Introducción
El productor encuentra en esta especie forestal un claro
ejemplo de integración productiva por los variados beneficios y productos que
aporta a la diversificación de la empresa agropecuaria.
- Obtención de postes y varillas
- Madera de aserrado
- Combustible
- Fertilizadora de suelos
- Fijadora de suelos
- Melífera
- Forraje
- Integración silvopastoril
- Decorativa
De esta manera se presenta bien para realizar forestaciones
en el establecimiento rural con el doble propósito de protección y
aprovechamiento de sus productos.
Es una especie muy rústica, ávida de sol y que soporta
temperaturas extremas. Rebrota bien de cepa, por lo que es apta para su
aprovechamiento por el método de las cortas a tala rasa.
Sus crecimientos son del orden de los 8 – 9 metros cúbicos
por hectárea y por año.
Descripción de los usos
Su madera, muy utilizada para postes de alambrados,
carrocerías, pisos de parquet y tarugado, mueblería, etc., es de color castaño –
verdoso – amarillento con brillo suave, sin olor, textura mediana y heterogénea,
con grano derecho y veteado suave a pronunciado. Su densidad es de 0,760 kg /
dm3 y presenta una gran resistencia a los agentes atmosféricos ya que es prácticamente impenetrable a los líquidos. Su durabilidad se calcula en 15 a 20
años, según el tipo de suelos. Esto se debe a la gran tilidosis que presenta, es
decir que gran parte de sus vasos conductores de savia están obstruídos con
tílides (sustancias tánicas) que le confiere la gran ventaja de hacer postes
durables sin impregnación y muebles expuestos a la intemperie.
Es resistente a los esfuerzos de flexión, choque y
compresión longitudinal y es dócil en el curvado a vapor.
Como leña arde bien aunque no rápidamente cuando está
húmeda. Posee buena llama manteniéndose la brasa incandescente por tiempo
prolongado.
Como fertilizadora de suelos, al ser una leguminosa sus
raíces viven en simbiosis con bacterias del género Rizobium con las que forman
los característicos nódulos y así transforman el nitrógeno inerte de la
atmósfera al estado asimilable para los vegetales. La descomposición de la
hojarasca se acelera, se liberan los nitratos solubles a razón de 59 kg / ha /
año. En plantaciones de 16 a 20 años de edad el contenido de nitratos aumentó
590 Kg / ha. La cantidad de nitrógeno en circulación se estima en 50 Kg / ha,
que serían dos veces los valores medidos en otros tipos de forestales.
En industrias forestales de transformación, la acacia
blanca es muy apta para la fabricación de tableros de fibras de calidad, como
así también para la producción de estructuras con tablas encoladas y
ensambladas.
La acacia blanca puede ser utilizada como especie
forrajera, para lo cual sus hojas son mezcladas en un 30 % con salvado de arroz
para la alimentación de ganado porcino. En la alimentación de aves puede
reemplazar a la alfalfa, utilizando para ello una acacia tetraploide, el clon
Gigas; debido a que el tamaño de sus hojas es tres veces mayor con un contenido
proteico 1,4 veces mayor al de la acacia diploide normal.
Como fijadora de suelos se presta muy bien para combatir la
erosión por su vigorosa capacidad de regeneración por brotes de raíz y para la
repoblación de cárcavas en suelos muy degradados.
La abundante floración que presenta la acacia blanca la
hace una especie melífera de gran importancia, destacándose para tal fin los
cultivares Rozsaszin, Csaszartoletesi y el Kiskunsagi.
Se comporta muy bien en sistemas silvopastoriles y se la
puede encontrar consociada a gramíneas, en especial el Bromus unioloides,
conocida vulgarmente como “cebadilla criolla”.
Para fines ornamentales se han desarrollado variedades como
la “var. semperflorens”, que posee un prolongado período de floración o la “var. umbraculiforme” de copa globosa (acacia bola).
