Características morfológicas
La frambuesa posee una corona perenne, que
cada año emite ramas bienales, erectas en el primer período
vegetativo y después decumbentes bajo el peso de la vegetación y los
frutos. Los brotes jóvenes se denominan retoños, después de la
caída de hojas se llaman cañas fructíferas. Al final del segundo
período vegetativo, una vez que han fructificado, las cañas se
secan. En la mayoría de los casos la corteza de los tallos está
provista de numerosas espinas pequeñas.
Las raíces se encuentran preferentemente en la
parte más superficial del suelo.
Las hojas son compuestas, de borde aserrado, con
3 a 5 folíolos, de color verde intenso en el haz y gris tormentoso en
el envés y presentan un largo pecíolo.
Las flores son pequeñas, tienen una corola
compuesta de 5 pétalos blancos y poseen numerosos estambres y
pistilos. A partir de cada ovario fecundado se originará una pequeña
drupa. Las drupéolas agregadas entre sí constituyen el fruto.
Existen dos tipos de frambuesa: las que
fructifican una sola vez, durante el verano, sobre cañas que se han
formado durante el año anterior (cultivares uníferos) y las que dan
dos cosechas, una primera a finales de verano en la porción apical de
los retoños formados en el mismo período vegetativo y una segunda
vez, a principios del verano siguiente, en los brotes más bajos de
las cañas (cultivares bíferos, reflorecientes o remontantes).
Medio ambiente
Las condiciones climáticas óptimas
están representadas por inviernos con bajas temperaturas constantes,
pero no excesivas, y veranos relativamente frescos, caracterizados por
cierta oscilación térmica entre el día y la noche. Las plantas
necesitan plena luz para poder desarrollar su potencial productivo. La
brotación y la floración, por ser bastante tardías, suelen escapar
a las heladas tardías. La sequía condiciona el crecimiento, las
dimensiones y la calidad de los frutos e influye sobre el desarrollo
de los retoños. Si la disponibilidad hídrica es inferior a los
800-900 mm/año, o bien cuando las precipitaciones están mal
distribuidas, para obtener producciones interesantes es necesario
recurrir al riego.
Tanto los retoños como las cañas fructíferas
pueden ser dañados seriamente por el viento. Cuando es constante
puede provocar una excesiva deshidratación de los tejidos herbáceos
con el consiguiente marchitamiento; cuando sopla con violencia puede
producir la caída de los frutos maduros o la rotura de los brotes
fructíferos en el punto de inserción sobre el tallo.
La frambuesa
prefiere los suelos ricos en materia orgánica, de textura media,
frescos, prácticamente libres de calcio activo (tolera hasta 5 - 6
%). El pH ideal es de alrededor de 6,5. No se adapta a suelos pesados,
compactos, donde puede manifestarse clorosis y asfixia
radicular.
Propagación
Multiplicación por hijuelos
Es el método más fácil y más empleado de
multiplicación de la frambuesa. Los hijuelos se extraen durante el
período de reposo vegetativo de la planta. Si el suelo no es
demasiado pesado los hijuelos se sacan fácilmente, con un buen
sistema radicular y se pueden plantar directamente. Dado el elevado
número de hijuelos que se pueden obtener, se descartan los que tengan
pocas raíces, eligiendo sólo los mejores, es decir los más
vigorosos, de grueso calibre y provistos de una abundante cabellera
radicular.
Para vivero las distancias de plantación normalmente
recomendadas son de 1,20 a 1,50 m entre hileras y 0,20 a 0,30 m sobre
la hilera. Se recomienda cosechar retoños solamente a partir del
segundo año de plantación. La caña no es un buen elemento de
multiplicación por ser muy gruesa y tener el sistema radical
envejecido, lo cual hace difícil su prendimiento.
