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Intersiembra Trigo-Soja

 

Alejandro Alvarez Prado - Estudiante Postgrado FCA - UNMdP

Horacio A. Sarlangue - GOT Sudeste - EEA Balcarce - INTA

 

Junio 2006

   
 
Cuando se analiza el precio de los granos a nivel internacional, se observa que el mismo está en descenso desde el año 1930 y hasta nuestros días. En ese marco es necesario aumentar los rendimientos unitarios porque han crecido, tanto los costos como los retiros de las empresas. Además, la agricultura se ha intensificado y los suelos de la región están perdiendo fertilidad. ¿Cómo podemos seguir?

 

En el Sudeste bonaerense el doble cultivo Trigo-Soja es actualmente una alternativa clave para mejorar la rentabilidad de los sistemas productivos y el aprovechamiento de los recursos del ambiente. Dicha alternativa puede ser implementada mediante diferentes diseños de cultivo, siendo la más habitual la siembra de soja secuencial a la cosecha del Trigo. En este esquema, la oleaginosa ve disminuido su rendimiento potencial respecto de la soja de primera sembrada en noviembre, debido a las fechas tardías de siembra que producen una menor duración del ciclo y ubica el período reproductivo en condiciones de baja temperatura, radiación y fotoperíodos cortos.

En este sentido, se está evaluando otro diseño de producción, que consiste en sembrar la Soja dentro del cultivo de Trigo en pié durante el lIenado de granos y es conocido como intersiembra Trigo-Soja. En dicho sistema, el adelanto en la fecha de siembra, ubicaría a la Soja bajo condiciones ambientales que aumentarían su potencialidad en relación con el cultivo de segunda sembrado después del Trigo. Sin embargo, existirían momentos donde el Trigo competiría por recursos como radiación con la Soja, ocasionando disminuciones en el rendimiento de la oleaginosa.

El avance y los logros generados con este nuevo diseño son para destacar. Quienes más adoptaron la propuesta tecnológica fueron las empresas de mayor escala y capital (El Volcán, Santa Ana, La Morocha, La Benjamina, Cinco Cerros, entre otras), incorporando cambios, el desarrollo de sembradoras, el riego suplementario y la evaluación de nuevos arreglos de cultivos entre las líneas. Así, de aquel sistema de siembra de 2 surcos de trigo a 17,5 cm entre líneas y dos surcos sin, donde luego se sembraba un surco con soja, resultando 70 cm entre líneas, se pasó a 3 líneas de trigo y una de soja (también a 70 cm entre líneas de soja), 2 surcos de trigo y uno de soja a 52,5 cm y, más recientemente, ensayos y pruebas a campo con novedosos arreglos.

Desde el punto de vista económico, el diseño que optimice el resultado del sistema dependerá del rendimiento de sus dos componentes y de los precios de mercado de cada uno de ellos en relación con sus costos. La volatilidad de los mercados a nivel internacional y la falta de estabilidad macroeconómica a nivel nacional, determinan que el sistema de doble cultivo de mayor rentabilidad es variable, dependiendo de cómo se presente el año.

Bajo el marco de precios y costos que estamos afrontando para esta campaña entrante, vemos que el trigo de la próxima cosecha difícilmente supere los $ 350 por tonelada, básicamente a causa de un factor intervencionista por parte del Estado. A su vez, el costo de producción de trigo en secano actualmente oscila alrededor de los U$S 200 por hectárea en campo propio, donde la semilla más el fertilizante equivalen al 50-65% de dicho costo. En este sentido, los diseños de intersiembra con baja participación de trigo disminuyen las necesidades de nitrógeno debido a los menores potenciales y, por lo tanto, requerimientos nutricionales menores, así como también menor cantidad de semilla por unidad de superficie, a causa de un límite en la cantidad de semillas por metro lineal para evitar el vuelco. Por otra parte, los costos de semilla de soja en intersiembra también son menores que las de sojas de segunda, debido a una fecha de siembra más temprana. De esta manera le quitamos un poco de vértigo al sistema trigo/soja por el lado de los costos de producción y sumamos estabilidad con los rindes de soja.

Desde lo práctico

Como es sabido, esta técnica es engorrosa desde el punto de vista de la siembra de la soja ya que debemos modificar la máquina sembradora y el tractor a fin de poder transitar dentro del cultivo de trigo sin pisaría. El control de malezas se puede tornar dificultoso en siembras con trigos distanciados ya sea por lotes con infecciones de gramíneas y/o por la falta de compatibilidad que presentan ciertos residuales de uso masivo en trigo sobre el cultivo de soja.

Desde el punto de vista de qué variedades usar, hay que contemplar que, cultivares de trigo de alto porte pueden complicar la siembra de soja debido a un mayor pisoteo del cereal. Si bien los genotipos de trigo más exuberantes nos hacen pensar en una menor merma de rinde por una mayor compensación en intercepción, se presenta este problema práctico a la hora de la siembra.

Otro problema, no menor, a tener en cuenta se relaciona con la topografía que presenta el lote candidato a un sistema de intersiembra. Lotes muy ondulados probablemente provocan un mayor pisoteo de trigo por el corrimiento de la sembradora en el momento de la siembra de soja. Mientras más grande y pesada sea la intersembradora, más se agudiza este problema. A su vez, se recomienda que la sembradora de trigo sea la misma que siembre la soja. El ingreso al lote en la siembra de la soja deberá ser sobre las mismas maquinadas de siembra del cultivo en pie a fin de copiar las irregularidades en el mismo sentido, evitando pisoteo.

Las fechas de siembra para la soja intercalada van desde fines de noviembre a mediados de diciembre. Siembras muy tempranas no son recomendables por un excesivo tiempo de sombreo y por una alta competencia por agua. Por otro lado, bajo buenas condiciones de crecimiento, la soja puede alcanzar la altura de trigo y complicar la cosecha. Siembras muy tardías pueden llegar a causar desgrane en trigo. Finalmente, la cosecha del trigo debe realizarse al sesgo, a fin de dañar lo menos posible a la soja.

Algunos resultados de trigo y soja en secano. (Estancia Cinco Cerros).

  • A 70 cm de distancia (10 ha): trigo 4000 kg/ha y soja 1700 kg/ha.
  • A 70 cm de distancia (10 ha): trigo 4100 kg/ha y soja 1750 kg/ha.
  • A 52,5 cm de distancia (10 ha): trigo 4450 kilos/ha y la soja no se pudo sembrar.
  • Franjas de dos hileras y dos vacías (330 ha): trigo 4200 a 4500 kg/ha y soja 500 kg/ha en 70 ha, 1800 kg/ha en 70 ha, 95 ha no se sembraron y fueron a segunda, y en 95 ha 2300 kg/ha bajo riego.

 

 

 

 
   

Publicado en Revista Visión Rural Año XIII N° 62. Mayo-Junio de 2006

 

 
       
       
 
 

 

 

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