Introducción
Esta especie arbórea, muy difundida en nuestro país debido
a su rusticidad y adaptación a diversos climas, encontró en la provincia de
Buenos Aires y especialmente en el sudeste bonaerense un lugar muy apropiado
para su establecimiento.
Tal es así que en el partido de Balcarce se la puede
encontrar asilvestrada procedente de cultivos en completa naturalización.
Posee la particularidad de no ser atacada por el bicho de
cesto “Oiketicus platensis” ni por la hormiga negra común y ser además
una especie ignífuga, es decir, respetada por el fuego.
Es muy utilizada en la fijación de dunas y médanos como
asimismo para corregir problemas de erosión hídrica en suelos con pendiente en
laderas de cerros donde hay arrastre de sedimentos.
Al ser de hoja perenne es muy adecuada para el reparo del
ganado, la formación de cortinas rompevientos, contra incendios y producción de
madera.
Descripción botánica
Nombre científico: Acacia melanoxylon R. Brown.
Clase: Dicotiledóneas.
Familia: Leguminosas.
Nombres vulgares: Acacia australiana, Acacia aromo, Aromo salvaje,
Aromo negro.
Es un árbol que alcanza entre 15 y 20 metros de altura,
pero en condiciones de sitio adecuados puede llegar hasta los 35 metros.
Presenta una corteza lisa, marrón grisácea que en estado adulto muestra surcos
longitudinales. Su copa es densa, amplia, globoso-cónica, su follaje es
abundante y coriáceo, las hojas son perennes presentando heterofilia, es decir
en estado juvenil son compuestas, bipinnadas con pequeños folíolos y al estado
adulto las cambia por filodios oval-lanceolados de color verde oscuro de 6 a 10
cm de largo por 1,5 a 2 cm de ancho, con nervaduras bien marcadas, con un borde
recto y otro curvo.
Posee raíces superficiales con tendencia a emitir renuevos.
La forma forestal es superior cuando crece en condiciones de alta competencia,
adoptando los ejemplares aislados abundantes ramificaciones de gran diámetro y
copa globosa. En plantaciones densas adquiere un fuste recto con buen desrame
natural y copa cónica.
Las flores se agrupan en capítulos globosos pequeños de
color crema o amarillo pálido formando racimos axilares, apareciendo en
agosto-septiembre en esta región.
El fruto es una vaina de unos 8 a 10 cm de largo, curvada
en forma de hoz, de color pardo, conteniendo en su interior las semillas de
color negro brillante de 5 mm de longitud, con un funículo rojo y vistoso que
las rodea. La cantidad de semillas por kilogramo es de 70.000 con una alta
viabilidad (95 %).
Area de origen
Su área de distribución natural se ubica en el Sudeste de
Australia y Noreste de Tasmania, entre los 16° y 43° de Latitud Sur. En ella
crece como sub-bosque de Eucalyptus globulus y otros Eucalyptus (E.
viminalis, E. camaldulensis, E. regnans, E. ovata, E. delegatensis), y
además se la puede encontrar asociada a especies del género Nothofagus (N.
moorei, N. cunninghamii).
Requerimientos edafo-climáticos
Esta especie es muy competitiva y de crecimiento
relativamente rápido cuando las condiciones le son favorables. Es una especie
muy plástica en cuanto a clima y suelos ya que en su área de distribución
natural las precipitaciones oscilan entre 450 y 1800 mm, en regímenes cálidos
hasta los templado fríos, resiste las heladas intensas de -6°C sin sufrir graves
daños.
Prospera mejor cuando las lluvias se ubican en los 1000 mm
anuales, soporta vientos fuertes y la sequía.
Soporta la sombra de otros árboles especialmente cuando es
joven, luego requiere media luz y puede crecer a plena heliofanía. La forma
forestal es superior cuando crece en condiciones de alta competencia, adoptando
los ejemplares aislados abundantes ramificaciones de gran diámetro y copa
globosa. En plantaciones densas adquiere un fuste recto con buen desrame natural
y su copa adquiere forma más cónica.
Se adapta a una gran variedad de suelos desde los arenosos
hasta los pesados húmedos y arcillosos aunque prefiere los sueltos y arenosos.
En los inundables se comporta bien, siempre que el agua permanezca poco tiempo.
Es mejorador del suelo, como toda leguminosa y en Chile se lo encuentra en
forestaciones asociado a Pinus insignis con buen crecimiento.
Cultivo
La época adecuada para la recolección de frutos de esta
especie es, en la Provincia de Buenos Aires, en el mes de diciembre.
Se reproduce por semillas sembradas en almácigos a 1 cm. de
profundidad, para lo cual es necesario realizar un tratamiento de presiembra de
la misma que consiste en sumergirla en agua, con lo que se favorece notablemente
su germinación.
La siembra se realiza al aire libre, desde mediados de
Agosto hasta fines de Setiembre, con un período de germinación aproximado de 40
días. El terreno debe estar bien preparado, suelto y aireado, en lo posible
desinfectado y libre de malezas. El almácigo se prepara en surquitos
distanciados 10 cm con lo que se logran unas 500 plantas por metro cuadrado de
almácigo.