Multiplicación por raíces
Debido a la facilidad de emitir brotes, la raíz
es un muy buen medio de propagación de la frambuesa.
a) Estacas de raíz
La propagación por estacas de raíz es un
método de multiplicación utilizado sobre todo por los viveristas;
exige un mayor grado de cuidado pero puede proporcionar un mayor
número de plantas. Para obtener plántulas a partir de estacas de
raíz se preparan platabandas con tierra arenosa esterilizada, donde
se "siembran" superficialmente los trozos de raíces. Se
utilizan tanto las raíces gruesas como las finas; en el primer caso
la longitud óptima de las estacas es de unos 15 cm mientras que para
las otras es suficiente una longitud de 5 cm. Las ventajas de este
sistema sobre el hijuelo son el mayor número de plantas que pueden
obtenerse y la posibilidad de partir con raíces previamente
desinfectadas.
b) Brotes etiolados
A partir de las raíces pueden obtenerse brotes a
los cuales posteriormente se les induce a formar su propio sistema
radical, método llamado "brote etiolado".
Este sistema exige mayor tecnología, pero
origina plantas más sanas y vigorosas debido al rejuvenecimiento de
la plántula por desarrollar su propio sistema radical. La etiolación
es la resultante de un crecimiento de partes vegetativas en completa o
casi total ausencia de luz. La etiolación es sumamente eficaz para
incrementar la formación de raíces adventicias en tejidos de tallos.
Al igual que en el sistema anterior, la mejor época de cosecha de
raíces es junio - julio. Si se cosecha muy temprano, el desarrollo de
brotes se favorece al guardar las raíces por 6 a 10 días a 4 - 5ºC.
Las platabandas o camas se preparan con sustrato previamente
esterilizado. La mezcla de tierra ideal es turba y arena (1:1).
La
cama de siembra puede prepararse sobre mesones o en platabandas al
aire libre, pero en este caso se deben tomar las debidas precauciones
para evitar heladas o exceso de frío que atrasaría la salida de los
brotes. El sustrato en la platabanda, con una altura de 7 - 10 cm,
debe quedar perfectamente nivelado y apisonado. Las raíces se colocan
densamente y se cubren con 4 - 5 cm de mezcla para inducir al brote a
desarrollarse con la base perfectamente etiolada. La emisión de
brotes comienza a los 15 - 20 días, procediéndose a cosecharlos
cuando se han expandido 3 a 4 hojitas.
El corte se efectúa con una
buena hoja de afeitar en la unión del brote con la raíz, debiendo
ser plantado a la brevedad para evitar la deshidratación y oxidación
de los tejidos. La bolsa de plantación es pequeña, basta una de 7 -
8 cm de diámetro por 10 - 12 cm de alto y debe llenarse con la misma
mezcla usada en la platabanda. Las bolsas deben quedar a media sombra,
para su enraizamiento. El sistema radical comienza a desarrollarse a
los 10 días, presentando un buen desarrollo a los 45 días. Las
plántulas pueden repicarse cuando la parte aérea ha alcanzado 10 -
15 cm de altura. El proceso, desde la "siembra" a la
plantación en terreno, toma dos a tres meses, lo que obliga a plantar
a fines de septiembre.
Plantación
Hay que evitar la plantación en
suelos que han estado ocupados anteriormente por Solanáceas, tales
como papas, tomates, pimientos, berenjenas, etc., es probable que
contengan esporas del hongo que causa la verticilosis (Verticillium
spp.), las cuales pueden permanecer quiescentes hasta 4 a 5 años. Por
la misma razón es desaconsejable asociar los cultivos hortícolas
citados, como asimismo el cultivarlos en zonas muy próximas. Tampoco
conviene emplear suelos que hayan sido cultivados recientemente con
frutilla, frambuesa o moras, ya que pueden presentar nematodes,
vectores de serias virosis.
Se recomienda efectuar las nuevas
plantaciones en suelos que no presenten malezas perennes. Ante la
presencia de gramón o sorgo de Alepo se debe intervenir antes del
laboreo del suelo con herbicidas apropiados, tales como el Glifosato.
El éxito del establecimiento de una plantación está directamente
relacionado con el trabajo previo realizado al suelo.
Especialmente en
los primeros estados de desarrollo el sistema radical de la frambuesa
exige de un suelo esponjoso. La distancia de plantación puede ser de
3,00 x 0,60 – 0,70 m, lo que da alrededor de 6000 plantas por
hectárea. No se recomienda reducir la distancia entre hileras debido
a que, aún cuando la luz no es un requisito para el desarrollo del
color de la fruta, la luminosidad favorece el desarrollo robusto de
las cañas.
