
de Romano, comunicación personal). En cambio, la combinación de mancozeb
con estrobirulinas ha logrado eliminar al patógeno en esos casos. En lotes
con suelo contaminado, la utilización de 300 cc de metalaxil combinados
con 310 g de mancozeb cada 100 kg de semilla ha sido eficaz para el
control de la enfermedad (Pérez Fernández y Molas, 2002, Revista AgroRadar
3(16):16-17). Algunas empresas venderán este año semilla tratada con
metalaxil o alguna combinación de productos de probada eficacia. En los
casos en que ese tratamiento no sea específicamente mencionado en la
folletería del híbrido ofrecido, el productor debería hacer el tratamiento
por su cuenta.
Actividades en marcha o programadas.
Antes de la presente campaña, en el Taller de Fitopatología del Girasol
realizado por ASAGIR (Asoc. Arg. de Girasol), en Carlos Casares en Agosto
del 2002 y en sus actividades complementarias, en temas relacionados con
la nueva situación de los cultivos de girasol afectados por variantes en
el patógeno Plasmopara halstedii, se intercambiaron ideas para enfrentar
la situación inmediata o coyuntural, como también medidas que apunten a la
solución de mediano y largo plazo del problema. Así, quedó consensuado que
se debería trabajar sobre los siguientes aspectos :
-
Determinación de la razas que atacan actualmente al girasol en todas
las regiones.
-
Conocer las nuevas alternativas de difusión del patógeno.
-
Conocer el origen de la difusión explosiva del inóculo.
-
Aprovechar más eficientemente las fuentes de resistencia disponibles.
Inscripción de híbridos
Uno de los problemas que se plantea a la Secretaría de Agricultura,
Ganadería, Pesca y Alimentación y al respectivo organismo encargado de la
aprobación de cultivares comerciales de girasol, al exigir datos sobre la
resistencia y/o susceptibilidad a las nuevas razas de Plasmopara halstedii
cuando se registra un nuevo cultivar, es que no se cuenta aún con
servicios privados u oficiales para realizar las determinaciones.
Se plantea además que para exigir el curado de la semilla para evitar
la infección primaria, habría, primeramente, que comprobar la eficiencia
de los fungicidas disponibles.
Propuestas posteriores
Posteriormente, por intercambio de mensajes, se efectuó un relevamiento
de qué equipos o unidades estaban en condiciones de aportar soluciones a
los temas expuestos. De esa forma se propusieron las siguientes
actividades y posibles responsables:
Actividad:
Determinación de razas en la Argentina (labor permanente).
Responsable: Daniel Álvarez (INTA Manfredi)
Actividad:
Mantenimiento de inóculo de cada una de las razas presentes más el de
las razas históricas en Argentina, principalmente de la raza 2 (raza 300).
Responsable: Daniel Álvarez (INTA Manfredi)
Actividad:
Desarrollo de métodos seguros y rápidos para detectar contaminación de
semillas por métodos ELISA o PCR.
Responsable: Gladys Clemente – Alberto Escande (INTA Balcarce)
Actividad:
Selección de funguicidas eficaces para el control cuando el inóculo
está en el suelo. (Anguil),
Responsable: Jesús Pérez Fernandez (Facultad de Agronomía – UN La
Pampa)
Actividad:
Selección de funguicidas eficaces para la erradicación del hongo
transmitido por semillas.
Responsable: Jorge Mantecón (Fac. de Ciencias Agrarias (UNMDP)
Actividad:
Evaluación de resistencia de cultivares ante cada raza de Plasmopara
halstedii presente en la Argentina:
Laboratorios oficiales: INTA Manfredi
INTA Pergamino
Laboratorios privados: Ing. Norma Huguet – Venado Tuerto
Ing. Silvana Piubello – Junín (BA)
Más recientemente, ante la magnitud del problema, se han propuesto
agregar otras actividades, que son:
-
La identificación de marcadores moleculares para facilitar la
incorporación de genes de resistencia a las nuevas razas del patógeno.
-
El armado de un laboratorio que ofrezca el servicio de
identificación de la presencia de genes de resistencia por medio de
marcadores moleculares para posibilitar a todos los criaderos de girasol
(grandes o chicos), la incorporación rápida de los genes de resistencia a
los materiales más valiosos de cada empresa.
Mensaje final
El problema creado por la introducción de una raza inexistente en el
país, del hongo Plasmopara halstedii causante del enanismo del girasol, ha
sido explosiva. Si no se toman medidas drásticas de corto, mediano y largo
plazo, nadie va a querer sembrar girasol en los próximos años. Las
herramientas para encarar la coyuntura y las soluciones permanentes
existen. Hay que coordinar y poner en marcha un plan concreto con buen
sustento tecnológico, despejando las dudas que puedan existir todavía.
Este plan o proyecto debe tener como objetivo que en tres o cuatro años
los cultivares comerciales de girasol tengan incorporada la resistencia a
las nuevas razas. Hay empresas que a fines del 2003 presentarán al público
los primeros cultivares híbridos con resistencia a las nuevas razas, pero
es imprescindible que el 100% de los cultivos esté protegido. Para ello
hay que desarrollar en este año y el próximo las herramientas
biotecnológicas necesarias y poner en marcha los laboratorios de servicio.
También hay que proponer y aprobar herramientas legales eficientes.
Mientras tanto, en el período de coyuntura, hay que generalizar el uso de
los fungicidas específicos, despejando las dudas que existen sobre algunos
aspectos de su capacidad de cobertura. Como un último punto, recordar que
es necesario un monitoreo frecuente de la presencia de razas de este
patógeno y que para ello se necesitan laboratorios con capacidad
específica.
Fuente: T. Gulya / Bertero de Romano A.
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