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Contenido de humedad aconsejable para la madera

Ing. Ftal. Mario Alfredo Galetti

Diciembre de 2001

El contenido de humedad de una madera está en relación con las condiciones ambientales del lugar y dentro de un mismo lugar, con las características del sitio en que la pieza será utilizada, especialmente si es colocada en el exterior de un edificio.

El equilibrio higroscópico de una madera evidencia un estado sensible a los cambios ambientales, ya que el grado de humedad que la caracteriza en un momento dado, puede aumentar o disminuir, de acuerdo con las modificaciones de las condiciones de temperatura y humedad del aire. La determinación del equilibrio higroscópico de la madera tiene suma importancia para las industrias madereras y en el uso final de los productos elaborados.

Como las condiciones ambientales de todos los sitios varían constantemente, ninguna madera se encuentra en equilibrio estable, sino que el contenido de humedad sigue las fluctuaciones que le condiciona el medio ambiente. Es por ello que el valor del equilibrio higroscópico de una pieza de madera hay que referirlo al lugar y momento de su verificación.

La determinación experimental del equilibrio higroscópico se realiza exponiendo la madera a diferentes condiciones ambientales y verificando el contenido de humedad alcanzado. También es posible conocer este valor en forma previa, partiendo de los datos de la temperatura y humedad relativa del aire a la que estará expuesta. Así por ejemplo una madera colocada en un ambiente de 20 °C y 55 % de humedad relativa, alcanzará un equilibrio higroscópico de 10 %.

El secado natural de madera de Eucalyptus globulus para fabricación de parquet, en la ciudad de Balcarce luego de un estacionamiento de 4 meses, durante el mes de Diciembre tiene un contenido de humedad promedio de 16 %, mientras que en el mes de Junio puede llegar al 21 %. El mismo material sometido al secado artificial en horno llega a un 11 % de humedad.

Se debe tener muy en cuenta el destino que tendrá la madera desecada, para evitar sorpresas desagradables por el comportamiento posterior del material. Se recomienda llevar la madera en el proceso del secado, al tenor de humedad lo más cercano posible al contenido de humedad que alcanzará en el lugar de empleo, e incrementar la estabilidad física del material mediante el recubrimiento de sustancias impermeabilizadoras (ceras, lacas, parafinas, pinturas, etc), que contrarrestarán en parte los efectos del cambio en el medio ambiente. Además, la madera una vez cortada debe ser sometida a una operación de protección, con el fin de evitar, que durante el transporte y el almacenamiento pueda ser atacada por bacterias, hongos e insectos.

El secado artificial (tradicional con aire caliente, por condensación o al vacío) puede ser sin duda una preparación para obtener después una buena y duradera conservación de la madera. La madera secada con aire caliente tiene una mayor uniformidad pero si se trabaja correctamente también el sistema al vacío garantiza igual resultado. El secado al vacío permite eliminar buena parte de las sustancias resinosas presentes en la madera.

El aumento de la humedad en la madera, por encima de los valores normales para el uso destinado hace que el material se hinche, aumentando las piezas sus medidas en el ancho y espesor, con los consiguientes perjuicios en pisos, muebles, aberturas.

En cambio, cuando la madera acusa un contenido de humedad correspondiente a un equilibrio higroscópico y es llevada a un medio atmosférico para menor equilibrio, sufrirá contracciones que pueden producir grietas, rajaduras y deformaciones.

A continuación se indican los porcentajes de humedad recomendados generalmente para las maderas destinadas a la construcción y elementos vinculados a la misma, según diversos autores:

* Muebles, carpintería e instalaciones internas en ambientes con calefacción central

9 - 10 %

* Manufactura similar en ambientes calefaccionados con estufas corrientes

10 - 12 %

* Ventanas, puertas exteriores, cortinas, carpintería con un lado en contacto con el exterior

12 - 15 %

* Tirantería, estructura de techos sin contacto exterior, con ambiente calefaccionado

14 – 16 %

* Maderas destinadas a usos al exterior

14 - 17 %

* Encofrados y similares

15 - 18 %

* Parquet:

 

- en ambientes con losa radiante

8 - 10 %

 

- en ambientes con calefacción central

9 - 12 %

 

- en ambientes sin calefacción

10 - 14 %

 

Medios para estabilizar la madera desecada

Una vez desecada la madera a los valores determinados por el uso a darle, es necesario resguardarla tratando de mantener por el mayor tiempo posible el grado de humedad alcanzado, ya que la madera tenderá siempre a nivelar su humedad con el estado higrométrico del aire que la rodea. Ello será función del grado de humedad, tipo de madera y tratamientos protectores aplicados al material desecado. Si se desea que la madera secada cumpla adecuadamente con su función en servicio, es indispensable resguardar el porcentaje de humedad que se le fijó en el proceso de secado.

La madera secada en horno hasta el 12 %, puede ser acondicionada a la intemperie en nuestra zona, ya sea entablillada o en pilas compactas, por períodos cortos, ya que se corre el riesgo que retome demasiada humedad al cambiar las condiciones ambientales.