Además, se ha observado una mayor incidencia de Botrytis,
tanto en el fruto como en la vegetación, en las plantaciones con
entrelíneas reducidas, posiblemente debido al ambiente húmedo creado
por los riegos y por la falta de aireación.
Las frambuesas se plantan
a la misma profundidad a que estaban en el vivero y seguidamente son
podadas a 4 - 5 yemas para estimular el desarrollo de brotes
vigorosos. Es muy recomendable desde todo punto de vista tener rapidez
en la plantación, especialmente si se trata de brotes etiolados,
debido a la fecha tardía de plantación. Con el sistema de hijuelos y
plántulas de raíces, si se planta temprano, se tiene la ventaja de
no requerir riegos inmediatos a la plantación por estar el suelo con
suficiente humedad y no existir aún temperaturas elevadas.
Sistemas
de cultivo
Aunque algunos cultivares tienen un porte tendencialmente
erecto, la frambuesa necesita generalmente el empleo de soportes, ya
que sus tallos se curvan con facilidad bajo el peso de la vegetación
y de los frutos dificultando la recolección y a veces se pueden
quebrar. En la cabecera de la fila, cualquiera sea el método
adoptado, es necesario poner postes robustos, de una longitud de por
lo menos 2,20 m, enterrándolos en el suelo unos 60-80 cm. Los
sistemas en contraespaldera pueden ser planos o formar un seto
bastante ancho; en el primer caso los tallos se mantienen en un plano
vertical mediante alambres superpuestos a diferentes alturas; en el
segundo se colocan parejas de alambres. El sistema más utilizado es
el que lleva las cañas abiertas en V hacia las entrefilas, apoyadas
en dos alambres paralelos separados 40 cm entre sí a 50 cm del suelo
y otro par de alambres separados 60 cm entre sí a 140 cm del suelo.
Las cañas deben despuntarse para que no sobrepasen los 25 cm más
allá del alambre superior. Con este sistema los rebrotes crecen en el
centro de la V sin obstaculizar las operaciones de cosecha.
Además
las cañas, atadas alternadamente a izquierda y derecha de la V,
logran una buena iluminación y ventilación que favorece la
formación de frutos de excelente calidad. Cuidados culturales
Laboreo del suelo
El suelo se debe mantener
limpio de malezas para evitar la fuerte competencia hídrica que
éstas establecen con la frambuesa; además los numerosos hijuelos que
aparecen en las calles se deben eliminar lo antes posible para impedir
que, al desarrollarse vigorosamente, debiliten excesivamente a las
plantas objeto del cultivo con la consiguiente reducción de la
productividad. Las labores deben ser superficiales (8 - 10 cm de
profundidad), ya que la mayor parte de las raíces de la frambuesa
están comprendidas en los primeros 25 cm del suelo.
Riego
Por la misma razón las plantas sufren
inmediatamente las carencias hídricas. En casos de sequías
prolongadas se pueden tener reducciones de producción del orden de
los 60 - 75 %. Esta especie tiene exigencias hídricas sobre todo
durante la floración y engrosamiento de los frutos.
Poda
Esta operación se realiza todos los años y
difiere según se trate de cultivares uníferos o reflorecientes.
Poda de variedades remontantes
En el caso de los cultivares reflorecientes se
tiene una primera cosecha en la parte apical de los rebrotes el mismo
año de su formación y una segunda cosecha al año siguiente, en la
parte media y basal de las cañas.
Estas variedades requieren de dos
podas:
a) Poda de verano:
Después de la cosecha de diciembre, se
deben eliminar totalmente las cañas que fructificaron y las hojas
basales sobremaduras de los retoños. Además, si no se ha efectuado
raleo primaveral de retoños, se deben eliminar todos aquellos que son
débiles, mal formados, mal ubicados y los que se han desarrollado
tardíamente. Además de la poda, los renuevos se atan a los alambres
respectivos.
b) Poda de invierno:
En junio o julio, de preferencia
julio, se efectúa la segunda poda. Tiene por objeto rebajar las
ramas, cortando 1/3 de su longitud y dejándolas a 1,40-1,50 m de
altura, según la variedad. Además, debe hacerse un raleo de cañas,
el cual se efectúa dejando solamente 8 a 12 por metro lineal y
distanciándolas lo más uniformemente posible. En esta poda también
se eliminan las cañas que han desarrollado tardíamente. Al igual que
en la poda de verano, las cañas se acomodan y atan a los respectivos
alambres.