Descripción botánica
La acacia blanca, cuyo nombre científico es Robinia
pseudo-acacia pertenece a la siguiente taxonomía botánica:
- Clase: Dicotiledóneas
- Familia: Leguminosas
- Subfamilia: Papilionoidea
Es un árbol de 15 a 20 m de altura, porte elegante, copa
redondeada y ancha con hojas caducas. Estas son compuestas, alternas con 3 – 14
pares de folíolos elípticos y tiernos de color verde claro en su cara inferior.
En la base de cada hoja nace un par de espinas agudas y comprimidas de unos 12
mm de longitud.
La corteza es de color oscuro, rugosa, con grietas anchas y
profundas.
Las flores son hermafroditas, aparecen en Octubre formando
racimos alargados, densos y colgantes de 14 cm de largo son de color blancas y
perfumadas con abundante néctar.
Los frutos son vainas de 5 – 10 cm de largo por 1,5 cm de
ancho de color castaño oscuro que se abren al madurar y contienen de 6 a 12
semillas lisas y brillantes de 5 mm de largo por 3 mm de ancho, las que por
tener una envoltura dura obligan a efectuar un tratamiento de presiembra para
ablandarlas y permitir su normal germinación.
Cabe mencionar que la acacia blanca es atacada por el
“bicho de cesto” Oiketicus platensis y por el “taladro de los forestales”
Platypus sulcatus, no constituyendo estas plagas una merma significativa en los
rendimientos finales.
Requerimientos edafo-climáticos
Es una especie heliófila (ávida de luz solar) de rápido
crecimiento. Encuentra buenas condiciones para su crecimiento en la Región de la
Pradera Pampeana de República Argentina, comprendida por las provincias de
Buenos Aires, Entre Ríos, Centro - Sur de Santa Fe y Córdoba, y Este de La Pampa.
Con respecto a las condiciones ecológicas que le son
propicias en nuestro país se puede decir que es una especie de todos los climas,
salvo los muy fríos pues exige una temperatura estival suficientemente elevada y
prolongada como para que los brotes tengan tiempo de lignificarse perfectamente
y así resistir en el período invernal.
Aunque es bastante resistente a la sequía, se desarrolla
rápido cuando las precipitaciones coinciden con su período de crecimiento en
primavera – verano.
Prefiere los terrenos fértiles, frescos, profundos y
permeables. No le convienen los muy húmedos, compactos, ni tampoco los que
tengan exceso de salinidad.
Area de origen
Es originaria de EEUU, de los Montes Apalaches entre los 43
y 35 ° de Latitud Norte hasta una altura de 1.100 metros sobre el nivel del mar.
Su área de origen se encuentra en la cuenca del río Mississippi a lo largo de
1.000 km recorriendo los estados de Alabama, Giorgia, Virginia, Maryland,
Kentucky, Tennessee, Carolina del Norte y del Sur, Ohio, Indiana y Giorgia
Central.
El área está confinada a una región de clima húmedo, donde
el promedio anual de precipitaciones varía de 1.000 a 1.500 mm y en la época de
crecimiento hay promedios de 500 a 700 mm.
El promedio de temperaturas en verano se encuentra entre 20
y 27 °C con una máxima de 30 y 38 °C. El promedio de temperaturas de invierno
varía entre 2 y 8 °C, con una mínima extrema de –10 a –25 °C. El período libre
de heladas está entre 140 y 220 días.
La especie aparece en varios tipos de suelos pero no lo
hace en los muy secos o muy pesados.
Produce mejor en los suelos francos, fértiles, profundos
(más de 30 cm) y bien drenados.
Tolera las variaciones de pH entre 4,5 y 7,5. Los suelos
calcáreos le son propicios.
Cuando el clima es demasiado seco tiende a crecer
lentamente y adquiere una forma excesivamente espinosa y arbustiva.
Producción de plantas
La cosecha de semilla se realiza en los meses de
Abril-Mayo, siendo la de mejor calidad por su excelente estado sanitario, la
procedente de la Localidad de Argerich, ubicada en el Partido de Villarino,
Provincia de Buenos Aires.