El almacenamiento bajo tinglago brinda buenos resultados para material llevado a un bajo contenido de humedad (menos del 12 %), variando los plazos de mantenimiento, de acuerdo con las condiciones ambientales. Los tinglados pueden asegurar una buena protección a la madera frente a la acción del sol y la lluvia, pero no siempre impedir que el material leñoso retome humedad durante los períodos de elevado estado higrométrico, especialmente cuando la temperatura del aire es elevada.

Es por ello que se aconseja acortar el tiempo de almacenamiento durante el período húmedo y caluroso. Las pilas de madera pueden estar entablilladas o compactas, destacándose que el material entablillado puede retomar más rapidamente humedad del aire.

La colocación de la madera en ambientes cerrados controlados brinda buena protección contra los elementos adversos. Algunas veces es recomendable que los galpones estén provistos con ventiladores o extractores de aire, dependiendo su colocación y uso del contenido de humedad de la madera almacenada y de la hermeticidad de la construcción. La madera secada artificialmente puede retomar humedad durante períodos de elevada humedad relativa y en tales condiciones, los plazos de almacenamiento deben ser disminuídos.

En las zonas secas y semisecas la madera puede ser almacenada largos períodos en galpones cerrados.

En ambientes cerrados no controlados en zonas húmedas, permite a la madera alcanzar tenores de humedad equivalentes a los correspondientes al material estibado en tinglados. La madera desecada hasta un contenido del 10 % o menos, y los productos manufacturados con ella, pueden retomar humedad si se almacena durante largo tiempo en condiciones de elevada humedad relativa en el interior de galpones.

El excesivo rehumedecimiento de la madera almacenada puede provocar los siguientes inconvenientes:

  • Hinchamiento de toda la pieza, o de ciertas porciones, tales como los extremos.
  • Deformaciones de las piezas.
  • Fallas en el encolamiento y encastres, en especial cuando el rehumedecimiento se localiza en los extremos.


Cuidados en obra

En una obra son varios los casos en que una pieza o estructura de madera puede estar sujeta a un incremento anormal de humedad:

  • Por suministro de humedad proveniente del suelo.
  • Pérdidas en cañerías, tuberías, llaves de paso, canillas.
  • Por condensación en sitios mal ventilados.
  • Por filtraciones, o acceso de agua de lluvia.

Para prevenir inconvenientes en el comportamiento de las estructuras, se debe partir de maderas cuyo contenido de humedad esté en relación con las condiciones ambientales. La aplicación de sustancias hidrófugas mejorará el comportamiento de las maderas que acusan mayor sensibilidad a los cambios, recomendándose los siguientes tratamientos:

  1. Ventanas, puertas exteriores macizas, marcos, cortinas, persianas: Impregnación por inmersión, pintado con soluciones oleosas de repelentes a la humedad, antes de proceder a la aplicación de pinturas y barnices.
  2. Pisos y revestimientos: Aplicación de parafinas, ceras o productos impermeabilizantes, antes de proceder al lustrado de las superficies. En el caso de pisos de madera colocados sobre morteros, es fundamental esperar a que la mezcla esté adecuadamente seca, para evitar el re-humedecimiento de la madera.
  3. Tirantería, estructuras de tabiques y techos, así como la madera aserrada con superficies transversales expuestas al medio: Impregnación similar al punto (a), con aplicación de productos selladores en los extremos (cabezales), dado que la pérdida y absorción de la humedad es máxima en el sentido de las fibras.

Para valorar el poder impermeabilizante de varios productos, se indica a continuación la eficacia de cada uno de ellos, mediante la aplicación de una escala porcentual, en la que el valor de 0 % corresponde a la madera sin tratamiento, y el 100 % al material perfectamente impermeabilizado.

Los valores expresados muestran los resultados obtenidos por la aplicación de tres capas del producto sobre la madera:

Ceras para muebles

8 %

Pinturas al aceite

70 %

Productos al látex

87 %

Aceite de lino

18 %

Barnices celulósicos

73 %

Pinturas asfálticas

98 %

Pinturas al grafito

61 %

Esmaltes sintéticos

76 %

Escamas aluminio c/ barniz

98 %

Cuando se prevea que la madera pueda estar expuesta a condiciones de elevada humedad relativa, o condensaciones, se debe aplicar un tratamiento con preservador-repelente al agua, recurriendo a los siguientes procedimientos:

  1. Impregnación por vacío – presión, o inmersión de la madera antes de su puesta en obra.
  2. Aplicar el tratamiento completo en la madera puesta en obra por medio de pincelado. Debe prestarse especial atención en tratar las juntas, uniones y sitios donde pueda juntarse o introducirse el agua de lluvia y permanecer por tiempo prolongado, así como en las nuevas superficies aparecidas por cortes o perforaciones efectuadas después del tratamiento protector original.


Cuidados durante el transporte

La madera desecada puede sufrir serios desperfectos durante su transporte, debido a las siguientes causas:

  • Re-humedecimiento por acción de lluvias, neblinas.
  • Elevación en el contenido de humedad por su transporte en recintos cerrados y húmedos.

En todos los casos en que las maderas secas se transporten en vehículos que permitan el re-humedecimiento, el material debe ser protejido aplicando productos impermeabilizantes, o por medio de recubrimientos con telas plásticas.

 

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