En las plantaciones de cierta dimensión se
prefiere aprovechar sólo la producción otoñal sobre rebrotes, que
se obtiene podando al ras del suelo las plantas inmediatamente
después de la cosecha. En la primavera siguiente, desde la corona
crecen los rebrotes que son raleados dejando 12 - 15 por metro lineal
en una banda de 20 - 30 cm de ancho, conteniendo a las plantas entre 2
alambres. Este sistema de conducción de los cultivares reflorecientes
permite obtener una cosecha otoñal más abundante y precoz, mejorar
el estado sanitario de la plantación (al evitar la fuente de inóculo
representada por las cañas invernales), así como reducir
notablemente los costos operativos de la plantación.
Poda de variedades no remontantes
Las variedades no remontantes solamente exigen la
poda de verano descripta para las variedades remontantes. La poda de
invierno simplemente se refiere a despuntes de las cañas y a la
eliminación a ras del suelo de las cañas débiles y mal ubicadas.
Además incluye la atada de las cañas a sus respectivos alambres y el
escardillado correspondiente.
Cosecha
Las frambuesas son frutos muy delicados; deben
ser recogidas en el momento justo, de no ser así se caen o se
deterioran.
El período de cosecha comprende desde fines de noviembre hasta principios
de enero en las variedades no remontantes. En las remontantes se
presenta su segunda cosecha en febrero-marzo y puede prolongarse hasta
abril-mayo, según las condiciones del clima. El índice de cosecha es
el color y la facilidad de desprendimiento del fruto de su
receptáculo, aún cuando esté firme y brillante.
Dado el
escalonamiento de la maduración, la recolección se hace en diversas
pasadas. Los intervalos de cosecha dependerán de la variedad, estado
de la plantación y de las condiciones del tiempo. La primera
recolección puede ser cada 4-5 días, pero en el período de máxima
maduración se deberá recolectar diariamente, sobre todo si se trata
de fruta para consumo fresco. El número de cosechadores por hectárea
es variable, ya que depende de la habilidad del cosechador y de las
facilidades con que cuenta el establecimiento. En el momento crítico
de maduración son necesarios alrededor de 10 cosechadores por
hectárea.
Como las frambuesas una vez cosechadas no se vuelven a
seleccionar, es necesario que el personal esté perfectamente
instruido acerca del estado en el que los frutos se consideran
maduros. Se aconseja limitar la recolección a las horas más frescas
de la mañana con tal que se disponga de personal suficiente. La
fruta, que debe ser firme, debe mantenerse poco tiempo en la mano;
debiéndose colocar inmediatamente en el envase de comercialización y
no mezclarla con fruta sobremadura, con mohos o dañada.
Es
conveniente construir un cobertizo, al resguardo del viento y del sol,
que sirva como centro de recolección y depósito provisorio de
frutos. Se recomienda usar cajas livianas, con una capacidad de 6 a 12
cajitas de 1/4 y 1/8 kg, respectivamente. Estas cajas pueden ser
colocadas en atriles fáciles de transportar. En lo posible, se debe
bajar la temperatura de campo a 5-6ºC dentro de las 2 a 3 horas de
cosechada. La fruta para industria puede cosecharse a granel; pero si
es para congelación en IQF (congelado individual) deben aplicársele
las mismas consideraciones que para el consumo en fresco.