Se debe cosechar antes que el fruto se abra, ya que se
trata de una vaina dehicente al madurar. La germinabilidad media es de 70 % y la
duración media de la facultad germinativa es de 2 a 4 años. La cantidad de
semillas por kilogramo es de 50.000.
La siembra se realiza en Setiembre sobre terreno preparado,
suelto y aireado, libre de malezas. Con la modalidad “al chorrillo” se disponen
las semillas una al lado de la otra. La profundidad de siembra varía entre 1 y 2
cm. Los surcos se distancian entre 20 y 30 cm unos de otros. Es conveniente remojar la semilla antes de sembrar y
realizar la siembra en forma manual.
El enviverado se realiza durante el invierno siguiente y
consiste en trasladar las plantas de 30 cm de altura aproximadamente a un
terreno preparado. Aquí la separación entre plantas será de 25 cm en la fila y
80 – 100 cm entre hileras.
Al cabo de 1-2 años se obtienen ejemplares de 1,80 a 2 m
apropiados para llevar al campo.
Plantación y distintas alternativas de manejo
Se utilizan plantas de vivero a raíz desnuda con buena
cabellera radicular. La época de implantación es en los meses de junio, julio y
agosto.
Una distancia de plantación adecuada es de 2 x 2 m (2.500
plantas / ha), siendo también aconsejable a 3 x 3 m (1.111 plantas / ha) y a 4 x
4 m (625 plantas / ha).
Una práctica observada con buenos resultados es la de
cortar las plantas a unos 10 cm del suelo, cuando se trata de ejemplares de 1 a
2 años, pues así se desarrollará un brote muy vigoroso que alcanzará al año una
altura superior a la de las plantas que no hayan sufrido esta operación. En
general las no cortadas progresan mas lentamente durante los dos primeros años.
La acacia blanca tiene raíz pivotante, pero se bifurca rápidamente dando origen
a largas y delgadas raíces laterales, de las que aparecen brotes a bastante
distancia del pie, precisamente porque ellas no son profundizantes. Esto permite
reemplazar la cepa cuando es muy vieja y se encuentra deteriorada por efectos de
la podredumbre.
Rebrota de cepa y raíz por varios períodos cuando se ha
cuidado bien la plantación. Al segundo año de efectuado el corte de los árboles
adultos se elige el brote más vigoroso suprimiendo los demás. A veces se dejan 2
brotes en cada cepa en lados opuestos y con el objeto de obtener postes.
También se pueden dejar hasta 4 brotes por cepa dependiendo
de la calidad del sitio y del diámetro de los postes que se deseen obtener.
Los turnos de corta se repiten cada 12 – 15 años, pudiendo
rendir de 2000 a 3000 postes por hectárea en cada corte.
Una alternativa interesante es la de adoptar el método de
tallar bajo fustar, es decir practicar una correlativa selección de brotes luego
de la tala y a los 10 – 12 años efectuar la corta de los retoños pero dejando
uno el mejor que prosiga su crecimiento a pleno fustar, pudiéndose obtener con
este tratamiento un rollizo de muy buen valor maderable a los 30 – 35 años.
En los sistemas silvopastoriles la acacia blanca se adapta
muy bien en densidades de 800 plantas por hectárea o sea a distancias de
plantación de 2,5 x 5 m sembrando en el interfilar “cebadilla criolla” (Bromus
unioloides) la cual puede ser consociada con alguna leguminosa herbácea. De esta
forma el ganado encuentra muy buen verdeo para comer.
Este aprovechamiento de la pastura debe ser controlado para
permitir la resiembra de la misma y evitar su agotamiento, teniendo en cuenta
que la especie citada vegeta en otoño y primavera en nuestra región.
En estos sistemas el recurso forestal puede ser aprovechado
a los 10 – 15 años a tala rasa y posteriormente manejar el rebrote o con raleos
para la obtención de postes, dejando el resto de la masa para rollizos a los 25
– 30 años.
El concepto de diversificación se ve apuntalado con esta
especie forestal de uso múltiple por lo que es muy recomendable contar con ella
como aliada para mejorar la rentabilidad de la empresa agropecuaria.
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