Cuando las plantas tienen 4 hojas ó 6 cm de altura se deben
trasplantar a envases de un litro, donde permanecerán allí hasta su plantación
definitiva transcurrido un año. La época más apropiada para realizar la
plantación es el final del invierno o principios de primavera. En condiciones
normales las plantas tendrán de 60 a 80 cm de altura.
También se puede emplear el sistema de plantación a raíz
desnuda lo que involucra un mayor riesgo de fallas, pero a menor costo que con
el empleo de envases. Para ello los plantines provenientes de los almácigos se
enviveran en platabandas a 30 cm entre plantas y 0.60 a 1 metro entre las filas.
De esta forma alcanzarán al año de la siembra de 1.50 a 1.70 m o sea el doble de
la altura que usando envase.
Sistemas de plantación y manejo
Como se dijo anteriormente la época más adecuada para
realizar la plantación es en los meses de Julio – Agosto (con plantas a raíz
desnuda) y Septiembre – Octubre (plantas en envase).
El sistema de manejo tiene que ver con el objetivo de la
forestación, ya que la acacia australiana ha sido plantada con diversas
finalidades, principalmente de protección (de suelos, ganado, cortinas
rompevientos, dunas, corrección de torrentes, etc.), en segundo término con
fines ornamentales y muy poco con finalidad productiva de madera.
En cuanto a la densidad de la plantación con fines
productivos, para obtener ejemplares con buen fuste, libre de ramas, derechos y
alta biomasa, ésta debe ser inicialmente alta, es decir plantaciones densas ( 2m
x 2m), con lo que se precisan 2.500 árboles/ ha. Posteriormente se realizarán
oportunas intervenciones de la masa llevando a cabo los raleos, los que pueden
ser selectivos o sistemáticos sobre un porcentaje a determinar según la calidad
de sitio y condiciones de la masa arbórea. También pueden usarse otros
distanciamientos iniciales como: 3m x 2.5m (1333 pl/ha), 3m x3m (1111 pl/ha), ó
4m x 4m ( 625 pl/ha).
Como regla general se puede decir que a medida que aumenta
el distanciamiento, las prácticas de raleo disminuyen, pero se incrementarán las
podas para lograr madera de calidad.
Esto último hace al manejo de la plantación. Continuando
con los sistemas de plantación estos pueden agruparse en: Macizos, Cortinas,
Cortinones y Trincheras.
Macizos:
Corresponde a distribuciones arbóreas regulares en el
terreno con una superficie mínima de 1/4 ha y con los lados no menor de 50
metros. La finalidad de este sistema es la obtención de madera.
Cortinas:
Son disposiciones de árboles en el terreno en 2 – 4 filas y
por un largo variable. El objetivo principal de las mismas es el de protección
contra los vientos.
Cortinones:
Son cortinas más anchas (30 metros) y largo variable. No
llegan a ser macizos pero tiene los beneficios de la cortina, abrigo para el
ganado y se obtiene madera de mejor calidad que esta última.
Trincheras:
Cuando la distribución de las plantas reúne las siguientes
características:
Distancia entre filas: 2 m a 3 m
Distancia entre plantas: 1 m a 2 m
Distancia entre trincheras: 10 m a 15 m
Cantidad de filas por trinchera: mínimo 4
Pueden usarse estos sistemas para consociarse con pasturas
(sistemas silvopastoriles) ó agricultura.
Además hay que tener en cuenta el marco de plantación, que
pueden ser los siguientes:
Cuadrado o marco real:
Los ejemplares en este sistema se ubican en los vértices de
un cuadrado que se distribuyen en el terreno en forma contigua.
Rectangular:
Es similar al cuadrado, pero varía la distancia en un
sentido con lo que se logra que las plantas se ubiquen en los vértices de un
rectángulo.
Tresbolillo ó triángulo equilátero:
Las plantas en este tipo de plantación deben formar entre
sí triángulos cuyos lados sean iguales. Con este método de plantación se coloca
una mayor cantidad de plantas por hectárea que utilizando el del cuadrado.
Quincunce ó cuadrados superpuestos ó triángulos isósceles:
Este sistema de plantación es como el del cuadrado, con el
agregado de una planta en el cruce de las dos diagonales, obteniéndose cuatro
triángulos isósceles con dos lados iguales y uno desigual.
Usos de la madera
Su madera de albura color amarillo – ocre, se diferencia
del duramen castaño – violáceo. El brillo es suave, sin olor, textura mediana y
heterogénea, grano derecho y veteado pronunciado similar a la madera de nogal.
Una vez estacionada la madera acusa una densidad promedio
de 0,660 kg / dm3. Es de buena estabilidad dimensional puesta en obra. Seca
normalmente y sin problemas de alabeos, admitiendo un secado relativamente
acelerado. Es poco durable en contacto con el suelo, pero acredita buena
durabilidad a la intemperie. Es moderadamente penetrable en el duramen y
fácilmente impregnable en la albura, la que normalmente ocupa una porción
importante del tronco. Es fácil de aserrar maquinar y clavar, prestándose para
trabajos de curvado, especialmente la zona de la albura. Es madera semidura y
medianamente pesada, flexible, soporta bien choques y vibraciones. Se emplea en
carpintería, mueblería, artesanados, culatas para armas de fuego, estructura de
embarcaciones, remos, mangos de herramientas, etc. En Chile se utiliza también
para producir pastas celulósicas.
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