Variedades
Variedades remontantes
Heritage: variedad remontante
predominante a nivel mundial, destinada a la producción de frutos de
cosecha otoñal. La cosecha es tardía, se extiende hasta las primeras
heladas, presentando un pico desplazado hacia abril-mayo en El
Bolsón. La producción estival, es decir sobre cañas, es temprana y
de carácter regular. La planta es muy vigorosa y posee espinas muy
marcadas. Ha demostrado un amplio rango de adaptación y consistencia
en el rendimiento. Los frutos son cónicos, excepcionalmente firmes en
estado maduro, rojo claro brillante, con sabor regular, presentan un
tamaño relativamente pequeño al inicio de la maduración y después
decididamente chicos; se caracterizan por su fácil liberación y la
capacidad de permanecer en buenas condiciones incluso cuando están
sobremaduros. La fruta es buena para la elaboración de dulce aunque
regular para conservas al natural.
Autumn Bliss: tiene también un amplio
rango de adaptación. El fruto no es tan firme como el de Heritage,
pero posee mejor sabor y generalmente mayor tamaño, además la
cosecha otoñal se anticipa de dos a cuatro semanas.
Ruby: fruto mediano, cónico, rojo
intenso brillante, consistencia media y buen sabor.
Titán: fruto cónico, mas bien grande,
rojo intenso, consistencia mediana y buen sabor.
Tulameen: fruto grande, rojo brillante
y muy firme, excelente para consumo fresco, presenta buen
comportamiento en las condiciones del sudeste bonaerense (Cátedra de
Fruticultura, UNCPBA).
Chilliwack: fruto alargado, mediano,
rojo intenso y buen sabor, firme, aunque de menor consistencia que la
variedad precedente. Buena variedad para consumo fresco.
Chilcotin: fruto redondo, mediano, rojo
brillante que no se oscurece, buen sabor, relativamente consistente,
tiende a ser blando comparado con los de Chilliwack. Se adapta tanto
para el consumo fresco como para el congelado.
Schönemann: variedad de cosecha
tardía y generalmente extendida. Presenta tallos de porte erguido y
poco espinosos. Exige suelos frescos, ligeros, aireados y permeábiles.
Los frutos son muy grandes y parejos, de forma cónica y armoniosa,
color rojo oscuro opaco, con buen sabor y semillas pequeñas, resultan
excelentes para conservas al natural.
Meeker: frutos cónicos, medianos,
parejos, rojos, de buen sabor y consistencia. La fruta es muy buena
para conservas al natural. Es una variedad de cosecha tardía,
presenta bajo rendimiento en El Bolsón.
Camenzind: fruto de tamaño mediano,
cónico, rojo oscuro.
Willamette: variedad temprana. Los frutos son
chicos, aunque al inicio de la cosecha presentan un tamaño mayor, son
cónico-redondeados, con drupéolas pequeñas, de intenso color
rojo-púrpura oscuro, de sabor poco ácido y no muy aromáticos.
Variedad interesante para jugo, también es buena para dulce.
Zeva II: frutos cónico-redondeados, rojo púrpura
excesivamente oscuros, medianos, heterogéneos.
Literatura recomendada
Paglietta R. 1986. El frambueso. Mundi-Prensa, Madrid.
Sudzuki, F. 1983. Cultivo de frutales menores.
Universitaria S.A., Santiago de Chile. 194 pp.
Bibliografía
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Daubeny H. 1994. Cultivo de la frambuesa, una perspectiva
mundial. En: Seminario Internacional, producción de frambuesa y arándano en
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FCA-UNMP / EEA INTA Balcarce.
Martínez E., A. De Michelis y S. Terradillos. 2000.
Comportamiento productivo e industrial de diez variedades de frambuesa en la
Comarca Andina, temporada 99/00. Agencia de Extensión Rural El Bolsón, EEA
INTA Bariloche.
Paglietta R. 1986. El frambueso. Mundi-Prensa, Madrid.
Sudzuki, F. 1983. Cultivo de frutales menores.
Universitaria S.A., Santiago de Chile. 194 pp.
Sudzuki, F. 1988. Producción y perspectivas del cultivo
de la frambuesa en Chile. Publicaciones misceláneas agrícolas Nº 22,
Biblioteca Ruy Barbosa, Facultad de Cs. Agrarias y Forest., Universidad de
Chile.
Torres A. y G. Contreras. 2001. Variedades de frambuesa
en la zona sur de Chile. Tierra Adentro 41 (nov-dic): 19-21.
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